El 27
de febrero participaré en la V Jornada de tabaquisme GAPM con la ponencia “I
l’alcohol per quan?? “Tabaco y alcohol: la pareja silenciosa que tratamos por
separado”. Os dejo las líneas principales de mi ponencia. La primera parte la dedico a la importancia de preguntar sobre el alcohol, y la segunda sobre la relación entre consumo de tabaco y de alcohol.
El consumo de tabaco y alcohol suelen ir juntos.
La relación
entre su consumo se caracteriza por:
- Fumar y beber alcohol están fuertemente asociados: los fumadores tienen más probabilidad de hacer un consumo de riesgo de alcohol y bebedores de fumar, en distintos países y edades.
- El uso de tabaco (cigarrillos, vapeo, snus, calentado) se relaciona con mayor consumo de alcohol, y mayor riesgo de consumo de riesgo o dependencia alcohólica.
- Entre adolescentes, empezar a usar nicotina aumenta después el consumo de alcohol y la probabilidad de consumo de riesgo.
- La prevalencia de tabaquismo y dependencia del alcohol en pacientes psiquiátricos es más elevada que en población general. Por ejemplo, son fumadores entre el 62% y 76% de los pacientes esquizofrénicos, y estos son dependientes al alcohol en un porcentaje del 33%.
Mecanismos neurobiológicos
Los mecanismos
que los vinculan ambos consumos se relacionan con el sistema de recompensa
dopaminérgico, produciendo refuerzo “cruzado”: el alcohol aumenta las ganas de
fumar y el tabaco aumenta las ganas de beber. Además, existe tolerancia cruzada: la
nicotina reduce la sedación y la sensación de borrachera del alcohol,
favoreciendo beber más; a la vez el alcohol puede hacer que se fume más. Por último,
factores sociales (fiestas, estrés, consumo por pares) también favorecen su uso
conjunto.
No
tratamos dos adicciones independientes, sino un sistema adictivo interconectado.
Ambos consumos activan los receptores nicotínicos α4β2, interactúan en el circuito
de recompensa, hay un condicionamiento conductual: bar = cigarrillo, y existe un
fenómeno de cross-cueing (señalización cruzada o cruce de señales), que es un
mecanismo de compensación conductual.
Impacto
en salud: el efecto multiplicador. Tabaco + alcohol no suma
riesgos, los multiplica.
El cáncer
de cabeza y cuello / boca presenta un riesgo mucho mayor cuando se combinan que
con cada uno solo. Cáncer de hígado: fumar y beber alcohol eleva claramente el riesgo,
incluso con consumos “moderados”. Hipertensión / cardiovascular: su conjunto
muestra efecto aditivo o sinérgico sobre la presión arterial y riesgo de
enfermedad cardiovascular .
El
alcohol no solo es un factor social asociado. Es un disparador neurobiológico
de recaída en el proceso de abandono del tabaco
En el proceso
de dejar de fumar, consumir alcohol reduce la probabilidad de éxito para dejar
el tabaco. La administración aguda de alcohol en el proceso de abandono del
tabaco aumenta el craving por nicotina, reduce la autoeficacia, disminuye el
control inhibitorio, y aumenta la reactividad a estímulos relacionados con el
tabaco. Fumadores
que consumen alcohol de forma regular tienen una OR de recaída ≈ 1,5–2,0, en
bebedores de riesgo del OR ≈ 2–3, y en binge drinking el riesgo es especialmente alto
en primeras semanas de abstinencia.
¿Qué implica para
Atención Primaria?
1. Cribado cruzado obligatorio
• Si hay tabaquismo → AUDIT-C mínimo.
• Si hay consumo de riesgo de alcohol →
preguntar por tabaco.
2. Intervención breve integrada
• Utilizar modelo FRAMES.
• Aprovechar la motivación compartida.
3. Plan terapéutico conjunto
• Advertir sobre recaídas asociadas al
consumo de alcohol.
• Planificar “situaciones de riesgo”.
Mensajes finales
1. No existe tratamiento eficaz del
tabaquismo sin valorar alcohol.
2. El alcohol es un potente disparador de
recaídas.
3. Atención Primaria es el único nivel capaz
de abordar ambos simultáneamente.
Paco Camarelles


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