miércoles, 23 de septiembre de 2026

Alcohol y Atención Primaria: cribado e intervención breve. Hablemos del alcohol en la consulta.

 

El Ministerio de Sanidad, en colaboración con el PAPPS de semFYC, ha publicado “Hablemos del alcohol. Promoviendo el cribado e intervención breve como práctica habitual en Atención Primaria”, un documento dirigido a impulsar una intervención preventiva sencilla y efectiva: preguntar por el consumo de alcohol y ofrecer ayuda para reducirlo cuando existe riesgo. Es la traducción del documento  de WONCA EUROPE y OMS Let's talk about alcohol: making alcohol screening and brief intervention routine in primary health care que ya comentamos en el blog en Salud y Prevención PAPPS: Let’s Talk About Alcohol. Cinco datos clave sobre el cribado e intervención breve (SBI) en alcohol en Atención Primaria que hay que conocer.

Hablar de alcohol debería formar parte de nuestra práctica clínica habitual, al igual que preguntamos por el tabaco, la alimentación o la actividad física.

¿Por qué debemos preguntar por el consumo de alcohol?

El consumo de alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades y lesiones y puede influir en problemas que atendemos diariamente en Atención Primaria, como hipertensión arterial, trastornos del sueño, depresión, obesidad y diversos tipos de cáncer. Sin embargo, seguimos preguntando poco por el alcohol. Y no deberíamos centrarnos únicamente en detectar dependencia: muchas personas presentan consumos de riesgo sin tener un trastorno por dependencia del alcohol. Detectarlas precozmente nos permite intervenir antes de que aparezcan consecuencias importantes para la salud. Iniciar una conversación sobre el alcohol puede marcar un punto de inflexión. 

Cribado del consumo de alcohol en Atención Primaria

El primer paso es conocer cuánto, con qué frecuencia y de qué manera bebe alcohol una persona. Para ello disponemos de cuestionarios validados como el AUDIT y su versión abreviada AUDIT-C, especialmente útil para el cribado inicial en Atención Primaria. También debemos conocer la Unidad de Bebida Estándar (UBE): En España, 1 UBE equivale a 10 gramos de alcohol puro. Cuantificar el consumo permite identificar mejor a las personas que pueden beneficiarse de una intervención. Uno de los datos más llamativos recogidos en el documento es que el alcohol suele ser el factor de riesgo conductual menos abordado en la consulta, por detrás del tabaco, la alimentación o la actividad física. En un estudio realizado en varios países, solo al 6 % de los pacientes encuestados se les había preguntado por su consumo de alcohol. Tenemos, por tanto, un amplio margen de mejora.

Intervención breve: pocos minutos pueden ser importantes

Cuando detectamos un consumo de riesgo de alcohol, podemos realizar una intervención breve en la propia consulta. Esta puede incluir informar sobre el nivel de riesgo, relacionar el consumo con la situación de salud de la persona, explorar su disposición al cambio, acordar objetivos de reducción y realizar seguimiento. La clave está en mantener una conversación empática, respetuosa, no estigmatizante y centrada en la persona. No se trata de etiquetar ni de preguntar simplemente “¿bebe?”, sino de conocer el patrón de consumo y ayudar al paciente a tomar decisiones informadas sobre su salud. Hay una cuestión especialmente importante para nuestras consultas: una intervención breve puede realizarse en pocos minutos.

Cinco mensajes para llevar a la consulta

  1. El alcohol afecta a numerosos problemas de salud que atendemos habitualmente.
  2. No debemos buscar únicamente dependencia: también importa detectar precozmente el consumo de riesgo, ya que existe un grupo mucho más numeroso de personas cuyo consumo aumenta su riesgo sin cumplir criterios de dependencia. Desde una perspectiva poblacional, en este grupo se produce una parte importante del daño relacionado con el alcohol.
  3. El cribado y la intervención breve funcionan y pueden integrarse en la consulta habitual.
  4. Hablar de alcohol es aceptable para la mayoría de los pacientes cuando se hace de manera respetuosa y sin estigmatizar. A veces somos los propios profesionales quienes anticipamos una posible resistencia.
  5. Atención Primaria ocupa una posición privilegiada para detectar el consumo de riesgo, intervenir y acompañar el cambio. La longitudinalidad, el conocimiento del paciente y la relación de confianza permiten detectar precozmente consumos de riesgo y acompañar los cambios.

Hablemos del alcohol

La prevención de los daños relacionados con el alcohol empieza mucho antes de que aparezca una dependencia. Preguntar, detectar e intervenir. Tres acciones sencillas que podemos incorporar a nuestras actividades preventivas habituales. Una de las aportaciones más prácticas del documento es recordarnos que no necesitamos esperar a que el paciente saque el tema. Podemos hablar del alcohol de tres maneras:

  • De forma sistemática, incorporando las preguntas sobre alcohol a nuestras actividades preventivas habituales. Por ejemplo: “Preguntamos a todas las personas sobre el alcohol como parte de la atención habitual. ¿Te importaría si te hago unas preguntas?”
  • Relacionándolo con el motivo de consulta, especialmente cuando atendemos problemas que pueden verse influidos por el alcohol, como hipertensión, insomnio, ansiedad, depresión o determinadas alteraciones metabólicas. “A veces el alcohol puede contribuir a este problema. ¿Te importaría si hablamos brevemente de tu consumo?”
  • Y también podemos aprovechar la iniciativa del propio paciente cuando manifiesta dudas o preocupación por su forma de beber.

 El documento “Hablemos del alcohol” nos ofrece herramientas para hacerlo y nos recuerda una idea fundamental: hablar de alcohol también es hacer prevención en Atención Primaria y debería formar parte de la práctica preventiva habitual de cualquier profesional de Atención Primaria

Paco Camarelles.

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Semana Europea de la Movilidad: movernos mejor para cuidar nuestra salud y la del planeta del 16 al 22 de septiembre.


Un año más, coincidiendo con la vuelta al colegio, al trabajo y a nuestras rutinas habituales, se celebra la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa que nos invita a reflexionar sobre cómo nos desplazamos y cómo nuestras decisiones cotidianas pueden influir tanto en nuestra salud como en la del planeta. La propuesta es sencilla: favorecer una movilidad más sostenible, segura y saludable, potenciando el transporte público y los desplazamientos activos, como caminar o utilizar la bicicleta, y reduciendo cuando sea posible la dependencia del vehículo privado. La movilidad activa aporta importantes beneficios. Caminar o desplazarse en bicicleta permite incorporar actividad física a la vida cotidiana, contribuye a prevenir enfermedades crónicas y favorece el bienestar. Al mismo tiempo, reducir el tráfico motorizado ayuda a disminuir la contaminación atmosférica, el ruido y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El entorno también determina nuestra salud

Sin embargo, recomendar caminar o utilizar la bicicleta no es suficiente. Para poder hacerlo necesitamos entornos urbanos seguros y accesibles. El informe Dangerous by Design, publicado por Smart Growth America, pone el foco precisamente en este problema. A través de datos e imágenes de calles y cruces urbanos de Estados Unidos, muestra cómo determinados diseños urbanos pueden convertir algo tan cotidiano como caminar o cruzar una calle en una actividad peligrosa. La ausencia de aceras adecuadas, carriles bici, pasos seguros o medidas para reducir la velocidad del tráfico afecta especialmente a las personas que viven o trabajan en barrios más desfavorecidos.

La movilidad es, por tanto, también una cuestión de equidad en salud. No todas las personas tienen las mismas oportunidades de desplazarse de forma activa y segura. Las condiciones urbanísticas, sociales y económicas del lugar donde vivimos condicionan nuestras posibilidades de elegir opciones saludables. Lo importante es que muchas de estas situaciones pueden modificarse. Mejorar las aceras y los cruces, desarrollar redes seguras de carriles bici, reducir la velocidad del tráfico y favorecer el transporte público son intervenciones que pueden hacer nuestras ciudades más saludables, seguras y habitables.

¿Qué podemos aportar desde Atención Primaria?

La Semana Europea de la Movilidad es también una oportunidad para recordar el papel que podemos desempeñar los profesionales sanitarios, especialmente desde la Atención Primaria. Podemos promover la actividad física y los desplazamientos activos entre nuestros pacientes, pero también participar en iniciativas comunitarias y defender entornos que faciliten las elecciones saludables. Porque promover la salud no consiste únicamente en recomendar a las personas que caminen más. También implica contribuir a crear barrios y ciudades donde caminar, ir en bicicleta o utilizar el transporte público sean opciones fáciles, accesibles y seguras. La movilidad sostenible conecta así tres grandes retos de nuestro tiempo: salud, equidad y sostenibilidad ambiental.



La Semana Europea de la Movilidad puede ser un buen momento para preguntarnos: ¿Qué podemos cambiar en nuestra forma de desplazarnos y qué podemos hacer para que nuestras comunidades faciliten una movilidad más activa y saludable?

Dra Montserrat Romaguera Bosch. Especialista en medicina familiar i comunitaria. Especialista en medicina de l'esport. Coordinadora grup exercici físic i salut de CAMFIC. Coordinadora grup actividad física i salud de SEMFYC.

 


 

domingo, 13 de septiembre de 2026

Consejo dietético saludable en la consulta de Medicina de Familia: tres mensajes sencillos

 

La alimentación es uno de los principales determinantes de la salud y está relacionada con muchas de las enfermedades que atendemos diariamente en Atención Primaria. Sin embargo, hablar de alimentación en la consulta no siempre resulta fácil: falta de tiempo, exceso de información, dietas de moda y recomendaciones nutricionales aparentemente contradictorias pueden dificultar el consejo sanitario. Un artículo publicado recientemente en American Family Physician, “Healthy Dietary Advice in Clinical Practice: Recommendations for Family Physicians”, propone simplificar el consejo alimentario que damos desde las consultas de Medicina de Familia. Los autores resumen el mensaje en tres recomendaciones fundamentales.

  1. Priorizar alimentos de origen vegetal y mínimamente procesados. Más que centrarnos en nutrientes concretos, porcentajes de hidratos de carbono, grasas o proteínas, debemos hablar de alimentos. La recomendación es aumentar progresivamente el consumo de: verduras y hortalizas; frutas; legumbres: judías, lentejas, garbanzos o guisantes; frutos secos y semillas; cereales integrales; y otros alimentos de origen vegetal poco o mínimamente procesados. La evidencia disponible relaciona los patrones alimentarios predominantemente vegetales y basados en alimentos mínimamente procesados con menor riesgo de enfermedad crónica y mortalidad. El consejo puede ser muy práctico: añadir una verdura a cada comida, incorporar legumbres a platos que el paciente ya consume habitualmente o sustituir determinados aperitivos por fruta o frutos secos. Grado de evidencia B
  2. Reducir los alimentos ultra procesados. El segundo mensaje es igualmente sencillo: comer menos productos ultra procesados. Son productos generalmente listos para consumir o calentar, con formulaciones industriales y largas listas de ingredientes. Su consumo elevado se ha relacionado con mayor ingesta energética, aumento de peso y peores resultados cardio metabólicos. En la consulta podemos recomendar: elegir alimentos con pocos ingredientes; reducir productos preparados y envasados; sustituir bebidas azucaradas por agua; limitar alimentos cuya composición se aleja claramente del alimento original. La idea no es clasificar obsesivamente cada producto, sino ayudar al paciente a desplazar su alimentación hacia alimentos reconocibles y menos procesados. Grado de evidencia B.
  3. Adaptar la alimentación a la cultura, preferencias y vida del paciente. Probablemente sea uno de los mensajes más interesantes del artículo. No existe una única dieta saludable válida para todas las personas. Es posible comer saludablemente siguiendo diferentes patrones alimentarios, tradiciones culturales y distribuciones de nutrientes. Por ello, los autores desaconsejan centrar el consejo en dietas rígidas o en proporciones específicas de macronutrientes. La mejor alimentación para un paciente será aquella que, además de saludable, pueda mantener a largo plazo. Esto implica preguntar qué alimentos consume habitualmente, cuáles forman parte de su cultura familiar, qué platos le gustan y qué cambios considera realmente posibles. Grado de evidencia C.

Más conversación y menos prescripción

El artículo propone una forma de consejo nutricional especialmente apropiada para Atención Primaria: partir de la alimentación real de la persona y buscar pequeños cambios factibles. Algunas preguntas pueden ayudarnos: ¿Qué alimentos suele comer habitualmente? ¿Qué comidas son importantes para usted o para su familia? ¿Qué pequeño cambio estaría dispuesto a probar? El objetivo no es imponer una dieta perfecta, sino encontrar cambios saludables compatibles con las preferencias, cultura, posibilidades económicas y circunstancias de cada persona.

¿Y cuando el consejo breve no es suficiente?

Los autores reconocen también los límites de la consulta médica. Las intervenciones que consiguen cambios dietéticos mantenidos suelen requerir mayor intensidad y tiempo del que habitualmente dispone el médico de familia. En personas con factores de riesgo cardiovascular, las intervenciones dietéticas de intensidad moderada o alta —con 6 o más horas de contacto— pueden mejorar la presión arterial, los lípidos y los resultados cardiovasculares. Cuando existen necesidades nutricionales complejas, la colaboración y derivación a profesionales de la nutrición y dietética puede mejorar los resultados.

Tres mensajes para llevar a la consulta

El consejo dietético desde Atención Primaria puede simplificarse considerablemente:

  • 🥦 Más alimentos vegetales y mínimamente procesados.
  • 🥤 Menos productos ultraprocesados.
  • 🌍 Una alimentación flexible, adaptada a la cultura, preferencias y circunstancias de cada persona.

No necesitamos convertir cada consulta en una clase de nutrición. Probablemente sea más útil identificar uno o dos cambios concretos, realistas y sostenibles que el paciente pueda incorporar a su alimentación habitual. En definitiva, quizá la pregunta no sea tanto “¿cuál es la mejor dieta?”, sino: “¿Cuál es el patrón de alimentación saludable que esta persona puede mantener a largo plazo?”. Este enfoque conecta el consejo nutricional con algunos de los principios fundamentales de la Medicina de Familia: atención centrada en la persona, toma de decisiones compartida y promoción de cambios de conducta sostenibles.

Este enfoque de pequeños cambios para comer mejor, ya lo comentamos en el blog en la entrada Pequeños cambios para comer mejor.  AQUI TENEIS DISPONIBLE LA GUIA  Pequeños cambios para comer mejor. 2019

Paco Camarelles

jueves, 10 de septiembre de 2026

Cómo toman los pacientes sus decisiones de autocuidado.

 

Los pacientes que viven con varias enfermedades cardio metabólicas —como diabetes tipo 2, hipertensión, cardiopatía, ictus o enfermedad renal crónica— tienen que tomar continuamente decisiones relacionadas con su salud: qué comer, cuándo hacer ejercicio, cómo tomar la medicación, cuándo controlar sus constantes o en qué momento consultar a un profesional sanitario. Pero ¿cómo toman realmente estas decisiones en su vida cotidiana? Un interesante estudio cualitativo publicado en Annals of Family Medicine en 2026, “Naturalistic Decision-Making Patterns in Cardiometabolic Multimorbidity Self-Care: AQualitative Study”, analiza precisamente este proceso desde la perspectiva de la toma de decisiones naturalista.

¿Cómo se realizó el estudio?

Los investigadores entrevistaron a 27 personas con multimorbilidad cardio metabólica, con una edad media de 62,7 años, atendidas en un hospital y un centro de salud comunitario de la provincia de Zhejiang (China). A partir de las entrevistas identificaron 134 cadenas de decisiones relacionadas con el autocuidado. Las más frecuentes estaban relacionadas con la adherencia a la medicación, el control de constantes vitales y el ejercicio físico. El objetivo no era simplemente conocer si los pacientes seguían o no las recomendaciones, sino comprender qué ocurre antes de tomar una decisión, qué factores intervienen y por qué finalmente actúan de una determinada manera.

Cuatro situaciones que desencadenan decisiones

Los investigadores encontraron cuatro grandes contextos que condicionaban las decisiones de autocuidado: dificultades persistentes para manejar los síntomas; aparición de crisis agudas de salud; malestar psicológico y emocional; incertidumbre sobre la enfermedad o sobre su tratamiento. Es decir, las decisiones no se producen de forma aislada. Surgen dentro de situaciones reales en las que interactúan los síntomas, las emociones, la experiencia previa, los conocimientos, las prioridades personales y el entorno del paciente. Los autores han utilizado el Naturalistic decision-making theory para hacer su estudio.

Cuatro formas de tomar decisiones sobre la propia salud

El principal hallazgo del estudio es la identificación de cuatro patrones de toma de decisiones.

  1. Decisiones basadas en la experiencia previa. El paciente reconoce una situación porque ya la ha vivido anteriormente y actúa rápidamente basándose en esa experiencia. Por ejemplo, una persona con diabetes reconoce los síntomas que anteriormente acompañaron a una hipoglucemia y actúa inmediatamente. La experiencia puede ser una herramienta muy útil, pero también puede conducir a errores cuando se aplican conocimientos o estrategias que han quedado desactualizados.
  2. Decisiones basadas en un equilibrio de valores y prioridades. El paciente sopesa las recomendaciones sanitarias frente a otras necesidades de su vida. La salud no es siempre la única prioridad. El trabajo, la familia, las relaciones sociales, el bienestar emocional o determinadas preferencias personales pueden competir con las recomendaciones médicas. Este patrón recuerda algo fundamental: las decisiones sobre salud se toman dentro de una vida, no dentro de una consulta médica.
  3. Patrón pasivo-reactivo. Algunos pacientes actúan fundamentalmente cuando aparece una crisis, empeoran los síntomas o reciben una advertencia clara de un profesional sanitario. Mientras no perciban una amenaza inmediata, pueden retrasar cambios de estilo de vida, controles o búsqueda de ayuda. En estos pacientes, la intervención profesional debería intentar pasar de una actitud reactiva a una mayor capacidad de anticipación y autocuidado.
  4. Patrón proactivo e integrador. El paciente busca información, utiliza diferentes recursos, anticipa posibles problemas y participa activamente en las decisiones sobre su salud. Integra sus propios conocimientos y experiencias con el apoyo de profesionales sanitarios, familiares y recursos comunitarios. Este patrón favorece una mayor autonomía y capacidad para manejar enfermedades crónicas complejas.
Los pacientes no pertenecen a una categoría fija.  Un aspecto especialmente relevante es que estos cuatro patrones no representan cuatro tipos permanentes de pacientes. Una misma persona puede utilizar diferentes formas de decidir dependiendo del problema, del momento de su enfermedad o de sus circunstancias personales. Por ejemplo, puede ser muy proactiva respecto a su diabetes y, al mismo tiempo, adoptar una actitud pasiva respecto al ejercicio físico o la alimentación. Por ello, los autores proponen entender el autocuidado como un proceso dinámico y dependiente del contexto, y no simplemente como una cuestión de adherencia o falta de adherencia.

¿Qué puede hacer el médico de familia? De la comprensión a la acción.

El estudio tiene implicaciones especialmente interesantes para Atención Primaria. Conocer cómo toma decisiones cada paciente puede permitirnos: adaptar nuestra comunicación; explorar sus valores y prioridades; establecer objetivos compartidos y realistas; reforzar su autoeficacia; identificar cuándo necesita apoyo adicional; facilitar recursos comunitarios, familiares o psicosociales; y favorecer una búsqueda de ayuda más precoz. En definitiva, antes de recomendar un cambio de conducta puede ser útil preguntarnos cómo está tomando ese paciente sus decisiones sobre salud y qué factores están influyendo en ellas.


Una reflexión para la práctica clínica

Con frecuencia hablamos de pacientes “adherentes” o “no adherentes”. Sin embargo, esta clasificación puede resultar demasiado simplista. Las personas con enfermedades crónicas toman cada día numerosas decisiones en condiciones de incertidumbre, combinando experiencia, síntomas, emociones, conocimientos y prioridades personales. Comprender ese proceso puede ayudarnos a sustituir la pregunta: “¿Por qué este paciente no hace lo que le recomendamos?” por otra probablemente más útil: “¿Cómo está tomando esta persona sus decisiones y cómo podemos ayudarle a tomar decisiones más saludables?” Ese cambio de perspectiva encaja plenamente con una Atención Primaria basada en la toma de decisiones compartida, la educación sanitaria, el apoyo al autocuidado y la atención centrada en la persona.

Paco Camarelles

lunes, 7 de septiembre de 2026

TEAF y alcohol en el embarazo: cómo prevenir el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal.

 

El 9 de septiembre se celebra el Día Internacional para la Prevención del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF), una oportunidad para recordar un mensaje fundamental de salud pública: durante el embarazo no existe una cantidad de alcohol segura, ni un tipo de bebida alcohólica seguro, ni un momento seguro para consumirlo. La prevención del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) comienza antes del embarazo y requiere información clara, cribado del consumo de alcohol, intervención breve desde los servicios sanitarios y políticas eficaces de prevención.

¿Qué es el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)?

El TEAF es un término que agrupa un amplio conjunto de alteraciones físicas, mentales, conductuales y cognitivas permanentes que pueden aparecer cuando una persona ha estado expuesta al alcohol durante su desarrollo prenatal. Sus manifestaciones son muy variables, desde leves hasta graves, pueden ser difíciles de diagnosticar y pueden acompañar a la persona durante toda la vida. La expresión más grave dentro del espectro es el Síndrome Alcohólico Fetal (SAF).

Alcohol y embarazo: un importante problema de salud pública en Europa

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el consumo de alcohol durante el embarazo en la Región Europea de la OMS es el más alto del mundo.

[IMAGEN: consumo de alcohol durante el embarazo en la Región Europea de la OMS]

Los datos y mensajes de la OMS nos recuerdan la importancia del problema:

  • Una de cada cuatro gestantes de la Región Europea consume alcohol durante el embarazo.
  • El alcohol atraviesa la placenta, por lo que el feto queda expuesto al alcohol consumido por la gestante.
  • No se conoce una cantidad segura de alcohol, un tipo de bebida alcohólica segura ni un momento seguro para consumir alcohol durante el embarazo.
  • La exposición puede producirse incluso antes de que la persona sepa que está embarazada. Muchas gestantes desconocen su embarazo durante las primeras semanas. el 60% de las gestantes no saben que están embarazadas hasta después de la semana 6-7 de gestación.
  • El consumo de alcohol durante el embarazo también debe entenderse desde una perspectiva social y de equidad, ya que puede estar relacionado con situaciones de desigualdad, violencia de género, estrés y dificultades de acceso a los servicios sanitarios y sociales.

Prevenir el TEAF: el papel de los profesionales sanitarios

El Ministerio de Sanidad dispone de una Guía de prevención y abordaje de la exposición al alcohol en el embarazo, dirigida a profesionales sanitarios. La guía proporciona recomendaciones para identificar y abordar el consumo de alcohol durante la etapa preconcepcional, embarazo, puerperio y lactancia materna.

Entre sus principales recomendaciones destacan:

  • Realizar cribado del consumo de alcohol e intervención breve (SBI/SBIRT), evitando juicios de valor y utilizando la empatía y la escucha activa.
  • Realizar un abordaje integral, valorando otros estilos de vida, factores de riesgo y posibles adicciones.
  • Incorporar, cuando sea apropiado, a la pareja y al entorno cercano como elementos de apoyo.

Alcohol y embarazo: mensajes clave para prevenir el TEAF

1. Si estás embarazada o planificas un embarazo: alcohol cero

Las personas embarazadas o que desean quedarse embarazadas no deben consumir alcohol durante toda la gestación y desde el momento en que se planifica el embarazo. La opción segura es CERO alcohol.

2. La pareja y el entorno también tienen un papel

La prevención no debe recaer exclusivamente sobre la gestante. Es importante contar con el apoyo de la pareja, la familia y el entorno social. Evitar también el consumo de alcohol en su presencia ayuda a generar entornos saludables y libres de alcohol.

3. Hay que preguntar por el consumo de alcohol

Los profesionales sanitarios tenemos una oportunidad privilegiada para prevenir la exposición prenatal al alcohol. Se recomienda realizar cribado del consumo de alcohol a las personas en edad fértil y durante la etapa preconcepcional, especialmente cuando existe deseo gestacional, así como durante el embarazo, puerperio y lactancia. Cuando se identifica consumo, debemos ofrecer consejo e intervención breve de forma empática, respetuosa y no estigmatizante.

Prevenir el TEAF requiere algo más que consejo sanitario

La prevención del Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal no puede limitarse a recomendaciones individuales. Necesitamos políticas integrales y multinivel para reducir los daños relacionados con el alcohol, incluyendo las medidas recomendadas por la OMS: aumentar precios e impuestos de las bebidas alcohólicas; reducir su disponibilidad; limitar la publicidad y el marketing del alcohol; e incorporar advertencias sanitarias claras en el etiquetado de las bebidas alcohólicas. Crear entornos que faciliten las decisiones saludables es también una forma de prevenir el TEAF.

¿Y si ha existido exposición al alcohol durante el embarazo?

Cuando se conoce o sospecha una exposición prenatal al alcohol es fundamental evitar la culpabilización y garantizar una atención adecuada. Debe asegurarse la coordinación y el seguimiento precoz de los niños y niñas expuestos al alcohol durante el embarazo, facilitando cuando sea necesario una evaluación especializada, intervención temprana y apoyo tanto al menor como a su familia.

Para saber más

Mensaje final

El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal es prevenible. Desde Atención Primaria y otros ámbitos sanitarios podemos contribuir preguntando por el consumo de alcohol, ofreciendo información clara e intervención breve y acompañando a las personas sin estigmatizar. Pero la prevención también requiere actuar sobre el entorno social y comercial en el que se produce el consumo. Durante el embarazo y desde que se planifica: alcohol cero.


Inés Zuza Santacilia

Soledad Justo Gil

Área de Prevención. Subdirección General de Promoción, Prevención y Equidad en Salud. Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud. Ministerio de Sanidad

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

La prevención también pasa por cómo miramos el deporte

 

Promover el ejercicio físico es una de las intervenciones preventivas con mayor impacto sobre la salud. Sin embargo, para que más niñas y mujeres sean físicamente activas no basta con recomendar ejercicio: también es necesario crear entornos que favorezcan su participación y reduzcan las barreras que todavía persisten. Uno de esos entornos son los medios de comunicación.

En junio de 2026, la European Broadcasting Union (EBU), en colaboración con European Athletics, publicó Raising the Bar. Guidelines for Respectful Media Coverage in Women’s Athletics, una guía que propone una cobertura del atletismo femenino centrada en el rendimiento, la técnica y el esfuerzo, evitando determinados planos y repeticiones que puedan sexualizar a las deportistas o aportar poco valor técnico a la retransmisión. La guía recoge también el testimonio de atletas de élite que describen cómo algunas imágenes pueden generar incomodidad, preocupación por su difusión posterior e incluso afectar a su concentración durante la competición.

La propuesta ha pasado de la teoría a la práctica: los Campeonatos de Europa de Atletismo de Birmingham, celebrados del 10 al 16 de agosto de 2026, han constituido el primer gran escenario para poner a prueba estas recomendaciones en una competición internacional.

Puede parecer un debate exclusivamente relacionado con la televisión, pero también es una cuestión de promoción de la salud. La evidencia científica muestra que la exposición a mensajes que priorizan la apariencia física frente a las capacidades puede influir en la imagen corporal, la autoestima y la relación con la práctica deportiva, especialmente durante la adolescencia. La presión estética y la insatisfacción corporal forman parte, además, de un contexto multifactorial relacionado con conductas alimentarias de riesgo, abandono de la actividad física y otros problemas de salud.

Desde Atención Primaria conocemos bien las consecuencias que estos factores pueden tener sobre la salud. Por ello, iniciativas como la de la EBU van más allá del ámbito audiovisual: contribuyen a generar referentes deportivos más saludables, donde el protagonismo recae en el esfuerzo, la técnica, la superación y el rendimiento, y no en la apariencia física. La promoción de la actividad física no termina con recomendar ejercicio. También implica transmitir mensajes que favorezcan una relación saludable con el cuerpo, detectar precozmente problemas relacionados con la imagen corporal y promover modelos deportivos diversos y centrados en las capacidades de las personas. En definitiva, la forma en que mostramos el deporte también puede influir en la forma en que niñas y mujeres viven el ejercicio físico y el deporte. Porque la prevención no empieza únicamente en la consulta: también comienza en los mensajes que transmitimos como sociedad.



Para llevarnos a casa

Más deporte, menos apariencia. Promover un deporte femenino centrado en el rendimiento y no en el cuerpo puede contribuir a construir referentes más saludables y entornos que favorezcan que niñas y mujeres se mantengan físicamente activas.

Dra Mireia Guarner Piquet 1,2. Dra Cecilia Basseda Ballester 1,2

1.Especialista en medicina familiar y comunitaria

2. Miembros del grupo “Exercici Físic i Salut” de la CAMFiC (Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria

miércoles, 29 de julio de 2026

Proyecto de Ley del Tabaco: ¿De qué libertad estamos hablando?

 

Cada vez que se plantea una nueva regulación del tabaco reaparece el mismo argumento: "la libertad está en peligro". Se afirma que el Estado avanza hacia un modelo prohibicionista y que se restringen derechos individuales.

Como médicos de familia creemos que conviene no confundir la regulación de un producto que causa enfermedad, discapacidad y muerte con un supuesto ataque a las libertades. La protección de la salud pública no es incompatible con la libertad; al contrario, es una condición necesaria para que esa libertad pueda ejercerse en igualdad de oportunidades.

Durante más de un siglo, el consumo de tabaco se ha normalizado. El desconocimiento de sus efectos, la influencia de la industria tabaquera, las costumbres sociales y la ausencia de políticas preventivas hicieron que fumar cuando uno quisiera, donde quisiera y delante de quien quisiera se considerara un derecho prácticamente incuestionable.

Hoy la evidencia científica es abrumadora. Sabemos que el tabaco provoca más de 50.000 muertes al año en España, además de una enorme carga de enfermedad, discapacidad y costes sociales y sanitarios. Sabemos también que el humo ambiental perjudica a quienes no han elegido fumar y que la nicotina es una de las sustancias con mayor capacidad adictiva.

Por ello, el Proyecto de Ley del Tabaco, aprobado por el Consejo de Ministros este mes de julio, pretende ampliar los espacios libres de humo, reforzar la protección de los menores y equiparar el uso de cigarrillos electrónicos y otros dispositivos de nicotina a las restricciones ya existentes para el tabaco convencional. No se trata de prohibir, sino de proteger. NP Ley Tabaco.



Pero existe otro aspecto del debate del que se habla mucho menos: el tabaquismo es una de las mayores causas de desigualdad en salud. Fumar no afecta por igual a toda la población. En España, la prevalencia de fumadores diarios es del 20,0 % entre directivos y profesionales con mayor nivel educativo, mientras que asciende hasta el 33,6 % entre la clase trabajadora no cualificada. El tabaco no solo mata más; también golpea con mayor intensidad a quienes disponen de menos recursos.

Lo mismo ocurre entre los adolescentes. Los jóvenes cuyos padres tienen estudios universitarios comienzan a fumar con mucha menor frecuencia que aquellos procedentes de entornos socioeconómicos desfavorecidos. Diversos estudios muestran que crecer en un contexto de menor nivel socioeconómico puede multiplicar por tres el riesgo de iniciarse en el consumo de tabaco.

Los datos de la encuesta ESTUDES muestran que el consumo de tabaco es más frecuente entre los estudiantes con peor rendimiento académico, que han repetido curso o presentan mayor absentismo escolar, lo que pone de manifiesto la estrecha relación entre el tabaquismo y la vulnerabilidad educativa y social. A ello se suma la presión del grupo de iguales, principal detonante de la primera calada, especialmente en entornos donde la prevalencia de fumadores es elevada.

Por eso, cuando algunos invocan la "libertad" para oponerse a las políticas de control del tabaco, conviene preguntarse de qué libertad estamos hablando.

  • ¿De la libertad de disponer de apoyo psicológico para afrontar el estrés sin recurrir a una adicción?
  • ¿De la libertad de poder ofrecer a nuestros hijos actividades educativas, deportivas o culturales que reduzcan la influencia del grupo y favorezcan hábitos saludables?
  • ¿De la libertad de contar con tiempo y recursos para acompañar a los hijos en su desarrollo personal y académico?
  • ¿De la libertad de vivir en barrios donde fumar no sea la norma social?
  • ¿De la libertad de disponer de recursos económicos para acceder a programas de cesación, alimentación saludable o actividad física?
  • ¿De la libertad de crecer en una familia con estabilidad económica, oportunidades educativas y modelos saludables?
  • ¿De la libertad de no abandonar los estudios por dificultades económicas?
  • ¿De la libertad de llegar a fin de mes sin que el estrés económico se convierta en un factor que favorezca el consumo de tabaco?
  • ¿De la libertad de que nuestros niños no respiren humo en parques, terrazas o espacios de ocio?
  • ¿De la libertad de que los adolescentes no aprendan que fumar forma parte de la vida adulta simplemente porque lo observan cada día?

La realidad es que la libertad no consiste únicamente en poder elegir. La verdadera libertad exige disponer de las mismas oportunidades para elegir bien.  Las políticas de prevención del tabaquismo no eliminan libertades. Reducen desigualdades. Protegen especialmente a quienes tienen más dificultades para escapar de la adicción y a quienes nunca han elegido exponerse al humo del tabaco.

Quizá la pregunta no sea si la nueva ley limita la libertad. La verdadera pregunta es otra:

¿A quién beneficia realmente que todo siga igual?

Asensio López Santiago. Coordinador del PAPPS de semFYC