sábado, 17 de octubre de 2026

¿Por qué es difícil hacer prevención en Atención Primaria? Barreras y soluciones

 

La falta de tiempo, la presión asistencial y los problemas organizativos son las principales barreras para implementar las actividades preventivas en las consultas de Atención Primaria. Así lo señalan los resultados de un estudio realizado con profesionales sanitarios en Barcelona y Madrid, presentado en el encuentro INEBRIA–PEACHD 2026.

Sabemos qué hacer en prevención, pero no siempre podemos hacerlo

Disponemos de evidencias científicas y recomendaciones sobre numerosas intervenciones preventivas eficaces. El consejo sobre el consumo de tabaco y alcohol, la promoción de la actividad física o la alimentación saludable forman parte de las actividades preventivas que deberían integrarse en la práctica clínica habitual. Sin embargo, existe una distancia entre lo que recomiendan las guías y lo que realmente se hace en las consultas. ¿Por qué resulta tan difícil implementar de manera sistemática las actividades preventivas en Atención Primaria? ¿Qué obstáculos encuentran los profesionales? ¿Qué cambios podrían facilitar su trabajo?

Estas son las preguntas que nos planteamos en el estudio «Why prevention fails in primary care: barriers andf acilitators from Spanish professionals», presentado en INEBRIA–PEACHD 2026. Un estudio con profesionales de Atención Primaria hecho en Barcelona y Madrid. El objetivo fue identificar, cuantificar y ordenar las principales barreras y facilitadores percibidos por los profesionales sanitarios para implementar actividades preventivas en sus consultas. Se realizó un estudio descriptivo transversal mediante preguntas abiertas en dos encuentros profesionales: Barcelona: encuentro Sumasalut, noviembre de 2024, con 131 profesionales participantes. Madrid: encuentro PAPPS, marzo de 2026, con 38 profesionales participantes. Las respuestas se analizaron mediante un análisis temático de contenido, agrupando los conceptos similares en categorías comunes. En total, se analizaron 438 respuestas: 244 relacionadas con barreras y 194 con facilitadores.

Es importante señalar que la unidad de análisis fue la respuesta, no el profesional. Por tanto, los porcentajes expresan el peso relativo de cada categoría entre las respuestas recogidas, y no la proporción de profesionales que experimentan cada barrera. La falta de tiempo y la organización explican casi la mitad de las barreras identificadas. El resultado más destacado fue el predominio de las dificultades organizativas. El 49,2 % de las respuestas sobre barreras (120 de 244) estaban relacionadas con la falta de tiempo, la presión asistencial y la organización del trabajo.

Las principales categorías identificadas como barreras fueron: Tiempo, presión asistencial y organización (49,2 %), Motivación, actitudes e inercia profesional (10,2 %), Factores relacionados con los pacientes (10,2 %).  Formación, conocimientos y habilidades (8,2 %), Factores sociales, culturales e idiomáticos (8,2 %).  Recursos, herramientas y organización del equipo (6,1 %). Factores individuales del profesional (3,3 %). Complejidad clínica (2,5 %). Y Cultura preventiva y expectativas  (2,0 %).

Estos resultados muestran que los problemas organizativos tienen un peso muy superior al de otras barreras percibidas. La formación y los conocimientos aparecen entre los obstáculos, pero con una frecuencia considerablemente menor que los relacionados con el tiempo y la organización



¿Qué ayudaría a hacer más prevención en las consultas?

También preguntamos a los profesionales qué facilitaría la implementación de las actividades preventivas. Los resultados fueron coherentes con las barreras identificadas. Disponer de más tiempo y mejorar la organización de las agendas fue el facilitador más mencionado (28,4 % de las respuestas). Le siguieron la formación y la disponibilidad de herramientas sencillas y protocolos integrados en el trabajo habitual, ambos con un 15,5 %.

Facilitadores identificados: Más tiempo y mejor organización de agendas (28,4 %), Formación y capacitación profesional (15,5 %), Herramientas sencillas, protocolos e integración (15,5 %), Motivación e implicación profesional (11,3 %), Trabajo en equipo y atención multidisciplinar (7,7 %), Liderazgo y apoyo institucional (6,2 %), Relación clínica y habilidades comunicativas (6,2 %), Recursos materiales y estructurales (5,2 %), y Contexto social y factores relacionados con pacientes (4,1 %).

Los profesionales no solo identifican dificultades, sino que también señalan posibles soluciones. La falta de tiempo encuentra su contrapartida en una mejor organización de las agendas; las necesidades formativas, en la capacitación profesional; y las dificultades con las herramientas, en disponer de protocolos sencillos e integrados en los sistemas de trabajo.

La formación es necesaria, pero probablemente no suficiente

Uno de los mensajes más relevantes del estudio es que mejorar los conocimientos de los profesionales no garantiza, por sí solo, que las recomendaciones preventivas se incorporen a la práctica clínica. La formación puede mejorar los conocimientos, las habilidades y la confianza profesional. Sin embargo, si después de realizar un curso el profesional vuelve a una consulta con una agenda sobrecargada, poco tiempo disponible y herramientas escasamente integradas, las dificultades para hacer prevención pueden persistir. Los resultados sugieren que las intervenciones educativas deberían acompañarse de cambios organizativos y de estrategias que faciliten la incorporación de las actividades preventivas al trabajo cotidiano.

De las recomendaciones a la práctica: actuar en tres niveles

A partir de los resultados, planteamos que mejorar la implementación de la prevención requiere intervenciones complementarias en tres niveles. 1. Nivel profesional. Mejorar las habilidades, la motivación y las competencias de comunicación de los profesionales sanitarios. 2. Nivel del equipo de Atención Primaria. Facilitar herramientas sencillas, integrar las actividades preventivas en los circuitos asistenciales y potenciar el trabajo multidisciplinar. Y 3. Nivel organizativo y del sistema sanitario. Mejorar la disponibilidad de tiempo, revisar la organización de las agendas y reforzar el liderazgo y el apoyo institucional. Este enfoque puede resultar relevante para diferentes actividades preventivas, desde las intervenciones breves sobre el consumo de alcohol hasta el abordaje del tabaquismo, la promoción de la actividad física o el consejo sobre alimentación saludable.

¿Qué limitaciones tiene el estudio?

Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta algunas limitaciones. Los participantes procedían de dos encuentros profesionales y fueron seleccionados mediante muestras de conveniencia, por lo que no representan necesariamente al conjunto de profesionales de Atención Primaria de España. La clasificación de respuestas abiertas requirió un análisis interpretativo y el diseño descriptivo no permite establecer relaciones causales. No obstante, el estudio permite identificar las dificultades percibidas por los profesionales y posibles ámbitos de intervención que podrían evaluarse en futuras investigaciones.

Conclusiones: para hacer más prevención hay que facilitar que pueda hacerse

Los resultados nos llevan a una reflexión importante. Durante años hemos dedicado esfuerzos a elaborar recomendaciones, actualizar guías clínicas y formar a los profesionales sanitarios. Todas estas actuaciones siguen siendo necesarias. Pero si queremos mejorar la implementación de las actividades preventivas en Atención Primaria, también debemos prestar atención a las condiciones en las que se desarrolla la asistencia. Los profesionales necesitan conocimientos y habilidades, pero también tiempo, herramientas sencillas, equipos coordinados y organizaciones que faciliten la prevención. El reto no consiste únicamente en recordar a los profesionales la importancia de prevenir, sino en crear las condiciones necesarias para que puedan hacerlo.

Paco Camarelles

 

martes, 13 de octubre de 2026

PEACHD–INEBRIA 2026: intervenciones breves y prevención del cáncer. Congreso online

 

Del 14 al 16 de octubre de 2026 se celebra en Praga el encuentro internacional PEACHD–INEBRIA 2026, bajo el lema «Promoción de la salud mediante intervenciones breves: ampliando su alcance a las comunidades y los estilos de vida» (Health promotion through brief interventions: Broadening the scope to communities and lifestyles). El encuentro reúne a profesionales de la salud, investigadores y responsables de políticas sanitarias para debatir cómo mejorar la prevención del cáncer y otras enfermedades no transmisibles mediante intervenciones breves sobre los estilos de vida. Las sesiones podrán seguirse online a través de Microsoft Teams, facilitando la participación de profesionales interesados en la promoción de la salud y la prevención.

¿Qué es el proyecto PEACHD?

PEACHD (Piloting European Action on Cancer Health Determinants) es un proyecto europeo cofinanciado por la Unión Europea que pretende mejorar la prevención primaria del cáncer mediante la identificación y el abordaje de diferentes factores de riesgo relacionados con los estilos de vida. Entre ellos destacan el consumo de tabaco y alcohol, la alimentación poco saludable y la inactividad física. Tradicionalmente, las intervenciones preventivas suelen abordar estos factores por separado. PEACHD propone un enfoque integral y multifactorial, basado en el cribado y las intervenciones breves, adaptado a las necesidades de las personas y a sus circunstancias sociales. El proyecto desarrolla experiencias piloto en España, Polonia y la República Checa, prestando especial atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad, como personas con bajo nivel socioeconómico, migrantes y refugiados ucranianos.

PEACHD e INEBRIA: avanzar en la prevención desde la consulta y la comunidad

El encuentro cuenta con la colaboración de INEBRIA (International Network on Brief Interventions for Alcohol and Other Drugs), red internacional dedicada a promover la investigación, evaluación e implementación de intervenciones breves basadas en la evidencia. Uno de los principales objetivos del encuentro es reflexionar sobre cómo trasladar las intervenciones breves a la práctica asistencial habitual, ampliar su alcance a diferentes entornos comunitarios y contribuir a reducir las desigualdades sociales en salud. Para los profesionales de Atención Primaria, este planteamiento resulta especialmente relevante: la prevención no debería limitarse a ofrecer recomendaciones individuales, sino integrar los determinantes sociales, las circunstancias de cada persona y las intervenciones comunitarias y poblacionales.



¿Qué temas se abordarán?

Durante las tres jornadas se tratarán cuestiones de especial interés para la prevención y la promoción de la salud:

  • Intervenciones breves multifactoriales: cómo abordar simultáneamente diferentes comportamientos relacionados con la salud.
  • Prevención del cáncer: nuevas evidencias sobre factores de riesgo modificables y recomendaciones del Código Europeo contra el Cáncer, quinta edición (ECAC5).
  • Equidad en salud: adaptación de las intervenciones a poblaciones socialmente desfavorecidas y personas refugiadas.
  • Implementación en la práctica clínica: barreras, facilitadores y estrategias para integrar las intervenciones breves en los servicios sanitarios.
  • Prevención comunitaria: cómo conectar las intervenciones individuales con las políticas públicas y los determinantes estructurales de la salud.
  • Nuevas oportunidades: herramientas digitales, participación de jóvenes y ampliación de las intervenciones a profesionales y agentes comunitarios.

Entre las sesiones destacadas se encuentra la presentación del WHO-EU SBI Hub, una nueva plataforma de la Oficina Regional para Europa de la OMS destinada a reunir herramientas, experiencias y evidencias sobre cribado e intervenciones breves, inicialmente centrada en el alcohol. También resulta especialmente interesante el debate del jueves 15 de octubre sobre una cuestión fundamental: ¿pueden las intervenciones dirigidas a modificar comportamientos individuales producir mejoras significativas en la salud de la población?

Podéis acceder al programa y enlaces para seguir el encuentro online.

Los horarios que aparecen son los del programa del evento, correspondientes a Praga, y coinciden con la hora peninsular española. Es una oportunidad para avanzar hacia una prevención más integral y equitativa.

Desde Salud y Prevención PAPPS consideramos especialmente interesante este encuentro por su apuesta por una prevención centrada en las personas, basada en la evidencia y sensible a los determinantes sociales de la salud. Las intervenciones breves constituyen una herramienta relevante para los profesionales de Atención Primaria, pero su potencial depende también de las condiciones en las que se desarrollan, de su integración en los servicios sanitarios y de su conexión con las intervenciones comunitarias y las políticas públicas. El reto no consiste únicamente en ayudar a las personas a cambiar sus comportamientos, sino también en crear entornos y condiciones sociales que faciliten opciones más saludables. El encuentro PEACHD–INEBRIA 2026 representa una buena oportunidad para conocer experiencias europeas, compartir conocimientos y avanzar hacia una prevención más efectiva, integrada y equitativa.

Paco Camarelles

domingo, 4 de octubre de 2026

¿Puede un análisis de sangre detectar varios cánceres precozmente? Resultados del estudio NHS-Galleri


La posibilidad de detectar varios tipos de cáncer mediante un único análisis de sangre resulta muy atractiva. Los llamados MCED (Multi-Cancer Early Detection tests) buscan señales biológicas asociadas al cáncer —como alteraciones del ADN tumoral circulante— con el objetivo de diagnosticar tumores antes de que produzcan síntomas. Pero en prevención y cribado una pregunta es fundamental: ¿detectar más cánceres significa realmente obtener mejores resultados de salud?

Un importante ensayo clínico publicado recientemente en The New England Journal of Medicine aporta nuevos datos para responder a esta pregunta. Se trata del estudio NHS-Galleri, realizado en Inglaterra. PubMed. Se trata de un enorme ensayo clínico con más de 140.000 participantes. El estudio incluyó 142.250 personas de entre 50 y 77 años, distribuidas aleatoriamente en dos grupos: 71.122 participantes fueron asignados al grupo de intervención, en el que se realizó el test de detección multicáncer. 71.128 fueron asignados al grupo control, en el que las muestras de sangre fueron almacenadas pero no analizadas con el test.

Se realizaron hasta tres rondas anuales de cribado. El test se añadió a la atención habitual, por lo que no pretendía sustituir los programas de cribado ya establecidos. El objetivo principal no era simplemente comprobar cuántos cánceres encontraba el análisis. La pregunta era clínicamente mucho más importante: ¿El cribado multicáncer consigue reducir los cánceres diagnosticados en estadios avanzados?  El desenlace principal fue la incidencia de cánceres en estadios III o IV para 12 tipos de cáncer previamente especificados. Como desenlace secundario importante se estudió específicamente la incidencia de cáncer en estadio IV.

El resultado principal fue negativo

Después de tres rondas de cribado, no hubo una reducción significativa de los cánceres diagnosticados en estadios III o IV. La razón de tasas de incidencia fue: IRR 1,03 (IC95% 0,92–1,14; p=0,63). Es decir, la frecuencia de cánceres avanzados fue prácticamente la misma entre quienes realizaron el test y quienes recibieron únicamente la atención habitual.  Este es probablemente el mensaje más importante del estudio: el test no alcanzó su objetivo primario.

¿Y los cánceres en estadio IV?

Aquí aparece un resultado que merece atención. Cuando los investigadores analizaron únicamente los cánceres en estadio IV, encontraron: IRR 0,86 (IC95% 0,74–1,00). Esto es compatible con una posible reducción de alrededor del 14% en los diagnósticos en estadio IV en el grupo sometido al test. Sin embargo, se trata de un objetivo secundario, con un intervalo de confianza cuyo límite superior llega exactamente a 1,00. Por ello, este hallazgo debe interpretarse con cautela y no modifica el hecho de que el resultado principal del ensayo fue negativo.  Los propios autores consideran necesario prolongar el seguimiento para conocer cómo evoluciona esta diferencia.

Detectar antes no es necesariamente prevenir mejor

Este estudio ilustra uno de los principios fundamentales del cribado. Un nuevo test no debería incorporarse a un programa poblacional simplemente porque sea capaz de detectar cánceres. Lo relevante es demostrar que esa detección precoz produce un beneficio clínico para las personas. Idealmente, debería demostrarse una reducción de la mortalidad por cáncer —y valorar también la mortalidad global—, además de conocer los posibles daños asociados al cribado. La reducción de cánceres diagnosticados en estadios avanzados puede utilizarse como un resultado intermedio razonable, pero no equivale necesariamente a demostrar una reducción de mortalidad. Por eso tendremos que esperar al seguimiento del NHS-Galleri antes de conocer el verdadero impacto clínico de esta estrategia.

¿Qué pasa con los posibles daños?

Menos del 1% de los participantes presentó acontecimientos adversos relacionados con el ensayo y ninguno fue grave. Sin embargo, al valorar cualquier nueva estrategia de cribado también hay que considerar cuestiones más amplias: falsos positivos, pruebas diagnósticas adicionales, sobrediagnóstico, sobretratamiento, ansiedad y costes para el sistema sanitario. Son aspectos especialmente importantes cuando una prueba pretende aplicarse a millones de personas asintomáticas.

Un aspecto que también debemos tener en cuenta: quién financió el estudio. El ensayo fue financiado por GRAIL, la compañía que desarrolla el test Galleri, y varios autores están afiliados a GRAIL Bio UK. Esto no invalida los resultados, pero constituye una información relevante que debe conocerse al interpretar una investigación sobre una tecnología comercial.

¿Debemos cambiar actualmente los programas de cribado?

Con estos resultados, el estudio no demuestra que añadir este test multicáncer a la atención habitual reduzca globalmente los diagnósticos de cáncer en estadios III-IV, y todavía no demuestra una reducción de mortalidad. Por tanto, estos resultados no justifican abandonar ni sustituir los programas de cribado que cuentan con evidencia de beneficio. La llegada de los test multicáncer constituye una línea de investigación prometedora, pero el NHS-Galleri nos recuerda algo esencial en prevención: Una prueba capaz de detectar antes una enfermedad no se convierte automáticamente en una buena prueba de cribado. Para recomendar un cribado poblacional necesitamos demostrar que los beneficios clínicamente relevantes superan a sus posibles daños. No está de más recordar los criterios clásicos de Wilson y Jungner sobre los cribados OMS content y constatar que detección precoz y prevención efectiva no son sinónimos.

 

Paco Camarelles

jueves, 1 de octubre de 2026

Día Internacional de las Personas Mayores 2026: cómo prevenir el edadismo en el ámbito sanitario

 

Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, una fecha promovida por Naciones Unidas para concienciar sobre la importancia de proteger los derechos de las personas mayores, reconocer sus contribuciones a la sociedad y favorecer un envejecimiento activo y saludable. En 2026 queremos poner el foco en un problema que también está presente en nuestros centros sanitarios: el edadismo o discriminación por razón de edad. La promoción del buen trato y la prevención del edadismo en las personas mayores constituyen líneas fundamentales para promover el envejecimiento saludable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las incluye entre las áreas de actuación de la Década del Envejecimiento Saludable.

¿Qué es el edadismo?

El edadismo se refiere a la forma de pensar mediante estereotipos, sentir mediante prejuicios y actuar mediante discriminación hacia otras personas —o hacia nosotros mismos— debido a la edad. No afecta exclusivamente a las personas mayores. Sin embargo, estas constituyen uno de los grupos que sufren con mayor frecuencia sus consecuencias. Además, el edadismo puede interactuar con otras desigualdades relacionadas con el sexo, la etnia o la discapacidad.

¿Cómo afecta el edadismo a la atención sanitaria a los mayores?

El edadismo en el ámbito sanitario puede influir en la atención, el diagnóstico y los tratamientos que reciben las personas mayores. En ocasiones se manifiesta de formas poco evidentes: atribuir automáticamente un síntoma a la edad, prestar menor atención a determinados problemas de salud o asumir que ciertas intervenciones no son necesarias simplemente porque la persona tiene una edad avanzada. Combatir estas actitudes es importante porque el edadismo se asocia con consecuencias negativas para la salud y el bienestar, entre ellas peor salud física y mental, recuperación más lenta de la discapacidad, mayor deterioro cognitivo, aislamiento social y soledad, menor calidad de vida e incluso menor esperanza de vida.


¿Cómo podemos prevenir el edadismo en la atención sanitaria?

Prevenir el edadismo requiere revisar no solo nuestras actitudes individuales, sino también las prácticas profesionales y la organización de la atención sanitaria. Con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores 2026, se han preparado dos recursos dirigidos a visibilizar este problema y favorecer una atención sanitaria más inclusiva y respetuosa:

Vídeo: “Prevención del edadismo en el ámbito de la salud”


Miniguía: “Prevención del edadismo en el ámbito de la salud”

Estos materiales ofrecen recomendaciones para reconocer y prevenir las prácticas edadistas y plantean alternativas para avanzar hacia una atención sanitaria centrada en las necesidades, preferencias y derechos de cada persona.

Un mensaje para el Día Internacional de las Personas Mayores

Promover el buen trato hacia las personas mayores es responsabilidad de toda la sociedad, incluido el sistema sanitario y sus profesionales. Prevenir el edadismo contribuye a proteger los derechos de las personas a lo largo de toda la vida y a promover un envejecimiento activo y saludable.

Para saber más

Ministerio de Sanidad

Organismos internacionales

Blog Salud y Prevención PAPPS. 

Lourdes Bermúdez Espinosa y Soledad Justo Gil
Área de Prevención. Subdirección General de Promoción, Prevención y Equidad en Salud. Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud. Ministerio de Sanidad.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Alcohol y Atención Primaria: cribado e intervención breve. Hablemos del alcohol en la consulta.

 

El Ministerio de Sanidad, en colaboración con el PAPPS de semFYC, ha publicado “Hablemos del alcohol. Promoviendo el cribado e intervención breve como práctica habitual en Atención Primaria”, un documento dirigido a impulsar una intervención preventiva sencilla y efectiva: preguntar por el consumo de alcohol y ofrecer ayuda para reducirlo cuando existe riesgo. Es la traducción del documento  de WONCA EUROPE y OMS Let's talk about alcohol: making alcohol screening and brief intervention routine in primary health care que ya comentamos en el blog en Salud y Prevención PAPPS: Let’s Talk About Alcohol. Cinco datos clave sobre el cribado e intervención breve (SBI) en alcohol en Atención Primaria que hay que conocer.

Hablar de alcohol debería formar parte de nuestra práctica clínica habitual, al igual que preguntamos por el tabaco, la alimentación o la actividad física.

¿Por qué debemos preguntar por el consumo de alcohol?

El consumo de alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades y lesiones y puede influir en problemas que atendemos diariamente en Atención Primaria, como hipertensión arterial, trastornos del sueño, depresión, obesidad y diversos tipos de cáncer. Sin embargo, seguimos preguntando poco por el alcohol. Y no deberíamos centrarnos únicamente en detectar dependencia: muchas personas presentan consumos de riesgo sin tener un trastorno por dependencia del alcohol. Detectarlas precozmente nos permite intervenir antes de que aparezcan consecuencias importantes para la salud. Iniciar una conversación sobre el alcohol puede marcar un punto de inflexión. 

Cribado del consumo de alcohol en Atención Primaria

El primer paso es conocer cuánto, con qué frecuencia y de qué manera bebe alcohol una persona. Para ello disponemos de cuestionarios validados como el AUDIT y su versión abreviada AUDIT-C, especialmente útil para el cribado inicial en Atención Primaria. También debemos conocer la Unidad de Bebida Estándar (UBE): En España, 1 UBE equivale a 10 gramos de alcohol puro. Cuantificar el consumo permite identificar mejor a las personas que pueden beneficiarse de una intervención. Uno de los datos más llamativos recogidos en el documento es que el alcohol suele ser el factor de riesgo conductual menos abordado en la consulta, por detrás del tabaco, la alimentación o la actividad física. En un estudio realizado en varios países, solo al 6 % de los pacientes encuestados se les había preguntado por su consumo de alcohol. Tenemos, por tanto, un amplio margen de mejora.

Intervención breve: pocos minutos pueden ser importantes

Cuando detectamos un consumo de riesgo de alcohol, podemos realizar una intervención breve en la propia consulta. Esta puede incluir informar sobre el nivel de riesgo, relacionar el consumo con la situación de salud de la persona, explorar su disposición al cambio, acordar objetivos de reducción y realizar seguimiento. La clave está en mantener una conversación empática, respetuosa, no estigmatizante y centrada en la persona. No se trata de etiquetar ni de preguntar simplemente “¿bebe?”, sino de conocer el patrón de consumo y ayudar al paciente a tomar decisiones informadas sobre su salud. Hay una cuestión especialmente importante para nuestras consultas: una intervención breve puede realizarse en pocos minutos.

Cinco mensajes para llevar a la consulta

  1. El alcohol afecta a numerosos problemas de salud que atendemos habitualmente.
  2. No debemos buscar únicamente dependencia: también importa detectar precozmente el consumo de riesgo, ya que existe un grupo mucho más numeroso de personas cuyo consumo aumenta su riesgo sin cumplir criterios de dependencia. Desde una perspectiva poblacional, en este grupo se produce una parte importante del daño relacionado con el alcohol.
  3. El cribado y la intervención breve funcionan y pueden integrarse en la consulta habitual.
  4. Hablar de alcohol es aceptable para la mayoría de los pacientes cuando se hace de manera respetuosa y sin estigmatizar. A veces somos los propios profesionales quienes anticipamos una posible resistencia.
  5. Atención Primaria ocupa una posición privilegiada para detectar el consumo de riesgo, intervenir y acompañar el cambio. La longitudinalidad, el conocimiento del paciente y la relación de confianza permiten detectar precozmente consumos de riesgo y acompañar los cambios.

Hablemos del alcohol

La prevención de los daños relacionados con el alcohol empieza mucho antes de que aparezca una dependencia. Preguntar, detectar e intervenir. Tres acciones sencillas que podemos incorporar a nuestras actividades preventivas habituales. Una de las aportaciones más prácticas del documento es recordarnos que no necesitamos esperar a que el paciente saque el tema. Podemos hablar del alcohol de tres maneras:

  • De forma sistemática, incorporando las preguntas sobre alcohol a nuestras actividades preventivas habituales. Por ejemplo: “Preguntamos a todas las personas sobre el alcohol como parte de la atención habitual. ¿Te importaría si te hago unas preguntas?”
  • Relacionándolo con el motivo de consulta, especialmente cuando atendemos problemas que pueden verse influidos por el alcohol, como hipertensión, insomnio, ansiedad, depresión o determinadas alteraciones metabólicas. “A veces el alcohol puede contribuir a este problema. ¿Te importaría si hablamos brevemente de tu consumo?”
  • Y también podemos aprovechar la iniciativa del propio paciente cuando manifiesta dudas o preocupación por su forma de beber.

 El documento “Hablemos del alcohol” nos ofrece herramientas para hacerlo y nos recuerda una idea fundamental: hablar de alcohol también es hacer prevención en Atención Primaria y debería formar parte de la práctica preventiva habitual de cualquier profesional de Atención Primaria

Paco Camarelles.

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Semana Europea de la Movilidad: movernos mejor para cuidar nuestra salud y la del planeta del 16 al 22 de septiembre.


Un año más, coincidiendo con la vuelta al colegio, al trabajo y a nuestras rutinas habituales, se celebra la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa que nos invita a reflexionar sobre cómo nos desplazamos y cómo nuestras decisiones cotidianas pueden influir tanto en nuestra salud como en la del planeta. La propuesta es sencilla: favorecer una movilidad más sostenible, segura y saludable, potenciando el transporte público y los desplazamientos activos, como caminar o utilizar la bicicleta, y reduciendo cuando sea posible la dependencia del vehículo privado. La movilidad activa aporta importantes beneficios. Caminar o desplazarse en bicicleta permite incorporar actividad física a la vida cotidiana, contribuye a prevenir enfermedades crónicas y favorece el bienestar. Al mismo tiempo, reducir el tráfico motorizado ayuda a disminuir la contaminación atmosférica, el ruido y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El entorno también determina nuestra salud

Sin embargo, recomendar caminar o utilizar la bicicleta no es suficiente. Para poder hacerlo necesitamos entornos urbanos seguros y accesibles. El informe Dangerous by Design, publicado por Smart Growth America, pone el foco precisamente en este problema. A través de datos e imágenes de calles y cruces urbanos de Estados Unidos, muestra cómo determinados diseños urbanos pueden convertir algo tan cotidiano como caminar o cruzar una calle en una actividad peligrosa. La ausencia de aceras adecuadas, carriles bici, pasos seguros o medidas para reducir la velocidad del tráfico afecta especialmente a las personas que viven o trabajan en barrios más desfavorecidos.

La movilidad es, por tanto, también una cuestión de equidad en salud. No todas las personas tienen las mismas oportunidades de desplazarse de forma activa y segura. Las condiciones urbanísticas, sociales y económicas del lugar donde vivimos condicionan nuestras posibilidades de elegir opciones saludables. Lo importante es que muchas de estas situaciones pueden modificarse. Mejorar las aceras y los cruces, desarrollar redes seguras de carriles bici, reducir la velocidad del tráfico y favorecer el transporte público son intervenciones que pueden hacer nuestras ciudades más saludables, seguras y habitables.

¿Qué podemos aportar desde Atención Primaria?

La Semana Europea de la Movilidad es también una oportunidad para recordar el papel que podemos desempeñar los profesionales sanitarios, especialmente desde la Atención Primaria. Podemos promover la actividad física y los desplazamientos activos entre nuestros pacientes, pero también participar en iniciativas comunitarias y defender entornos que faciliten las elecciones saludables. Porque promover la salud no consiste únicamente en recomendar a las personas que caminen más. También implica contribuir a crear barrios y ciudades donde caminar, ir en bicicleta o utilizar el transporte público sean opciones fáciles, accesibles y seguras. La movilidad sostenible conecta así tres grandes retos de nuestro tiempo: salud, equidad y sostenibilidad ambiental.



La Semana Europea de la Movilidad puede ser un buen momento para preguntarnos: ¿Qué podemos cambiar en nuestra forma de desplazarnos y qué podemos hacer para que nuestras comunidades faciliten una movilidad más activa y saludable?

Dra Montserrat Romaguera Bosch. Especialista en medicina familiar i comunitaria. Especialista en medicina de l'esport. Coordinadora grup exercici físic i salut de CAMFIC. Coordinadora grup actividad física i salud de SEMFYC.

 


 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Consejo dietético saludable en la consulta de Medicina de Familia: tres mensajes sencillos

 

La alimentación es uno de los principales determinantes de la salud y está relacionada con muchas de las enfermedades que atendemos diariamente en Atención Primaria. Sin embargo, hablar de alimentación en la consulta no siempre resulta fácil: falta de tiempo, exceso de información, dietas de moda y recomendaciones nutricionales aparentemente contradictorias pueden dificultar el consejo sanitario. Un artículo publicado recientemente en American Family Physician, “Healthy Dietary Advice in Clinical Practice: Recommendations for Family Physicians”, propone simplificar el consejo alimentario que damos desde las consultas de Medicina de Familia. Los autores resumen el mensaje en tres recomendaciones fundamentales.

  1. Priorizar alimentos de origen vegetal y mínimamente procesados. Más que centrarnos en nutrientes concretos, porcentajes de hidratos de carbono, grasas o proteínas, debemos hablar de alimentos. La recomendación es aumentar progresivamente el consumo de: verduras y hortalizas; frutas; legumbres: judías, lentejas, garbanzos o guisantes; frutos secos y semillas; cereales integrales; y otros alimentos de origen vegetal poco o mínimamente procesados. La evidencia disponible relaciona los patrones alimentarios predominantemente vegetales y basados en alimentos mínimamente procesados con menor riesgo de enfermedad crónica y mortalidad. El consejo puede ser muy práctico: añadir una verdura a cada comida, incorporar legumbres a platos que el paciente ya consume habitualmente o sustituir determinados aperitivos por fruta o frutos secos. Grado de evidencia B
  2. Reducir los alimentos ultra procesados. El segundo mensaje es igualmente sencillo: comer menos productos ultra procesados. Son productos generalmente listos para consumir o calentar, con formulaciones industriales y largas listas de ingredientes. Su consumo elevado se ha relacionado con mayor ingesta energética, aumento de peso y peores resultados cardio metabólicos. En la consulta podemos recomendar: elegir alimentos con pocos ingredientes; reducir productos preparados y envasados; sustituir bebidas azucaradas por agua; limitar alimentos cuya composición se aleja claramente del alimento original. La idea no es clasificar obsesivamente cada producto, sino ayudar al paciente a desplazar su alimentación hacia alimentos reconocibles y menos procesados. Grado de evidencia B.
  3. Adaptar la alimentación a la cultura, preferencias y vida del paciente. Probablemente sea uno de los mensajes más interesantes del artículo. No existe una única dieta saludable válida para todas las personas. Es posible comer saludablemente siguiendo diferentes patrones alimentarios, tradiciones culturales y distribuciones de nutrientes. Por ello, los autores desaconsejan centrar el consejo en dietas rígidas o en proporciones específicas de macronutrientes. La mejor alimentación para un paciente será aquella que, además de saludable, pueda mantener a largo plazo. Esto implica preguntar qué alimentos consume habitualmente, cuáles forman parte de su cultura familiar, qué platos le gustan y qué cambios considera realmente posibles. Grado de evidencia C.

Más conversación y menos prescripción

El artículo propone una forma de consejo nutricional especialmente apropiada para Atención Primaria: partir de la alimentación real de la persona y buscar pequeños cambios factibles. Algunas preguntas pueden ayudarnos: ¿Qué alimentos suele comer habitualmente? ¿Qué comidas son importantes para usted o para su familia? ¿Qué pequeño cambio estaría dispuesto a probar? El objetivo no es imponer una dieta perfecta, sino encontrar cambios saludables compatibles con las preferencias, cultura, posibilidades económicas y circunstancias de cada persona.

¿Y cuando el consejo breve no es suficiente?

Los autores reconocen también los límites de la consulta médica. Las intervenciones que consiguen cambios dietéticos mantenidos suelen requerir mayor intensidad y tiempo del que habitualmente dispone el médico de familia. En personas con factores de riesgo cardiovascular, las intervenciones dietéticas de intensidad moderada o alta —con 6 o más horas de contacto— pueden mejorar la presión arterial, los lípidos y los resultados cardiovasculares. Cuando existen necesidades nutricionales complejas, la colaboración y derivación a profesionales de la nutrición y dietética puede mejorar los resultados.

Tres mensajes para llevar a la consulta

El consejo dietético desde Atención Primaria puede simplificarse considerablemente:

  • 🥦 Más alimentos vegetales y mínimamente procesados.
  • 🥤 Menos productos ultraprocesados.
  • 🌍 Una alimentación flexible, adaptada a la cultura, preferencias y circunstancias de cada persona.

No necesitamos convertir cada consulta en una clase de nutrición. Probablemente sea más útil identificar uno o dos cambios concretos, realistas y sostenibles que el paciente pueda incorporar a su alimentación habitual. En definitiva, quizá la pregunta no sea tanto “¿cuál es la mejor dieta?”, sino: “¿Cuál es el patrón de alimentación saludable que esta persona puede mantener a largo plazo?”. Este enfoque conecta el consejo nutricional con algunos de los principios fundamentales de la Medicina de Familia: atención centrada en la persona, toma de decisiones compartida y promoción de cambios de conducta sostenibles.

Este enfoque de pequeños cambios para comer mejor, ya lo comentamos en el blog en la entrada Pequeños cambios para comer mejor.  AQUI TENEIS DISPONIBLE LA GUIA  Pequeños cambios para comer mejor. 2019

Paco Camarelles