Un año más, coincidiendo con la vuelta al colegio, al trabajo y a nuestras rutinas habituales, se celebra la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa que nos invita a reflexionar sobre cómo nos desplazamos y cómo nuestras decisiones cotidianas pueden influir tanto en nuestra salud como en la del planeta. La propuesta es sencilla: favorecer una movilidad más sostenible, segura y saludable, potenciando el transporte público y los desplazamientos activos, como caminar o utilizar la bicicleta, y reduciendo cuando sea posible la dependencia del vehículo privado. La movilidad activa aporta importantes beneficios. Caminar o desplazarse en bicicleta permite incorporar actividad física a la vida cotidiana, contribuye a prevenir enfermedades crónicas y favorece el bienestar. Al mismo tiempo, reducir el tráfico motorizado ayuda a disminuir la contaminación atmosférica, el ruido y las emisiones de gases de efecto invernadero.
El entorno
también determina nuestra salud
Sin embargo,
recomendar caminar o utilizar la bicicleta no es suficiente. Para poder hacerlo
necesitamos entornos urbanos seguros y accesibles. El informe Dangerous
by Design, publicado por Smart Growth America, pone el foco precisamente en
este problema. A través de datos e imágenes de calles y cruces urbanos de
Estados Unidos, muestra cómo determinados diseños urbanos pueden convertir algo
tan cotidiano como caminar o cruzar una calle en una actividad peligrosa. La
ausencia de aceras adecuadas, carriles bici, pasos seguros o medidas para
reducir la velocidad del tráfico afecta especialmente a las personas que viven
o trabajan en barrios más desfavorecidos.
La movilidad es, por tanto, también una cuestión de equidad en salud. No todas las personas tienen las mismas oportunidades de desplazarse de forma activa y segura. Las condiciones urbanísticas, sociales y económicas del lugar donde vivimos condicionan nuestras posibilidades de elegir opciones saludables. Lo importante es que muchas de estas situaciones pueden modificarse. Mejorar las aceras y los cruces, desarrollar redes seguras de carriles bici, reducir la velocidad del tráfico y favorecer el transporte público son intervenciones que pueden hacer nuestras ciudades más saludables, seguras y habitables.
¿Qué podemos
aportar desde Atención Primaria?
La Semana
Europea de la Movilidad es también una oportunidad para recordar el papel
que podemos desempeñar los profesionales sanitarios, especialmente desde la
Atención Primaria. Podemos promover la actividad física y los desplazamientos
activos entre nuestros pacientes, pero también participar en iniciativas
comunitarias y defender entornos que faciliten las elecciones saludables.
Porque promover la salud no consiste únicamente en recomendar a las personas
que caminen más. También implica contribuir a crear barrios y ciudades donde caminar,
ir en bicicleta o utilizar el transporte público sean opciones fáciles,
accesibles y seguras. La movilidad sostenible conecta así tres grandes
retos de nuestro tiempo: salud, equidad y sostenibilidad ambiental.
La Semana
Europea de la Movilidad puede ser un buen momento para preguntarnos: ¿Qué
podemos cambiar en nuestra forma de desplazarnos y qué podemos hacer para que
nuestras comunidades faciliten una movilidad más activa y saludable?
Dra
Montserrat Romaguera Bosch. Especialista en medicina familiar i comunitaria. Especialista
en medicina de l'esport. Coordinadora grup exercici físic i salut de CAMFIC. Coordinadora
grup actividad física i salud de SEMFYC.








