martes, 21 de julio de 2026

Guía de la OMS para la prevención de los ahogamientos: un drama evitable que exige actuar

 

25 de julio: Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos

Cada 25 de julio se conmemora el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para sensibilizar sobre una de las causas de muerte más frecuentes y, al mismo tiempo, más evitables. Con motivo de esta jornada, la OMS ha publicado la Global Strategy for Drowning Prevention: Turning the Tide on a Leading Killer, un documento estratégico de 58 páginas que sitúa el ahogamiento como un importante problema de salud pública y plantea actuaciones con un objetivo ambicioso: reducir un 35% la mortalidad por ahogamiento antes de 2035.

El ahogamiento: una epidemia silenciosa

Cada año fallecen en el mundo más de 300.000 personas por ahogamiento, lo que equivale a unas 30 muertes cada hora. La mayoría podrían evitarse. Algunos datos del informe de la OMS son especialmente preocupantes:

  • Más de la mitad de las víctimas tienen menos de 29 años.
  • Uno de cada cuatro fallecidos es un niño de entre 1 y 4 años.
  • Los hombres presentan un riesgo cuatro veces superior al de las mujeres.
  • Cerca del 90% de las muertes ocurren en países de renta baja y media.
  • En los países de renta alta, el riesgo se concentra especialmente en los colectivos más vulnerables y en las personas que no saben nadar.

Mucho más que un accidente

El ahogamiento suele percibirse como un accidente imprevisible. Sin embargo, la evidencia demuestra que responde a factores de riesgo bien conocidos y, por tanto, prevenibles. Los ahogamientos pueden producirse: durante actividades recreativas; en el entorno laboral; en accidentes relacionados con el transporte marítimo o fluvial; y como consecuencia de inundaciones y otros desastres naturales.

La historia ofrece ejemplos dramáticos. El hundimiento del Titanic, en 1912, puso de manifiesto cómo la ausencia de medidas de seguridad puede multiplicar el número de víctimas por ahogamiento. Además, el cambio climático añade un nuevo desafío. Las olas de calor favorecen que más personas acudan a playas, ríos, embalses o piscinas para aliviar las altas temperaturas, incrementando la exposición al riesgo.

Conductas que aumentan el riesgo

Gran parte de los ahogamientos están relacionados con comportamientos evitables. Entre los principales factores de riesgo destacan: bañarse tras consumir alcohol o drogas; nadar en solitario; bañarse de noche; hacerlo en zonas sin vigilancia; entrar en el agua cuando se padece una enfermedad o se encuentra uno indispuesto; ignorar las banderas amarillas o rojas en playas vigiladas. En las personas mayores, no es infrecuente que un evento cardiovascular ocurra dentro del agua. En estos casos, el rescate suele retrasar el inicio de la reanimación cardiopulmonar, empeorando el pronóstico. Otro aspecto bien conocido es la tendencia a sobreestimar la propia capacidad física y a subestimar los riesgos del entorno, especialmente en aguas abiertas.

¿Qué propone la OMS?

La OMS insiste en que la prevención de los ahogamientos requiere una respuesta coordinada entre múltiples sectores: salud, educación, deporte, transporte, protección civil, urbanismo, legislación y medios de comunicación. Entre las intervenciones prioritarias destacan:

  • supervisión constante de los niños cerca del agua;
  • enseñanza universal de natación y habilidades de supervivencia acuática;
  • instalación de barreras de protección en piscinas;
  • identificación y señalización de zonas peligrosas;
  • cumplimiento estricto de las normas de seguridad en playas y espacios acuáticos;
  • formación de la población en rescate seguro y reanimación cardiopulmonar (RCP);
  • campañas de educación dirigidas a toda la ciudadanía.

Todas ellas cuentan con evidencia suficiente para reducir de forma significativa la mortalidad.


España tampoco es ajena al problema

Aunque muchas veces pasa desapercibido, el ahogamiento constituye también un importante problema de salud pública en nuestro país. Mientras redactamos esta entrada, 22 personas han fallecido ahogadas en Cataluña durante el último mes, siete de ellas menores de edad. Doce de los fallecimientos ocurrieron en playas, siete en piscinas y tres en aguas interiores. Según la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, durante la última década Andalucía y Canarias han registrado cerca de 700 muertes por ahogamiento. Además, 92 personas han perdido la vida en España durante el primer semestre de 2026. Pero estas cifras representan únicamente la punta del iceberg. Desconocemos cuántas personas son rescatadas cada año o sobreviven con secuelas neurológicas permanentes tras un episodio de ahogamiento.

¿Necesita España una Estrategia Nacional?

La respuesta parece evidente. España carece actualmente de una Estrategia Nacional para la Prevención de los Ahogamientos que coordine actuaciones entre administraciones, profesionales sanitarios, sistema educativo, servicios de emergencias y entidades deportivas. Una estrategia nacional permitiría impulsar: campañas permanentes de sensibilización; educación en seguridad acuática desde la infancia; formación ciudadana en RCP; mejora de la vigilancia epidemiológica; coordinación institucional; y  cumplimiento efectivo de la normativa sobre seguridad en espacios acuáticos.

El papel de la Atención Primaria

La prevención de los ahogamientos también comienza en la consulta. Desde Atención Primaria podemos identificar situaciones de riesgo, aconsejar sobre hábitos seguros, reforzar la educación sanitaria durante los meses de verano y promover intervenciones comunitarias dirigidas especialmente a niños, familias, personas mayores y colectivos vulnerables. Del mismo modo que hoy nadie cuestiona la importancia de la educación vial, debemos incorporar la seguridad acuática como un componente esencial de la promoción de la salud. Aprender a nadar debería considerarse una competencia básica para la vida.

Un mensaje final

Desde nuestro grupo de trabajo, promovemos la actividad física como una herramienta fundamental para mejorar la salud. Pero esa actividad debe practicarse siempre en condiciones de seguridad. Disfrutar del agua, respetar sus riesgos y adoptar medidas preventivas sencillas puede salvar miles de vidas cada año. Porque la mejor forma de prevenir un ahogamiento es evitar que llegue a producirse. 

Dra Montserrat Romaguera 1,2,3

Dr Manuel Sarmiento 1,2,3 

1,Especialista en medicina familiar y comunitaria

2,Especialista en medicina de la educación física y el deporte

3,Miembro del grupo de trabajo actividad física y salud de SEMFYC

miércoles, 8 de julio de 2026

Hacia una nueva Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención: Actualización 2026


El pasado 19 de junio de 2026, el Ministerio de Sanidad convocó a cerca de una treintena de sociedades científicas y colectivos sociales, a constituir el denominado Comité Técnico de la futura Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención, para sentar las bases de la actualización de este marco normativo, originalmente aprobado en 2013. Ver  Ministerio de Sanidad - Áreas - Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud . El objetivo principal fue aportar ideas para adaptar la respuesta del Sistema Nacional de Salud (SNS) a los retos epidemiológicos, demográficos y sociales actuales.

Desde el PAPPS de semFYC, podemos informar que se trató de una reunión esencialmente informativa, con una metodología que ofreció pocas posibilidades para realizar aportaciones, aunque si tuvimos la oportunidad de ofrecer algunas ideas parciales a la presentación inicial. En cualquier caso, entendemos que se trataba de un primer contacto inicial, que seguirá abierto en los próximos meses. Os resumimos las líneas   principales sobre las que se propone trabajar para la nueva Estrategia.

Actualización de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención

Marcos Conceptuales: Salutogénesis y Equidad

La nueva propuesta se apoya en modelos socioeconómicos clásicos, bien conocidos y pertinentes, que enfatizan las "causas de las causas" (determinantes sociales) y la salutogénesis, enfocándose en fortalecer los activos que generan salud en lugar de centrarse únicamente en la enfermedad. Se propone una promoción y prevención que sea integral, comunitaria, por entornos, intersectorial y con un enfoque transversal de equidad.

Las 4 Líneas Estratégicas Clave

La actualización se articula en torno a cuatro pilares fundamentales que impactan directamente en la práctica clínica y comunitaria:

  1. Salud y Equidad en Todas las Políticas: Se busca la vigilancia de los determinantes sociales y la evaluación del impacto en salud de todas las políticas estructurales, incluyendo el abordaje de los determinantes comerciales y los conflictos de interés.
  2. Entornos Saludables: Potenciar redes como la de Ciudades Saludables, Escuelas y Universidades Promotoras de Salud, facilitando que los entornos locales sean seguros y sostenibles.
  3. Salud Comunitaria: Esta línea es de especial relevancia para el PAPPS, ya que busca reforzar la coordinación entre la Atención Primaria de Salud (APS), Salud Pública y otros sectores sociales.
  4. Fortalecer las Capacidades de las Personas: Este apartado corresponde esencialmente a intervenciones por los profesionales de los Equipos de Atención Primaria de Salud, a través del abordaje biopsicosocial y la recomendación de activos para la salud.



Relevancia para el PAPPS y la Atención Primaria

La nueva estrategia sitúa a la Atención Primaria como un eje vertebrador de la salud comunitaria. Entre las acciones prioritarias destacan:

  • Consejo Integral vinculado a recursos comunitarios: No basta con dar consejos en la consulta; la estrategia aboga por una conexión real con los activos locales registrados en herramientas como LocalizaSalud.
  • Enfoque de Curso de Vida: Se priorizan actuaciones específicas para la infancia (parentalidad positiva), adolescencia (salud mental y digital) y personas mayores (envejecimiento saludable y lucha contra el edadismo).
  • Comportamientos de Salud: Se mantiene el foco en la alimentación saludable, actividad física y movilidad activa, así como en la prevención del consumo de tabaco, alcohol y lesiones.

En esta línea estratégica número 4, "Fortalecer las capacidades de las personas con enfoque de equidad y de curso vital", se centra el núcleo de la intervención clínica y comunitaria para los profesionales de Atención Primaria de Salud (APyC). Este apartado es fundamental, ya que sitúa al profesional del primer nivel asistencial como el principal agente de cambio en la salud de la población.

A continuación, se destacan los puntos clave que definen la importancia de esta línea para la Atención Primaria:

1. El Abordaje Biopsicosocial y la Recomendación de Activos

La estrategia propone una evolución del consejo clínico tradicional hacia un abordaje biopsicosocial.

  • Recomendación de activos para la salud: Los profesionales no solo prescriben tratamientos, sino que actúan vinculando a los pacientes con los recursos de su propio barrio o municipio.
  • Consejo integral vinculado a recursos comunitarios: Se busca que la recomendación realizada en la consulta tenga una conexión real con el entorno

2. Actuaciones sobre Comportamientos de Salud

Este apartado otorga a la Atención Primaria un papel central en la gestión de los factores de riesgo más prevalentes:

  • Promoción de la alimentación saludable y apoyo a la lactancia materna.
  • Fomento de la actividad física y la movilidad activa, reduciendo el sedentarismo.
  • Prevención del consumo de tabaco (y nuevos productos relacionados), alcohol y la prevención de lesiones no intencionales.
  • Nuevos retos: Se evalúa la inclusión del bienestar emocional, el sueño y la promoción de un entorno digital saludable.

3. Enfoque de Curso de Vida

La labor de los profesionales de AP se estructura para acompañar a la persona en todas sus etapas:

  • Infancia y Adolescencia: Centrándose en la parentalidad positiva y el impacto de la digitalización.
  • Personas Mayores: Priorizando el envejecimiento saludable, la prevención de la fragilidad y las caídas, y la lucha contra el edadismo.

4. Capacitación y Educación para la Salud

Para que estas acciones sean efectivas, la Estrategia contempla herramientas específicas de apoyo al profesional:

  • Plan de Capacitación del SNS: Un itinerario formativo que ofrece recursos para la intervención a nivel individual, grupal y comunitario.
  • Educación con enfoque de equidad: Formación para integrar la vigilancia de los determinantes sociales en la práctica diaria, asegurando que la atención llegue de forma justa a los colectivos más vulnerables.

Nuestra opinión es que estamos ante uno de los pilares esenciales de la medicina familiar y comunitaria, y por tanto, también del PAPPS, y queremos recordar que, únicamente garantizando la longitudinalidad de los profesionales en sus entornos de trabajo, junto a la pertinencia de convertir las actividades de prevención como una prioridad absoluta en los centros de salud es posible conseguir los objetivos propuestos.

Ante esta iniciativa del Ministerio de Sanidad, que esperamos se convierta en una iniciativa del Sistema Nacional de Salud, y por tanto, del fortalecimiento del Sistema Público de Salud del país, vamos solicitar a todos los Servicios de Salud, que es el momento de identificar un gran proyecto de formación e implementación de las actividades de capacitación en las actividades de promoción y prevención de la salud para los profesionales de los Equipos de Atención Primaria, concebido en un marco de integración con las actividades comunitarias y con las políticas en los entornos saludables, y capaz de conseguir una auténtica transformación en los estilos de vida en la población. Porque es el momento de recordar a las Administraciones Sanitarias el “abandono” experimentado en estos últimos años de las acciones de prevención en muchos de los EAP del Sistema Nacional de Salud.

Asensio Lopez Santiago. Coordinador del PAPPS de semFYC

domingo, 21 de junio de 2026

¿Por qué no preguntamos e intervenimos más sobre el alcohol? Una experiencia práctica utilizando el modelo COM-B en implementación

 

En Atención Primaria sabemos que preguntar por el consumo de alcohol e intervenir brevemente cuando existe un consumo de riesgo es una de las actividades preventivas más efectivas y coste-efectivas disponibles. Sin embargo, la realidad es que esta recomendación sigue implementándose mucho menos de lo deseable.

¿Por qué ocurre esto?

Con frecuencia atribuimos el problema a la falta de tiempo. Pero cuando analizamos con más profundidad la práctica clínica descubrimos que las razones son mucho más complejas. Precisamente para explorar estas barreras he utilizado recientemente el modelo COM-B (Capability, Opportunity, Motivation-Behaviour) en el curso de formación de formadores en cribado e intervención breve de la RIOJA 2026, una de las herramientas más utilizadas en Ciencia de la Implementación para comprender por qué los profesionales realizan —o no realizan— determinadas conductas clínicas.

Más allá de la falta de tiempo

El curso ha sido organizado por el Servicio de Promoción de la Salud de la DGSP de La Rioja. Durante la actividad formativa con profesionales de Atención Primaria (médicos y enfermeras de familia y salud pública, trabajadoras sociales, matrona y fisioterapeuta) utilizamos una ficha basada en COM-B para reflexionar sobre las dificultades y posibles soluciones relacionadas con el cribado e intervención breve en alcohol. Las respuestas fueron especialmente reveladoras. Os resumo las respuestas y las reflexiones que se han hecho durante la actividad y durante todo el curso.

Capacidad: saber y saber hacer

Los profesionales identificaron barreras relacionadas con el conocimiento y las habilidades necesarias para intervenir. Aparecieron aspectos como: falta de formación en entrevista motivacional, escasa familiaridad con AUDIT-C, dudas sobre cuándo y cómo introducir la pregunta sobre alcohol, y desconocimiento de circuitos de derivación. Las soluciones propuestas fueron muy prácticas: formación breve, simulación clínica, guías rápidas y herramientas integradas en la consulta.

Oportunidad: que el entorno ayude

La dimensión de oportunidad fue probablemente la más señalada. Las barreras incluyeron: presión asistencial, falta de integración del AUDIT-C en la historia clínica, ausencia de recordatorios, escasez de indicadores de seguimiento, poca cultura preventiva en algunos equipos. Los participantes propusieron medidas organizativas concretas: trabajo en equipo, plantillas de registro, alertas automáticas, indicadores de centro y profesionales referentes que lideren el proceso.

Motivación: querer hacerlo

La motivación también emergió como un elemento clave. Algunos profesionales expresaron dudas sobre la efectividad de la intervención breve o sobre la capacidad real de los pacientes para modificar sus hábitos. Otros reconocieron sentirse incómodos al hablar de alcohol o temer que la conversación pudiera deteriorar la relación clínica. Las soluciones planteadas incluyeron compartir evidencias científicas, mostrar experiencias exitosas, reforzar las habilidades comunicacionales y normalizar la pregunta sobre alcohol como una parte rutinaria de la atención clínica.

Una lección importante

La experiencia confirmó algo que la Ciencia de la Implementación lleva años demostrando: los problemas de implementación rara vez tienen una única causa. Cuando una actividad preventiva no se realiza, la explicación suele encontrarse en una combinación de factores relacionados con la capacidad, la oportunidad y la motivación. Por eso las intervenciones exclusivamente formativas suelen tener un impacto limitado. Formar es importante, pero no suficiente. También debemos actuar sobre los sistemas, la organización, la cultura profesional y los hábitos de trabajo.

Del análisis a la acción

Tras el ejercicio, el grupo seleccionó tres acciones prioritarias:

  1. Formación práctica de todo el equipo en AUDIT-C e intervención breve.
  2. Integración del AUDIT-C en la historia clínica electrónica de forma facil.
  3. Designación de un profesional referente con seguimiento periódico de indicadores.

Estas medidas constituyen un pequeño pero realista plan de implementación para avanzar hacia una Atención Primaria que pregunte más y mejor sobre el consumo de alcohol.

Reflexión final

La pregunta no es si debemos hablar del alcohol con nuestros pacientes. La pregunta es qué necesitamos cambiar para que esa conversación forme parte de la práctica habitual. Porque el problema no es solo conocer las recomendaciones. El verdadero reto es conseguir que ocurran en la vida real.

Paco Camarelles

El martes 23 de junio tendrá lugar la próxima reunión de la Comunidad de Buenas Prácticas en Estudios del Comportamiento del Instituto de Salud Carlos III, un espacio pensado para compartir conocimientos, experiencias y fortalecer la colaboración en torno a las ciencias del comportamiento y la salud pública. En la ponencia Del “deberíamos hacerlo” al “lo hacemos”: implementación de la prevención en la consulta mediante el modelo COM-B, presentaré los datos de la experiencia. Unidad de Estudios del Comportamiento (Behavioural Health Insights) del Instituto de Salud Carlos III y Punto Focal Nacional de la OMS

Os dejo la PRESENTACION de la ponencia.

 

 

domingo, 14 de junio de 2026

Alcohol y salud: ¿Queda algún espacio para el consumo “beneficioso”?

Durante décadas, una idea se instaló en el imaginario colectivo y, en ocasiones, también en el discurso sanitario: beber pequeñas cantidades de alcohol, especialmente vino, podría ser bueno para la salud cardiovascular. La famosa “copa de vino al día” llegó a considerarse casi una recomendación de salud. Esto ya lo rebatió hace años mi admirado Julio Basulto con un video que colgamos en el blog:  Salud y Prevención PAPPS: ¿Es sana esa "copita de vino" diaria?.

Sin embargo, la evidencia científica sobre alcohol y salud continúa evolucionando y, en las últimas semanas, se han publicado dos importantes trabajos que obligan a replantear algunas de las creencias más extendidas sobre este tema.

Por un lado, el estudio Health effects associated with alcohol consumption: a Burden of Proof study, publicado en Nature Health, revisa de forma sistemática la relación entre el consumo de alcohol y veinte problemas de salud diferentes. Sus resultados muestran que el alcohol aumenta el riesgo de numerosos cánceres —incluidos cánceres de mama, colon y recto, cavidad oral, faringe, esófago e hígado— así como de cirrosis, pancreatitis y fibrilación auricular. Sin embargo, también encuentra asociaciones aparentemente protectoras para algunas enfermedades, como la cardiopatía isquémica, determinados tipos de ictus, la diabetes tipo 2 o algunas demencias cuando el consumo es bajo o moderado. Los autores concluyen que puede existir una reducción del riesgo para algunos resultados concretos a niveles bajos o moderados de consumo, aunque reconocen que estas asociaciones son inciertas y pueden estar afectadas por confusión residual. Su mensaje final es prudente: Los posibles beneficios observados para algunas enfermedades deben sopesarse frente a los riesgos claramente establecidos para cáncer y otras patologías

Pocos días después se publicó el Alcohol Intake and Health Study, un amplio análisis impulsado por un panel de expertos estadounidenses. Sus conclusiones son llamativas: no observa ningún efecto protector neto del alcohol sobre la salud y encuentra que los riesgos de enfermedad y mortalidad aumentan desde niveles relativamente bajos de consumo. Según este estudio, incluso cantidades consideradas socialmente “moderadas” se asocian con un incremento del riesgo acumulado de muerte atribuible al alcohol. Con más de 6-7 bebidas por semana ya se supera un riesgo de muerte atribuible al alcohol de 1 por cada 1.000 personas. Con más de 8-9 bebidas por semana el riesgo supera 1 por cada 100 personas. Con 14 bebidas semanales (el antiguo límite recomendado de bajo riesgo para hombres en EE. UU.) el riesgo de una muerte causada por el alcohol alcanza aproximadamente 1 de cada 25 personas.



¿Significa esto que ambos estudios se contradicen?

No necesariamente.

La clave está en la pregunta que intenta responder cada uno. El estudio de Nature Health analiza enfermedades concretas y evalúa si el alcohol puede asociarse con un mayor o menor riesgo para cada una de ellas. El estudio estadounidense, en cambio, intenta responder a una cuestión diferente: ¿Qué ocurre cuando sumamos todos los efectos del alcohol sobre la salud?

Y aquí aparece una idea fundamental. Aunque el consumo bajo pueda asociarse con un menor riesgo de algunas enfermedades cardiovasculares o metabólicas, esos posibles beneficios deben ponerse en la balanza junto con el aumento del riesgo de cáncer, enfermedades hepáticas, lesiones, accidentes y otras causas de enfermedad y muerte. Cuando se realiza este balance global, los beneficios potenciales parecen diluirse.

Además, ambos trabajos recuerdan una limitación importante de la investigación observacional. Las personas que consumen pequeñas cantidades de alcohol suelen diferenciarse de quienes no beben en muchos otros aspectos: nivel socioeconómico, alimentación, actividad física, relaciones sociales o estado de salud previo. Aunque los estudios intentan corregir estos factores, siempre existe la posibilidad de que parte del supuesto efecto protector no se deba al alcohol, sino a estas diferencias.

La consecuencia práctica para profesionales sanitarios y población general es cada vez más clara. Hoy sabemos que no existe un nivel de consumo de alcohol libre de riesgo para el cáncer. “La ciencia está clara: las políticas ‘inteligentes’ sobre el alcohol pueden prevenir el cáncer”. También sabemos que los beneficios cardiovasculares observados en algunos estudios son modestos, inciertos y probablemente menores de lo que se pensaba hace unos años. El mito de la protección cardiovascular del consumo de alcohol

Por ello, resulta difícil justificar recomendaciones sanitarias que animen a iniciar o mantener el consumo de alcohol por motivos de salud. Quien no bebe no tiene ninguna razón médica para empezar a hacerlo. Y quien bebe debería conocer que incluso consumos considerados moderados implican un cierto grado de riesgo.

Quizá la pregunta ya no sea si existe una cantidad de alcohol beneficiosa para la salud. La pregunta relevante es otra: ¿Cuánto riesgo estamos dispuestos a aceptar por cada copa que bebemos?

La evidencia más reciente apunta a que, desde el punto de vista de la salud, cuanto menos alcohol, mejor.

Paco Camarelles




 


lunes, 8 de junio de 2026

De la soledad a la conexión social: por qué la OMS la considera un problema de salud pública

 La salud no es solo física ni mental: también es social

Durante años hemos hablado de alimentación, actividad física, consumo de  tabaco o alcohol, o hipertensión. El informe de la Comisión de la OMS sobre Conexión Social (De la soledad a la conexión social. El camino hacia sociedades más saludables), nos recuerda algo fundamental: las relaciones humanas son un factor de salud. La conexión social influye en cómo vivimos, enfermamos y envejecemos. El documento de la OMS introduce una idea clave: la conexión social es un determinante de salud tan importante como muchos factores clínicos tradicionales. La soledad no es solo un problema emocional, es un problema de salud con consecuencias medibles. Ver informe completo en ingles.

Cinco ideas clave del informe

1.- La soledad es frecuente

Aproximadamente una de cada seis personas en el mundo se sintió sola entre 2014 y 2023. La soledad es un sentimiento personal doloroso que se produce cuando las relaciones no se ajustan a lo que la persona quiere o necesita. El aislamiento social tiene que ver más con la cantidad, como tener muy pocas relaciones o no ver a otras personas con suficiente frecuencia.

2.-No es un problema menor. 

La OMS estima que la soledad estuvo relacionada con 871.000 muertes anuales en el periodo 2014-2019. Además, se asocia con cardiopatías, ictus, depresión, ansiedad, problemas cognitivos y demencia en edades avanzadas, y menor bienestar y menor cohesión comunitaria. La soledad y el aislamiento son malos para la salud cardiovascular.

3.- Los jóvenes son especialmente vulnerables

Las personas de 13 a 29 años son el grupo que más refiere soledad. También las personas que viven en países de menores ingresos presentan tasas más altas. Esto rompe el estereotipo de que la soledad es solo un problema de las personas mayores. Hay otros grupos que también tienen más probabilidad de sentirse solos o aislados. Entre ellos están las personas con discapacidad, los refugiados o migrantes, las personas LGBTQ+ y los grupos indígenas y las minorías étnicas. Estos grupos pueden sufrir discriminación o un trato injusto, o enfrentarse a barreras que dificultan el contacto

4.- Conexión social no significa solo “tener gente alrededor”

El informe distingue tres dimensiones: estructura (cantidad de relaciones), función (apoyo que ofrecen) y calidad (cómo nos hacen sentir). Una persona puede estar rodeada de gente y sentirse profundamente sola.

5.-La conexión protege

Las relaciones sociales de calidad se asocian con mejor salud mental, menor riesgo de depresión y demencia, mejores resultados académicos y mayor resiliencia comunitaria.



Qué propone la OMS

El informe no se limita a describir el problema. Propone actuar en cinco ámbitos estratégicos:

  1. Políticas públicas que prioricen la conexión social.
  2. Más investigación y mejores datos.
  3. Intervenciones eficaces y coste-efectivas.
  4. Medición sistemática de la soledad y el aislamiento.
  5. Participación de gobiernos, sistemas de salud, educación, sociedad civil y ciudadanía.

¿Qué significa esto para la Atención Primaria?

Probablemente que debemos seguir teniendo en cuenta que la conexión social es una parte de la valoración integral que damos a nuestro paciente. Igual que preguntamos por el tabaco o la actividad física, puede ser útil explorar:

  1. ¿Con quién vive?
  2. ¿Tiene personas de apoyo?
  3. ¿Participa en actividades comunitarias?
  4. ¿Se siente solo o aislado?

Además, el informe menciona estrategias como la prescripción social, es decir, conectar a las personas con recursos comunitarios, grupos, actividades o redes de apoyo, no solo con tratamientos médicos.

La conexión social también es prevención

La conexión social no es un tema “blando” ni secundario. La OMS la sitúa como un componente esencial de la salud y como un objetivo de políticas públicas. Fortalecer los vínculos entre personas, familias y comunidades puede mejorar la salud mental, reducir enfermedad, apoyar el aprendizaje y el empleo, y hacer sociedades más resilientes. En prevención solemos hablar de factores de riesgo. Quizá ha llegado el momento de hablar también de factores de conexión. Porque una comunidad conectada no solo vive mejor: también vive más y con mejor salud.

 Paco Camarelles

 

miércoles, 3 de junio de 2026

Resultados de la encuesta de la Semana Sin Humo 2026: el vapeo conquista a los adolescentes mientras la sociedad pide más espacios sin humo

 

¿Estamos ganando la batalla contra el tabaco o simplemente está cambiando de forma?

Los resultados de la Encuesta de la Semana Sin Humo 2026 de semFYC, con la participación de 9.375 personas, muestran una realidad compleja: el tabaquismo convencional continúa descendiendo lentamente, pero los nuevos productos de nicotina, especialmente los cigarrillos electrónicos, están encontrando en adolescentes y jóvenes un terreno fértil para expandirse. VER nota de Prensa semfYC

Un dato preocupante: uno de cada ocho adolescentes vapea

El hallazgo más inquietante de esta edición es el elevado consumo de cigarrillos electrónicos entre adolescentes. El 11,9% de los jóvenes de 14 a 18 años utiliza vapeadores. El 13,2% de los adolescentes se considera fumador. Entre los jóvenes de 19 a 24 años, la prevalencia de consumo alcanza el 24,8%.  Lejos de ser una herramienta para dejar de fumar, el vapeo parece haberse convertido en una puerta de entrada a la nicotina. Además, el consumo dual (tabaco convencional y vapeadores) es muy frecuente entre la población joven.

¿Por qué vapean los jóvenes?

La encuesta identifica con claridad los factores que impulsan este fenómeno: los sabores atractivos: 79,2%, la moda: 64,5%, la presión social: 57,9%, y la percepción de que son menos perjudiciales: 51,3%. No es casualidad. Los sabores dulces, el diseño atractivo y la promoción en redes sociales han conseguido algo especialmente preocupante: hacer que el consumo de nicotina vuelva a parecer normal y atractivo para los adolescentes.

La gran paradoja del vapeo

Quizá el dato más revelador de toda la encuesta sea este: El 84% de la población cree que los nuevos productos de nicotina se consumen porque existe una falsa percepción de que son menos dañinos para la salud. Sin embargo, la evidencia científica disponible muestra que estos productos no son inocuos. Se asocian a riesgos cardiovasculares, respiratorios y a una rápida dependencia de la nicotina, especialmente en cerebros en desarrollo.


Una buena noticia: la ciudadanía quiere más protección

La encuesta también refleja un amplio consenso social en favor de reforzar las políticas de control del tabaquismo: 75,7% apoya ampliar los espacios sin humo. v72,1% respalda aumentar las campañas de prevención. 67,5% apoya restringir el acceso por edad. 66,1% pide una regulación más estricta de los puntos de venta de cigarrillos electrónicos. Y un 60,4% considera necesario regular la publicidad en redes sociales. El respaldo es aún mayor entre las personas no fumadoras, donde más del 82% apoya ampliar los espacios sin humo.

Muchos fumadores quieren dejarlo, pero lo intentan solos

Otro resultado destacable es que el deseo de abandonar el tabaco sigue siendo elevado: El 72% de los fumadores ha intentado dejar de fumar. Más de la mitad (51,7%) lo hizo sin ayuda profesional. Y solo el 17,6% utilizó tratamiento farmacológico. Estos datos refuerzan la necesidad de potenciar el abordaje del tabaquismo desde Atención Primaria, facilitando el acceso a tratamientos eficaces y aumentando el apoyo profesional.

El mensaje de la Semana Sin Humo 2026

La encuesta deja una conclusión clara: La adicción a la nicotina no está desapareciendo; está cambiando de formato. Mientras disminuye lentamente el consumo de cigarrillos convencionales, los vapeadores y otros nuevos productos de nicotina están captando a una nueva generación de consumidores atraídos por sabores, moda y una falsa sensación de seguridad. La buena noticia es que la sociedad parece haber entendido el problema. El amplio apoyo a las medidas regulatorias y a los espacios sin humo muestra que existe una oportunidad para avanzar hacia una generación libre de tabaco y vapeo. 

Estas son las propuestas del GAT de semFYC y del PAPPS.



No se trata de prohibir. Se trata de proteger. Especialmente a quienes todavía no han empezado. 🚭


domingo, 31 de mayo de 2026

Jornada de Presentación de la Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor (2026).

 

Con motivo de la publicación de la Actualización del documento de consenso sobre prevención de la fragilidad y caídas en la persona mayor (2026), se va a celebrar una jornada de presentación el día 29 de junio de 2026, de 10 a 17.30 horas, en el salón de actos Ernest Lluch del Ministerio de Sanidad, Paseo del Prado, 18-20, Madrid.

El documento ha sido aprobado el 9 de abril de 2026 por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) y elaborado por el Grupo de Trabajo de Prevención de la Fragilidad y Caídas de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención del SNS.  Propone la identificación y captación de personas de 70 años o más, tanto en ámbito sanitario, fundamentalmente Atención Primaria de Salud, como en ámbito comunitario a través de centros residenciales sociosanitarios, farmacias comunitarias, asociaciones de pacientes, centros de personas mayores o servicios sociales, entre otros.

Como novedad, se ha realizado un esfuerzo en integrar el abordaje de fragilidad y caídas de manera conjunta y facilitar el manejo de ambas en un mismo proceso, dada la interrelación como factor de riesgo una de la otra. Además, se propone la realización del cribado de probabilidad de fragilidad y valoración del riesgo de caídas de forma paralela, estableciendo riesgos conjuntos para el abordaje simultáneo, sin poner el foco en ninguna de ellas. Para actualizar la prevención de caídas, se han seguido las recomendaciones de las Guías mundiales para la prevención y manejo de caídas en personas mayores, manteniendo las recomendaciones de prevención de la fragilidad del Documento de Consenso de 2022.



Volviendo a la jornada, el objetivo de la celebración del evento es presentar la Actualización del Documento y trabajar para facilitar su implementación. Además, el evento contará con la presentación de experiencias en la implementación del abordaje de la fragilidad y caídas en España por parte de representantes de las Comunidades y Ciudades Autónomas (CCAA) y del Grupo de Trabajo de Prevención de la Fragilidad y Caídas de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud (EPSP).


Para asistir de manera presencial, es necesaria la inscripción previa para poder acceder al edificio. Si desea inscribirse, pulse aquí para rellenar el formulario. El cuestionario se cerrará la primera semana de junio 2026 para realizar una mejor gestión del evento acorde al número de asistentes.

En el caso de que no sea posible la asistencia presencial, se facilitará un enlace para la conexión online, sin necesidad de inscripción previa. El enlace de retrasmisión estará disponible aquí 30 minutos antes del inicio de la jornada.

Toda la información sobre la jornada se encuentra disponible en la web. Para obtener el programa del encuentro, acceda al siguiente enlace. 

Se agradece toda la difusión que sea posible. 

Lourdes Bermúdez Espinosa

Soledad Justo Gil

Área de Prevención. Subdirección General de Promoción, Prevención y Equidad en Salud. Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud. Ministerio de Sanidad.