25 de julio: Día Mundial para la
Prevención de los Ahogamientos
Cada 25 de julio se conmemora el Día
Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, una iniciativa impulsada
por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para sensibilizar sobre una de
las causas de muerte más frecuentes y, al mismo tiempo, más evitables. Con
motivo de esta jornada, la OMS ha publicado la Global Strategy for Drowning
Prevention: Turning the Tide on a Leading Killer, un documento estratégico
de 58 páginas que sitúa el ahogamiento como un importante problema de salud
pública y plantea actuaciones con un objetivo ambicioso: reducir un 35% la
mortalidad por ahogamiento antes de 2035.
El ahogamiento: una epidemia silenciosa
Cada año fallecen en el mundo más de 300.000 personas por ahogamiento, lo que equivale a unas 30 muertes cada hora. La mayoría podrían evitarse. Algunos datos del informe de la OMS son especialmente preocupantes:
- Más de
la mitad de las víctimas tienen menos de 29 años.
- Uno de
cada cuatro fallecidos es un niño de entre 1 y 4 años.
- Los
hombres presentan un riesgo cuatro veces superior al de las
mujeres.
- Cerca
del 90% de las muertes ocurren en países de renta baja y media.
- En los
países de renta alta, el riesgo se concentra especialmente en los
colectivos más vulnerables y en las personas que no saben nadar.
Mucho más que un accidente
El ahogamiento suele percibirse como un
accidente imprevisible. Sin embargo, la evidencia demuestra que responde a
factores de riesgo bien conocidos y, por tanto, prevenibles. Los ahogamientos
pueden producirse: durante actividades recreativas; en el entorno laboral; en
accidentes relacionados con el transporte marítimo o fluvial; y como
consecuencia de inundaciones y otros desastres naturales.
La historia ofrece ejemplos dramáticos.
El hundimiento del Titanic, en 1912, puso de manifiesto cómo la ausencia
de medidas de seguridad puede multiplicar el número de víctimas por
ahogamiento. Además, el cambio climático añade un nuevo desafío. Las olas de
calor favorecen que más personas acudan a playas, ríos, embalses o piscinas
para aliviar las altas temperaturas, incrementando la exposición al riesgo.
Conductas que aumentan el riesgo
Gran parte de los ahogamientos están relacionados con comportamientos evitables. Entre los principales factores de riesgo destacan: bañarse tras consumir alcohol o drogas; nadar en solitario; bañarse de noche; hacerlo en zonas sin vigilancia; entrar en el agua cuando se padece una enfermedad o se encuentra uno indispuesto; ignorar las banderas amarillas o rojas en playas vigiladas. En las personas mayores, no es infrecuente que un evento cardiovascular ocurra dentro del agua. En estos casos, el rescate suele retrasar el inicio de la reanimación cardiopulmonar, empeorando el pronóstico. Otro aspecto bien conocido es la tendencia a sobreestimar la propia capacidad física y a subestimar los riesgos del entorno, especialmente en aguas abiertas.
¿Qué propone la OMS?
La OMS insiste en que la prevención de
los ahogamientos requiere una respuesta coordinada entre múltiples sectores:
salud, educación, deporte, transporte, protección civil, urbanismo, legislación
y medios de comunicación. Entre las intervenciones prioritarias destacan:
- supervisión
constante de los niños cerca del agua;
- enseñanza
universal de natación y habilidades de supervivencia acuática;
- instalación
de barreras de protección en piscinas;
- identificación
y señalización de zonas peligrosas;
- cumplimiento
estricto de las normas de seguridad en playas y espacios acuáticos;
- formación
de la población en rescate seguro y reanimación cardiopulmonar (RCP);
- campañas
de educación dirigidas a toda la ciudadanía.
Todas ellas cuentan con evidencia
suficiente para reducir de forma significativa la mortalidad.
España tampoco es ajena al problema
Aunque muchas veces pasa desapercibido, el ahogamiento constituye también un importante problema de salud pública en nuestro país. Mientras redactamos esta entrada, 22 personas han fallecido ahogadas en Cataluña durante el último mes, siete de ellas menores de edad. Doce de los fallecimientos ocurrieron en playas, siete en piscinas y tres en aguas interiores. Según la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, durante la última década Andalucía y Canarias han registrado cerca de 700 muertes por ahogamiento. Además, 92 personas han perdido la vida en España durante el primer semestre de 2026. Pero estas cifras representan únicamente la punta del iceberg. Desconocemos cuántas personas son rescatadas cada año o sobreviven con secuelas neurológicas permanentes tras un episodio de ahogamiento.
¿Necesita España una Estrategia
Nacional?
La respuesta parece evidente. España carece actualmente de una Estrategia Nacional para la Prevención de los Ahogamientos que coordine actuaciones entre administraciones, profesionales sanitarios, sistema educativo, servicios de emergencias y entidades deportivas. Una estrategia nacional permitiría impulsar: campañas permanentes de sensibilización; educación en seguridad acuática desde la infancia; formación ciudadana en RCP; mejora de la vigilancia epidemiológica; coordinación institucional; y cumplimiento efectivo de la normativa sobre seguridad en espacios acuáticos.
El papel de la Atención Primaria
La prevención de los ahogamientos también comienza en la consulta. Desde Atención Primaria podemos identificar situaciones de riesgo, aconsejar sobre hábitos seguros, reforzar la educación sanitaria durante los meses de verano y promover intervenciones comunitarias dirigidas especialmente a niños, familias, personas mayores y colectivos vulnerables. Del mismo modo que hoy nadie cuestiona la importancia de la educación vial, debemos incorporar la seguridad acuática como un componente esencial de la promoción de la salud. Aprender a nadar debería considerarse una competencia básica para la vida.
Un mensaje final
Desde nuestro grupo de trabajo, promovemos la actividad física como una herramienta fundamental para mejorar la salud. Pero esa actividad debe practicarse siempre en condiciones de seguridad. Disfrutar del agua, respetar sus riesgos y adoptar medidas preventivas sencillas puede salvar miles de vidas cada año. Porque la mejor forma de prevenir un ahogamiento es evitar que llegue a producirse.
Dra Montserrat Romaguera 1,2,3
Dr Manuel Sarmiento 1,2,3
1,Especialista en medicina familiar y comunitaria
2,Especialista en medicina de la educación física y el deporte
3,Miembro del grupo de trabajo actividad física y salud de SEMFYC









