Un
reciente artículo publicado en The BMJ, Beyond body mass index: rethinking doctors’advice for weight loss, plantea una reflexión importante para la práctica
clínica: quizá ha llegado el momento de replantear el enfoque centrado en el
peso en el manejo de la obesidad.
Durante
décadas, el consejo médico habitual para las personas con obesidad ha sido
promover intervenciones de estilo de vida dirigidas a perder peso. Sin
embargo, la evidencia acumulada sugiere que este enfoque tiene limitaciones
importantes, tanto en su efectividad como en sus posibles efectos adversos.
- Las intervenciones de estilo de vida producen poca pérdida de peso a largo plazo
Una
revisión sistemática de ensayos clínicos mostró que las intervenciones
dirigidas a perder peso mediante dieta, ejercicio y cambios conductuales logran
una pérdida media de apenas 1,8 kg a los dos años en personas con IMC
≥25. Esto indica que, en la mayoría de
los casos, la pérdida de peso sostenida es difícil de conseguir con
estas estrategias.
- Perder peso no siempre se traduce en mejores resultados clínicos
Aunque
las intervenciones intensivas de estilo de vida pueden mejorar algunos factores
de riesgo cardiovascular, la evidencia disponible muestra que no reducen
los eventos cardiovasculares ni la mortalidad. Esto sugiere que los
beneficios del estilo de vida saludable pueden producirse independientemente
del peso corporal.
- El peso no es un buen indicador único de salud
La
salud depende de múltiples factores. Estudios poblacionales han demostrado que los
hábitos saludables (actividad física, alimentación, etc.) se asocian con menor
mortalidad independientemente del peso. Por tanto, centrarse exclusivamente
en el peso puede simplificar en exceso la complejidad del estado de salud.
Una persona con IMC alto puede estar sana y el peso alto puede no ser un
indicador de salud tan importante como tradicionalmente hemos considerado.
- El enfoque centrado en el peso puede generar estigma
Los
autores también advierten sobre los efectos negativos del estigma
relacionado con el peso, que puede provocar como discriminación, estigmatización
internalizada, trastornos de la conducta alimentaria, insatisfacción con el propio
cuerpo. y problemas de salud mental. Además, el sesgo relacionado con el peso
puede afectar a la calidad de la atención sanitaria.
Los
daños relacionados con el sesgo por peso no solo están interconectados, sino
que también se vinculan con otras desigualdades sociales basadas en factores
como el género, la orientación sexual, la clase social y la etnia
- Hacia una atención más centrada en la persona
Cada
vez más guías clínicas recomiendan abordar la salud más allá del peso
corporal. Entre las recomendaciones prácticas destacan:
- pedir permiso antes de hablar sobre el
peso
- evitar lenguaje estigmatizante
- no atribuir automáticamente los síntomas
al peso
- centrarse en resultados de salud
relevantes para el paciente
- promover hábitos saludables
independientemente de la pérdida de peso.
El articulo
incluye una interesante tabla con ejemplos
de recomendaciones terapéuticas en guías internacionales sobre pérdida de peso,
con beneficios y daños esperados. Y
unos consejos sobre cómo proporcionar una atención compasiva y centrada en el
paciente para personas con cuerpos de mayor tamaño.
Las
intervenciones farmacológicas, incluidos los agonistas del receptor GLP-1,
pueden reducir el peso y algunos desenlaces clínicos relevantes, pero se
asocian con frecuentes efectos adversos gastrointestinales, y es esperable que
el peso se recupere cuando los pacientes suspenden el tratamiento. Estos
enfoques farmacológicos centrados en el peso plantean preocupaciones similares
a las de las intervenciones sobre el estilo de vida en cuanto al posible
estigma. Además, las indicaciones actuales para el tratamiento farmacológico de
la pérdida de peso podrían incluir al 20-30 % de la población en la mayoría de
los países, y su implementación requiere importantes consideraciones de salud
pública.
- El objetivo: mejorar la salud, no solo el peso
Los
autores concluyen que el objetivo de la atención médica debe ser proporcionar
cuidados de calidad adaptados a las necesidades y preferencias de cada persona,
independientemente de su peso. Esto no significa dejar de promover hábitos
saludables, sino desvincularlos del objetivo exclusivo de perder peso y
enfocarlos en mejorar la salud y el bienestar.
El
articulo también considera que las intervenciones estructurales de salud
pública, como reducir las barreras para la actividad física y facilitar el
acceso a una alimentación saludable, pueden ser más eficaces que los programas
de estilo de vida dirigidos individualmente para mejorar la salud de las
personas con mayor peso.
El
consejo médico sobre una alimentación saludable y la actividad física sigue
siendo relevante, ya que puede contribuir a mejorar la salud. El objetivo
principal es ofrecer una buena atención independientemente del peso, lo que no
significa atender menos, sino más bien discutir los beneficios, los posibles
daños y aquello que es importante para el paciente.
Paco Camarelles

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