En
Atención Primaria sabemos que preguntar por el consumo de alcohol e intervenir
brevemente cuando existe un consumo de riesgo es una de las actividades
preventivas más efectivas y coste-efectivas disponibles. Sin embargo, la
realidad es que esta recomendación sigue implementándose mucho menos de lo
deseable.
¿Por
qué ocurre esto?
Con
frecuencia atribuimos el problema a la falta de tiempo. Pero cuando analizamos
con más profundidad la práctica clínica descubrimos que las razones son mucho
más complejas. Precisamente para explorar estas barreras he utilizado
recientemente el modelo COM-B (Capability, Opportunity, Motivation-Behaviour)
en el curso de formación de formadores en cribado e intervención breve de la
RIOJA 2026, una de las herramientas más utilizadas en Ciencia de la
Implementación para comprender por qué los profesionales realizan —o no
realizan— determinadas conductas clínicas.
Más
allá de la falta de tiempo
El
curso ha sido organizado por el Servicio de Promoción de la Salud de la DGSP de
La Rioja. Durante la actividad formativa con profesionales de Atención Primaria
(médicos y enfermeras de familia y salud pública, trabajadoras sociales,
matrona y fisioterapeuta) utilizamos una ficha basada en COM-B para reflexionar
sobre las dificultades y posibles soluciones relacionadas con el cribado e
intervención breve en alcohol. Las respuestas fueron especialmente reveladoras.
Os resumo las respuestas y las reflexiones que se han hecho durante la
actividad y durante todo el curso.
Capacidad:
saber y saber hacer
Los
profesionales identificaron barreras relacionadas con el conocimiento y las
habilidades necesarias para intervenir. Aparecieron aspectos como: falta de
formación en entrevista motivacional, escasa familiaridad con AUDIT-C, dudas
sobre cuándo y cómo introducir la pregunta sobre alcohol, y desconocimiento de
circuitos de derivación. Las soluciones propuestas fueron muy prácticas:
formación breve, simulación clínica, guías rápidas y herramientas integradas en
la consulta.
Oportunidad:
que el entorno ayude
La
dimensión de oportunidad fue probablemente la más señalada. Las barreras
incluyeron: presión asistencial, falta de integración del AUDIT-C en la
historia clínica, ausencia de recordatorios, escasez de indicadores de
seguimiento, poca cultura preventiva en algunos equipos. Los participantes
propusieron medidas organizativas concretas: trabajo en equipo, plantillas de
registro, alertas automáticas, indicadores de centro y profesionales referentes
que lideren el proceso.
Motivación:
querer hacerlo
La
motivación también emergió como un elemento clave. Algunos profesionales
expresaron dudas sobre la efectividad de la intervención breve o sobre la
capacidad real de los pacientes para modificar sus hábitos. Otros reconocieron
sentirse incómodos al hablar de alcohol o temer que la conversación pudiera
deteriorar la relación clínica. Las soluciones planteadas incluyeron compartir
evidencias científicas, mostrar experiencias exitosas, reforzar las habilidades
comunicacionales y normalizar la pregunta sobre alcohol como una parte
rutinaria de la atención clínica.
La
experiencia confirmó algo que la Ciencia de la Implementación lleva años
demostrando: los problemas de implementación rara vez tienen una única causa. Cuando
una actividad preventiva no se realiza, la explicación suele encontrarse en una
combinación de factores relacionados con la capacidad, la oportunidad y la
motivación. Por eso las intervenciones exclusivamente formativas suelen tener
un impacto limitado. Formar es importante, pero no suficiente. También debemos
actuar sobre los sistemas, la organización, la cultura profesional y los
hábitos de trabajo.
Del
análisis a la acción
Tras
el ejercicio, el grupo seleccionó tres acciones prioritarias:
- Formación práctica de todo el equipo en
AUDIT-C e intervención breve.
- Integración del AUDIT-C en la historia
clínica electrónica de forma facil.
- Designación de un profesional referente
con seguimiento periódico de indicadores.
Estas
medidas constituyen un pequeño pero realista plan de implementación para
avanzar hacia una Atención Primaria que pregunte más y mejor sobre el consumo
de alcohol.
Reflexión
final
La
pregunta no es si debemos hablar del alcohol con nuestros pacientes. La
pregunta es qué necesitamos cambiar para que esa conversación forme parte de la
práctica habitual. Porque el problema no es solo conocer las recomendaciones. El
verdadero reto es conseguir que ocurran en la vida real.
Paco Camarelles
El martes
23 de junio tendrá lugar la próxima reunión de la Comunidad de Buenas Prácticas
en Estudios del Comportamiento del Instituto de Salud Carlos III,
un espacio pensado para compartir conocimientos, experiencias y fortalecer la
colaboración en torno a las ciencias del comportamiento y la salud pública. En
la ponencia Del “deberíamos hacerlo” al “lo hacemos”: implementación de la
prevención en la consulta mediante el modelo COM-B, presentaré los datos de la
experiencia. Unidad de Estudios del Comportamiento (Behavioural Health Insights) del Instituto de Salud Carlos III y Punto Focal Nacional de la OMS
Os dejo la PRESENTACION de la ponencia.










