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La Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica (AHRQ) de USA, ha lanzado recientemente su Kit de herramientas para involucrar a los pacientes a fin de mejorar la seguridad del diagnóstico y tratamiento Toolkit for Engaging Patients To Improve Diagnostic Safety. El conjunto de herramientas contiene dos estrategias, Be The Expert On You (Sea el experto en usted) dirigido a los pacientes, y 60 Seconds To Improve Diagnostic Safety (60 segundos para mejorar la seguridad del diagnóstico) que va dirigido a los profesionales sanitarios. Cuando se combinan, estas estrategias se mejora la comunicación y el intercambio de información dentro del encuentro entre el paciente y el profesional sanitario para incrementar la seguridad del diagnóstico. Cada enfoque contiene materiales prácticos para apoyar la adopción de la estrategia dentro de las práctica clínica.
Be The
Expert On You, propone que los pacientes preparen su visita al médico, brindando
apoyo a los pacientes para que estén listos para su visita y para compartir su diagnóstico
con los profesionales sanitarios. Para ello han editado un folleto especifico. Seria como un folleto dirigido a preparar la visita al médico.
60 Seconds To Improve Diagnostic Safety ayuda a los equipos a planificar la implementación de la estrategia de cara al profesional sanitario. Cuenta con un programa formativo que nos dice que las buenas habilidades de comunicación se asocian con relaciones más sólidas entre el paciente y el profesional sanitario, una mayor satisfacción del paciente y una mejor adherencia del paciente a los tratamientos médicos y planes de atención .Provider Training Slides Los estudios nos dicen que interrumpimos a nuestros pacientes dentro de los 11 a 18 segundos desde que comienza a hablar en la consulta. (Eliciting the Patient’s Agenda- Secondary Analysis of Recorded Clinical Encounters). Estas interrupciones pueden resultar en un fallo en la comunicación, lo que hace que los pacientes se sientan ignorados, descuidados y apresurados, y lo más importante, que sus contribuciones al profesional sanitario sean indeseadas e irrelevantes. También pueden dejarnos a los sanitarios sin información clave sobre la trayectoria de la enfermedad actual del paciente y los factores contribuyentes, que pueden llevar a un cierre prematuro y un diagnóstico incorrecto. Estas interrupciones conducen a errores de diagnóstico en aproximadamente 1 de cada 20 pacientes que ve atienden en nuestras consultas. Necesitamos intervenciones efectivas para superar los fallos de comunicación en los encuentros entre el paciente y el profesional sanitario. Una intervención que puede ser eficaz para mejorar la exploración de los antecedentes del paciente es dar a los pacientes el primer minuto de cada visita clínica para que cuenten la historia de su enfermedad.
La iniciativa pretende que se
ponga el plan en marcha en cuatro pasos: preparar a la organización sanitaria, hacer
un plan, formar al personal, e implementar y evaluar lo realizado (con una encuesta pre y post).
Y tu, ¿Cuántos minutos das a tu paciente para que se explique?
Paco Camarelles
Son ya muchos los servicios de salud de las comunidades autónomas que permiten al paciente acceder a los datos de su historia clínica electrónica: sus antecedentes médicos, los medicamentos prescritos, las alergias, los resultados de pruebas y el historial de vacunación. También se les pueden ofrecer otros servicios en línea, como recordatorios relacionados con la salud, mensajería segura e información general de educación para la salud. Un ejemplo es Mi carpeta salud Madrid.
La pregunta que muchos se hacen es si el acceso a las historias clínicas electrónicas HCE beneficia a los pacientes o causa algún efecto potencialmente no deseado. Para resolverla se ha publicado recientemente la revisión Cochrane Acceso de pacientes adultos a la historia clínica electrónica.. Las preguntas que se hicieron los revisores es cuánto sabían los pacientes, y cuánto entendían, sobre su atención sanitaria; si los pacientes sentían que tenían más control de su atención (autonomía); el efecto sobre la toma de medicamentos o la continuación de programas de control (prevención); la satisfacción de los pacientes con su atención; cómo califican los pacientes su bienestar (calidad de vida); si mejora la salud de los pacientes; los niveles de ansiedad, preocupación o depresión de los pacientes; la frecuencia con la que los pacientes utilizan los servicios sanitarios (número de llamadas o visitas); la comunicación entre los pacientes y sus profesionales sanitarios; y si los pacientes experimentaron algún efecto no deseado.
Es
extraño, pero hay pocos estudios relevantes publicados sobre el tema y los resultados
encontrados están limitados por el diseño de los estudios. Además, los estudios
se centran en enfermedades muy específicas. Los autores concluyen que los
efectos del acceso a la HCE con prestaciones adicionales en comparación con la
atención habitual en su mayor parte no están claros. Solo la adherencia al
proceso de seguimiento de los factores de riesgo y la prestación de servicios
preventivos, así como la puntuación compuesta de los factores de riesgo de la
diabetes mellitus, podrían mejorar ligeramente con el acceso a la HCE con
prestaciones adicionales. Son necesarios más estudios que deberían incluir
información sobre los patrones de uso y considerar la posibilidad de que se
amplíen las desigualdades sanitarias con la implantación del acceso a la HCE.
La certeza es que el acceso del paciente a sus datos clínicos se justifica por el principio bioético de autonomía del paciente. Las incertidumbres recaen sobre su potencial beneficio para su salud y la utilidad para la educación para la salud y la toma de decisiones compartidas.
Paco Camarelles
Para
una mejor toma de decisiones compartidas (TDC) debemos tener en cuentas dos
cosas: como se aplica por parte de los profesionales sanitarios y cuál es la
actitud de los pacientes ante la toma de decisiones compartidas.
Con
respecto a la actitud de los pacientes ante la toma de decisiones compartidas
se ha publicado recientemente en FML (Revista de medicina de familia y atención primaria) un interesante artículo sobre el tema LA TOMA DE DECISIONES COMPARTIDAS DESDE LA PERSPECTIVA DEL PACIENTE.
Los
autores han realizado un Trabajo Fin de Grado de Medicina en el que
han preguntado a más de 300 pacientes, que acuden al centro de salud, su opinión
sobre la TDC. Concretamente sobre quién debe tomar las decisiones
en la consulta, si el/la médico/a de familia suele tener en cuenta la opinión
del paciente, si el paciente prefiere que su médico/a tuviese en cuenta su
opinión, cuáles podrían ser considerados los motivos más importantes por los
que el/la médico/a no tiene siempre en cuenta su opinión, en qué situaciones y
en qué tipo de patologías permite el profesional opinar a su paciente con mayor
frecuencia, si el paciente percibe que su médico/a le anima a preguntarle las
dudas que le surgen en la consulta, y si el paciente conoce herramientas que le
ayuden a tomar decisiones y, en caso afirmativo, si las utiliza.
Los resultados nos dicen que solo el 39.2% de los pacientes considera que las decisiones se han de tomar de forma conjunta entre médico y paciente (TDC), y el 77% considera que su médico/a suele tener en cuenta su opinión. Al 83.7% le gustaría que su opinión se tuviese en cuenta. El motivo fundamental por el que los pacientes consideran que no siempre se tiene en cuenta su opinión es por su falta de conocimientos como paciente. Los profesionales permiten opinar a sus pacientes en mayor medida en cuanto a las opciones de tratamiento, más en el caso de patologías crónicas, y en función de la gravedad de la enfermedad (más en leves). No se ha analizado específicamente la TDC en actividades preventivas. El 67.3% de los pacientes considera que su médico/a sí suele animarle a preguntar las dudas.
Los
autores concluyen que los pacientes se muestran todavía reticentes a la TDC,
prefiriendo en su mayoría que tome las decisiones relacionadas con su salud
solo el médico. No obstante, la mayor parte sí percibe que el/la médico/a tenga
en cuenta su opinión y le anime a participar en la consulta. A pesar de ello,
es necesario diseñar más estrategias para lograr involucrar más a los pacientes
en el proceso de toma de decisiones.
El
articulo refleja que son escasos los estudios basados en la toma de decisiones
compartidas entre profesional y paciente, y menos sobre la perspectiva del
paciente y en el campo de la prevención. La mayoría de los pacientes, tras una consulta concreta, desean poder dar su opinión a la/s propuesta/s de
tratamiento que surgen, sin embargo perciben que sus médicos raramente les
ofrecen estas oportunidades de participación (Las opiniones y percepciones de los pacientes sobre su participación en la toma de decisiones en las consultas de medicina de familia).
La
puesta en práctica de la TDC tiene una importante justificación moral y ética,
basada en el principio de autonomía del paciente. Además de un requisito para
el desarrollo de las guías de práctica clínica según el artículo ¿Cuál es el valor de la perspectiva del paciente en el desarrollo de las guías de práctica clínica? Medscape
Paco Camarelles
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