sábado, 24 de octubre de 2026

Correr una maratón: ¿hacia una meta o huyendo de algo?


Actividad física, salud y bienestar emocional: ¿sabemos reconocer nuestros límites cuando practicamos deporte?

Correr una maratón se ha convertido en uno de los grandes símbolos de superación personal. Cada año, miles de personas se preparan para recorrer los 42,195 kilómetros de esta prueba, atraídas por el desafío físico, la satisfacción de alcanzar una meta y las emociones que acompañan a una competición de estas características. Sin embargo, desde la promoción de la salud conviene recordar una idea fundamental: hacer ejercicio físico es saludable, pero afrontar retos deportivos extremos no siempre es adecuado para todas las personas ni en cualquier circunstancia. La actividad física regular aporta importantes beneficios cardiovasculares, metabólicos, musculoesqueléticos y psicológicos. Pero preparar una maratón supone una exigencia fisiológica considerable, que requiere entrenamiento progresivo, descanso, alimentación adecuada y una valoración individualizada de las condiciones de salud. Además, existe otra cuestión que merece nuestra atención: ¿Qué nos impulsa realmente a correr una maratón? Joaquim Guasch, vocal del Grup d’Exercici Físic i Salut de la CAMFiC, plantea una interesante reflexión sobre nuestra relación con el deporte, la cultura de la superación y la importancia de aprender a detenernos.

Cuando el deporte deja de ser únicamente salud

Preparar una maratón puede ser una experiencia extraordinariamente enriquecedora. Exige constancia, planificación, capacidad de esfuerzo y tolerancia a la frustración. También puede reforzar la autoestima, favorecer las relaciones sociales y proporcionar una profunda sensación de satisfacción personal. Sin embargo, vivimos en una sociedad que parece fascinada por los grandes retos: correr cada vez más kilómetros, mejorar continuamente nuestras marcas, completar nuevas competiciones o superar los resultados que registra nuestro reloj deportivo. No hay nada negativo en querer superarse. El problema aparece cuando necesitamos superarnos continuamente para sentirnos suficientemente valiosos. Detrás de una práctica deportiva intensa pueden coexistir motivaciones muy diferentes. Podemos correr por placer, por mejorar nuestra salud, por compartir una actividad con otras personas o por alcanzar un objetivo personal. Pero también podemos utilizar el deporte para compensar insatisfacciones, gestionar la ansiedad, buscar reconocimiento o recuperar una sensación de control que no encontramos en otros ámbitos de nuestra vida. En ocasiones, sin darnos cuenta, podemos estar corriendo para cuidarnos y, al mismo tiempo, porque no sabemos cómo detenernos.

¿Sabemos detenernos?

Una de las paradojas de la práctica deportiva intensa es que algunas personas muestran una enorme disciplina para entrenar, pero encuentran grandes dificultades para descansar. ¿Qué ocurre cuando un entrenamiento no sale como esperábamos? ¿Cómo reaccionamos ante una lesión? ¿Somos capaces de renunciar a una sesión cuando estamos fatigados? ¿Qué sentiríamos si finalmente no pudiéramos participar en la maratón que llevamos meses preparando? Estas preguntas pueden decirnos mucho sobre nuestra relación con el deporte. Descansar también forma parte del entrenamiento. Reconocer una lesión, aceptar nuestras limitaciones o renunciar a una competición cuando no estamos preparados no constituye un fracaso. La cultura de la superación suele identificar la fortaleza con resistir, insistir y no abandonar. Pero cuidar la salud requiere una capacidad igualmente importante: saber cuándo continuar y cuándo detenerse.

¿De qué corremos?

Antes de inscribirnos en un gran reto deportivo quizá deberíamos preguntarnos por qué queremos hacerlo. ¿Corremos porque disfrutamos? ¿Por qué nos hace sentir bien? ¿Por qué queremos compartir una experiencia? ¿Por qué nos ilusiona descubrir hasta dónde podemos llegar? ¿O necesitamos demostrarnos algo? ¿Buscamos el reconocimiento de los demás? ¿Qué ocurriría si no consiguiéramos nuestro objetivo? Y una pregunta especialmente reveladora: si tuviéramos que dejar de correr durante un tiempo, ¿cómo nos sentiríamos? No se trata de cuestionar el valor del esfuerzo ni de interpretar cualquier motivación competitiva como un problema psicológico. Se trata de reflexionar sobre el papel que ocupa el deporte en nuestra vida y sobre si nuestra relación con él contribuye realmente a nuestro bienestar.

Recorrido - Zurich Marató Barcelona - 14 marzo 2027

Preparar una maratón también significa cuidar la salud

Desde la medicina de familia y la prevención, conviene recordar algunas cuestiones importantes antes de afrontar una prueba de resistencia:

  • Valorar nuestro punto de partida. La edad, la condición física, la experiencia deportiva, los antecedentes personales y los factores de riesgo cardiovascular deben tenerse en cuenta.
  • Entrenar progresivamente. Una maratón exige meses de preparación adaptada a las capacidades individuales. No conviene aumentar bruscamente las cargas de entrenamiento.
  • Respetar el descanso. La recuperación es imprescindible para favorecer las adaptaciones fisiológicas y reducir el riesgo de lesiones y sobre entrenamiento.
  • Reconocer los síntomas de alarma. El dolor torácico, el síncope durante el ejercicio, la disnea desproporcionada o las palpitaciones acompañadas de otros síntomas requieren valoración médica.
  • Consultar cuando esté indicado. Las personas con enfermedades conocidas, síntomas de alarma o determinados factores de riesgo pueden necesitar una evaluación médica antes de iniciar entrenamientos intensos. No todas las personas asintomáticas necesitan una prueba de esfuerzo.
  • Evitar convertir el resultado en una obligación. Abandonar una competición o modificar un objetivo puede ser una decisión responsable.

La promoción de la actividad física no debería confundirse con la promoción indiscriminada de grandes desafíos deportivos. Para obtener importantes beneficios para la salud no es necesario correr una maratón. Caminar a paso ligero, montar en bicicleta, nadar, bailar, realizar ejercicios de fuerza o correr distancias moderadas pueden ser excelentes formas de mantenerse activo.

¿Hacia dónde corremos?

Una maratón puede representar una magnífica celebración del movimiento, la perseverancia y la capacidad de adaptación del cuerpo humano. Pero para que el deporte contribuya realmente a nuestra salud no basta con que nos haga más rápidos o resistentes. También debería ayudarnos a relacionarnos mejor con nosotros mismos. El verdadero reto quizá no consista únicamente en completar 42 kilómetros, sino en prepararlos respetando nuestro cuerpo, reconociendo nuestras limitaciones, aprendiendo a descansar y disfrutando del proceso sin convertir el resultado en una medida de nuestro valor personal. Y, sobre todo, llegar a la línea de salida sabiendo algo que ningún reloj deportivo puede medir: ¿Estamos corriendo hacia algo que deseamos o, sin darnos cuenta, estamos corriendo para huir de algo?


Nota editorial: Entrada elaborada a partir del texto Córrer una marató: cap una meta o fugint d’alguna cosa? de Joaquim Guasch, vocal del Grup d’Exercici Físic i Salut de la CAMFiC. Adaptación editorial y apartado de recomendaciones preventivas para Salud y Prevención PAPPS.

Córrer una marató: cap una meta o fugint d’alguna cosa?

Cada vegada és més habitual trobar campanyes que ens conviden a assumir grans reptes esportius. Una marató n’és probablement un dels exemples més emblemàtics. En la societat en què vivim, hem associat els 42 quilòmetres a la superació, a l’esforç, a la salut, al reconeixement i a la capacitat de demostrar-nos que podem anar més enllà dels nostres límits. I fins a cert punt, n’és una bona projecció. Preparar una marató pot constituir una experiència extraordinàriament enriquidora. Requereix molta constància, planificació, tolerància a la frustració i capacitat per conviure estretament amb la fatiga. El mateix procés pot reforçar l’autoestima, generar vincles socials i proporcionar una profunda sensació d’assoliment i de pertinença.

Però des de la medicina de l’esport potser hauríem d’introduir algun matís en un missatge que socialment hem simplificat massa: esport no sempre és sinònim de salut. L’activitat física practicada de manera regular i adequada és una de les intervencions més eficaces que coneixem per preservar la nostra salut. Però entre sortir a caminar, córrer regularment o mantenir-nos actius i sotmetre al nostre organisme a la preparació d’una marató hi ha una diferència important.

Una marató és una prova d’alta exigència fisiològica. Preparar-la requereix temps, adaptació progressiva, descans, alimentació adequada i, especialment en determinades edats o davant factors de risc, una valoració correcta de l’estat de salut. El fet que milers de persones puguin completar-la no significa que sigui una activitat saludable per a qualsevol persona ni en qualsevol circumstància.

Però hi ha una altra qüestió, menys visible, que em sembla especialment interessant de contemplar. Ens costa identificar quan el cos assumeix tot allò que la nostra ment no pot sostenir. Vivim en una societat fascinada pels reptes. Córrer majors distàncies, anar més de pressa, completar un circuit de curses, fer una marató i després una altra, i més tard una ultramarató. Pujar cims cada cop més alts, o simplement dedicar tots els esforços a superar una marca en una aplicació del mòbil. No hi ha res que sigui intrínsecament negatiu en voler superar-se. El problema apareix quan necessitem superar-nos contínuament per poder sentir-nos suficients.

La pràctica clínica i l'experiència amb esportistes m’han ensenyat que darrere d'una conducta esportiva intensa poden coexistir motivacions molt diferents. Hi pot haver el simple fet de gaudir de l’activitat, la curiositat, un sentiment de pertinença a un grup amb una meta comuna o el desig de marcar un objectiu que permeti cuidar se. Però l'esport també pot convertir-se en un espai on compensar insatisfaccions, gestionar l’ansietat, buscar reconeixement personal o intentar recuperar una sensació de control que no trobem en altres àmbits de la vida. És precisament aquí on costa més trobar la mirada correcta a la nostra conducta. Sense ser-ne conscients, podem estar corrent per cuidar-nos i, al mateix temps, utilitzar la carrera per no saber com aturar-nos. Potser per això, més que preguntar-nos quan correm o a quin ritme ho fem, hauríem de ser capaços de parar un moment i observar des d'on correm.

Què passa quan un entrenament no surt com esperàvem?, què sentim quan hem de descansar?, Som capaços de renunciar a una sessió perquè el cos ens ho demana?, com reaccionem davant d’una lesió?, i si finalment no podem participar en aquella marató per a la qual fa mesos que ens preparem? Aquestes preguntes poden revelar molt més sobre la nostra relació amb l'esport que el ritme que marca el rellotge.

 Sabem aturar-nos?

En medicina de l'esport veiem sovint una situació aparentment contradictòria. Persones extraordinàriament disciplinades per entrenar però amb enormes dificultats per descansar. Escoltar el cos també és part indispensable de qualsevol entrenament, i molts esportistes professionals ho saben. Acceptar una lesió, encara que costi d’entendre, també forma part de l’entrenament. Ella ens apropa a la veritable relació que estàvem mantenint amb la mateixa pràctica esportiva. Saber renunciar a una competició quan no estem prou preparats també és entrenament, i tolerar que avui no podem arribar allà on ens havíem proposat pot ser un exercici de fortalesa molt més complex que completar 42 quilòmetres. La cultura de la superació tendeix a associar fortalesa amb resistència, amb aguantar, insistir i no abandonar. Però la salut necessita una altra capacitat igualment important, que ens porta el fet de discernir quan continuar i quan aturar nos.

De què correm?

 Potser abans d'inscriure'ns en el pròxim gran repte esportiu hauríem de fer-nos una pregunta molt senzilla: Per què vull fer-ho? No es tracta de jutjar la resposta, sinó d’escoltar-la des de la reflexió. Corro perquè m’agrada?, per què em fa sentir viu?, per compartir-ho amb altres persones?, per descobrir fins on puc arribar? O bé, necessito demostrar-me alguna cosa?, necessito que els altres vegin que soc capaç?, què passaria si no ho aconseguís?, i potser la pregunta més incòmoda que sovint plantejo en consulta, si hagués de deixar de córrer durant un temps, què passaria?, com em sentiria? La resposta al plantejament no invalida el repte en si mateix, però pot transformar profundament la manera d'afrontar-lo.

Cap on correm?

Una marató pot ser una experiència magnífica. Pot ser una celebració del moviment, de la perseverança i de les extraordinàries capacitats d'adaptació del cos humà. Però perquè l'esport sigui realment salut no n'hi ha prou que ens faci més resistents o més ràpids. Hauria d'ajudar-nos també a relacionar-nos millor amb nosaltres mateixos. Potser, per tant, el repte no consisteix únicament a ser capaços de recórrer 42 quilòmetres. El repte és poder preparar-los respectant el cos. Valorant des d’on partim i quina és la nostra condició física i estat de salut de base. Aprenent a descansar i acceptant els nostres límits. Sent capaços d'abandonar si cal. Gaudir del procés sense convertir el resultat en una mesura del nostre valor personal. I, sobretot, arribar a la línia de sortida sabent una cosa que cap rellotge esportiu ens pot mesurar: si estem corrent cap a alguna cosa o si, sense adonar-nos-en, estem corrent per fugir d'alguna cosa.

Joaquim Guasch Vocal del Grup d’Exercici Físic i Salut de la CAMF

sábado, 17 de octubre de 2026

¿Por qué es difícil hacer prevención en Atención Primaria? Barreras y soluciones

 

La falta de tiempo, la presión asistencial y los problemas organizativos son las principales barreras para implementar las actividades preventivas en las consultas de Atención Primaria. Así lo señalan los resultados de un estudio realizado con profesionales sanitarios en Barcelona y Madrid, presentado en el encuentro INEBRIA–PEACHD 2026.

Sabemos qué hacer en prevención, pero no siempre podemos hacerlo

Disponemos de evidencias científicas y recomendaciones sobre numerosas intervenciones preventivas eficaces. El consejo sobre el consumo de tabaco y alcohol, la promoción de la actividad física o la alimentación saludable forman parte de las actividades preventivas que deberían integrarse en la práctica clínica habitual. Sin embargo, existe una distancia entre lo que recomiendan las guías y lo que realmente se hace en las consultas. ¿Por qué resulta tan difícil implementar de manera sistemática las actividades preventivas en Atención Primaria? ¿Qué obstáculos encuentran los profesionales? ¿Qué cambios podrían facilitar su trabajo?

Estas son las preguntas que nos planteamos en el estudio «Why prevention fails in primary care: barriers andf acilitators from Spanish professionals», presentado en INEBRIA–PEACHD 2026. Un estudio con profesionales de Atención Primaria hecho en Barcelona y Madrid. El objetivo fue identificar, cuantificar y ordenar las principales barreras y facilitadores percibidos por los profesionales sanitarios para implementar actividades preventivas en sus consultas. Se realizó un estudio descriptivo transversal mediante preguntas abiertas en dos encuentros profesionales: Barcelona: encuentro Sumasalut, noviembre de 2024, con 131 profesionales participantes. Madrid: encuentro PAPPS, marzo de 2026, con 38 profesionales participantes. Las respuestas se analizaron mediante un análisis temático de contenido, agrupando los conceptos similares en categorías comunes. En total, se analizaron 438 respuestas: 244 relacionadas con barreras y 194 con facilitadores.

Es importante señalar que la unidad de análisis fue la respuesta, no el profesional. Por tanto, los porcentajes expresan el peso relativo de cada categoría entre las respuestas recogidas, y no la proporción de profesionales que experimentan cada barrera. La falta de tiempo y la organización explican casi la mitad de las barreras identificadas. El resultado más destacado fue el predominio de las dificultades organizativas. El 49,2 % de las respuestas sobre barreras (120 de 244) estaban relacionadas con la falta de tiempo, la presión asistencial y la organización del trabajo.

Las principales categorías identificadas como barreras fueron: Tiempo, presión asistencial y organización (49,2 %), Motivación, actitudes e inercia profesional (10,2 %), Factores relacionados con los pacientes (10,2 %).  Formación, conocimientos y habilidades (8,2 %), Factores sociales, culturales e idiomáticos (8,2 %).  Recursos, herramientas y organización del equipo (6,1 %). Factores individuales del profesional (3,3 %). Complejidad clínica (2,5 %). Y Cultura preventiva y expectativas  (2,0 %).

Estos resultados muestran que los problemas organizativos tienen un peso muy superior al de otras barreras percibidas. La formación y los conocimientos aparecen entre los obstáculos, pero con una frecuencia considerablemente menor que los relacionados con el tiempo y la organización



¿Qué ayudaría a hacer más prevención en las consultas?

También preguntamos a los profesionales qué facilitaría la implementación de las actividades preventivas. Los resultados fueron coherentes con las barreras identificadas. Disponer de más tiempo y mejorar la organización de las agendas fue el facilitador más mencionado (28,4 % de las respuestas). Le siguieron la formación y la disponibilidad de herramientas sencillas y protocolos integrados en el trabajo habitual, ambos con un 15,5 %.

Facilitadores identificados: Más tiempo y mejor organización de agendas (28,4 %), Formación y capacitación profesional (15,5 %), Herramientas sencillas, protocolos e integración (15,5 %), Motivación e implicación profesional (11,3 %), Trabajo en equipo y atención multidisciplinar (7,7 %), Liderazgo y apoyo institucional (6,2 %), Relación clínica y habilidades comunicativas (6,2 %), Recursos materiales y estructurales (5,2 %), y Contexto social y factores relacionados con pacientes (4,1 %).

Los profesionales no solo identifican dificultades, sino que también señalan posibles soluciones. La falta de tiempo encuentra su contrapartida en una mejor organización de las agendas; las necesidades formativas, en la capacitación profesional; y las dificultades con las herramientas, en disponer de protocolos sencillos e integrados en los sistemas de trabajo.

La formación es necesaria, pero probablemente no suficiente

Uno de los mensajes más relevantes del estudio es que mejorar los conocimientos de los profesionales no garantiza, por sí solo, que las recomendaciones preventivas se incorporen a la práctica clínica. La formación puede mejorar los conocimientos, las habilidades y la confianza profesional. Sin embargo, si después de realizar un curso el profesional vuelve a una consulta con una agenda sobrecargada, poco tiempo disponible y herramientas escasamente integradas, las dificultades para hacer prevención pueden persistir. Los resultados sugieren que las intervenciones educativas deberían acompañarse de cambios organizativos y de estrategias que faciliten la incorporación de las actividades preventivas al trabajo cotidiano.

De las recomendaciones a la práctica: actuar en tres niveles

A partir de los resultados, planteamos que mejorar la implementación de la prevención requiere intervenciones complementarias en tres niveles. 1. Nivel profesional. Mejorar las habilidades, la motivación y las competencias de comunicación de los profesionales sanitarios. 2. Nivel del equipo de Atención Primaria. Facilitar herramientas sencillas, integrar las actividades preventivas en los circuitos asistenciales y potenciar el trabajo multidisciplinar. Y 3. Nivel organizativo y del sistema sanitario. Mejorar la disponibilidad de tiempo, revisar la organización de las agendas y reforzar el liderazgo y el apoyo institucional. Este enfoque puede resultar relevante para diferentes actividades preventivas, desde las intervenciones breves sobre el consumo de alcohol hasta el abordaje del tabaquismo, la promoción de la actividad física o el consejo sobre alimentación saludable.

¿Qué limitaciones tiene el estudio?

Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta algunas limitaciones. Los participantes procedían de dos encuentros profesionales y fueron seleccionados mediante muestras de conveniencia, por lo que no representan necesariamente al conjunto de profesionales de Atención Primaria de España. La clasificación de respuestas abiertas requirió un análisis interpretativo y el diseño descriptivo no permite establecer relaciones causales. No obstante, el estudio permite identificar las dificultades percibidas por los profesionales y posibles ámbitos de intervención que podrían evaluarse en futuras investigaciones.

Conclusiones: para hacer más prevención hay que facilitar que pueda hacerse

Los resultados nos llevan a una reflexión importante. Durante años hemos dedicado esfuerzos a elaborar recomendaciones, actualizar guías clínicas y formar a los profesionales sanitarios. Todas estas actuaciones siguen siendo necesarias. Pero si queremos mejorar la implementación de las actividades preventivas en Atención Primaria, también debemos prestar atención a las condiciones en las que se desarrolla la asistencia. Los profesionales necesitan conocimientos y habilidades, pero también tiempo, herramientas sencillas, equipos coordinados y organizaciones que faciliten la prevención. El reto no consiste únicamente en recordar a los profesionales la importancia de prevenir, sino en crear las condiciones necesarias para que puedan hacerlo.

Paco Camarelles

 

martes, 13 de octubre de 2026

PEACHD–INEBRIA 2026: intervenciones breves y prevención del cáncer. Congreso online

 

Del 14 al 16 de octubre de 2026 se celebra en Praga el encuentro internacional PEACHD–INEBRIA 2026, bajo el lema «Promoción de la salud mediante intervenciones breves: ampliando su alcance a las comunidades y los estilos de vida» (Health promotion through brief interventions: Broadening the scope to communities and lifestyles). El encuentro reúne a profesionales de la salud, investigadores y responsables de políticas sanitarias para debatir cómo mejorar la prevención del cáncer y otras enfermedades no transmisibles mediante intervenciones breves sobre los estilos de vida. Las sesiones podrán seguirse online a través de Microsoft Teams, facilitando la participación de profesionales interesados en la promoción de la salud y la prevención.

¿Qué es el proyecto PEACHD?

PEACHD (Piloting European Action on Cancer Health Determinants) es un proyecto europeo cofinanciado por la Unión Europea que pretende mejorar la prevención primaria del cáncer mediante la identificación y el abordaje de diferentes factores de riesgo relacionados con los estilos de vida. Entre ellos destacan el consumo de tabaco y alcohol, la alimentación poco saludable y la inactividad física. Tradicionalmente, las intervenciones preventivas suelen abordar estos factores por separado. PEACHD propone un enfoque integral y multifactorial, basado en el cribado y las intervenciones breves, adaptado a las necesidades de las personas y a sus circunstancias sociales. El proyecto desarrolla experiencias piloto en España, Polonia y la República Checa, prestando especial atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad, como personas con bajo nivel socioeconómico, migrantes y refugiados ucranianos.

PEACHD e INEBRIA: avanzar en la prevención desde la consulta y la comunidad

El encuentro cuenta con la colaboración de INEBRIA (International Network on Brief Interventions for Alcohol and Other Drugs), red internacional dedicada a promover la investigación, evaluación e implementación de intervenciones breves basadas en la evidencia. Uno de los principales objetivos del encuentro es reflexionar sobre cómo trasladar las intervenciones breves a la práctica asistencial habitual, ampliar su alcance a diferentes entornos comunitarios y contribuir a reducir las desigualdades sociales en salud. Para los profesionales de Atención Primaria, este planteamiento resulta especialmente relevante: la prevención no debería limitarse a ofrecer recomendaciones individuales, sino integrar los determinantes sociales, las circunstancias de cada persona y las intervenciones comunitarias y poblacionales.



¿Qué temas se abordarán?

Durante las tres jornadas se tratarán cuestiones de especial interés para la prevención y la promoción de la salud:

  • Intervenciones breves multifactoriales: cómo abordar simultáneamente diferentes comportamientos relacionados con la salud.
  • Prevención del cáncer: nuevas evidencias sobre factores de riesgo modificables y recomendaciones del Código Europeo contra el Cáncer, quinta edición (ECAC5).
  • Equidad en salud: adaptación de las intervenciones a poblaciones socialmente desfavorecidas y personas refugiadas.
  • Implementación en la práctica clínica: barreras, facilitadores y estrategias para integrar las intervenciones breves en los servicios sanitarios.
  • Prevención comunitaria: cómo conectar las intervenciones individuales con las políticas públicas y los determinantes estructurales de la salud.
  • Nuevas oportunidades: herramientas digitales, participación de jóvenes y ampliación de las intervenciones a profesionales y agentes comunitarios.

Entre las sesiones destacadas se encuentra la presentación del WHO-EU SBI Hub, una nueva plataforma de la Oficina Regional para Europa de la OMS destinada a reunir herramientas, experiencias y evidencias sobre cribado e intervenciones breves, inicialmente centrada en el alcohol. También resulta especialmente interesante el debate del jueves 15 de octubre sobre una cuestión fundamental: ¿pueden las intervenciones dirigidas a modificar comportamientos individuales producir mejoras significativas en la salud de la población?

Podéis acceder al programa y enlaces para seguir el encuentro online.

Los horarios que aparecen son los del programa del evento, correspondientes a Praga, y coinciden con la hora peninsular española. Es una oportunidad para avanzar hacia una prevención más integral y equitativa.

Desde Salud y Prevención PAPPS consideramos especialmente interesante este encuentro por su apuesta por una prevención centrada en las personas, basada en la evidencia y sensible a los determinantes sociales de la salud. Las intervenciones breves constituyen una herramienta relevante para los profesionales de Atención Primaria, pero su potencial depende también de las condiciones en las que se desarrollan, de su integración en los servicios sanitarios y de su conexión con las intervenciones comunitarias y las políticas públicas. El reto no consiste únicamente en ayudar a las personas a cambiar sus comportamientos, sino también en crear entornos y condiciones sociales que faciliten opciones más saludables. El encuentro PEACHD–INEBRIA 2026 representa una buena oportunidad para conocer experiencias europeas, compartir conocimientos y avanzar hacia una prevención más efectiva, integrada y equitativa.

Paco Camarelles

domingo, 4 de octubre de 2026

¿Puede un análisis de sangre detectar varios cánceres precozmente? Resultados del estudio NHS-Galleri


La posibilidad de detectar varios tipos de cáncer mediante un único análisis de sangre resulta muy atractiva. Los llamados MCED (Multi-Cancer Early Detection tests) buscan señales biológicas asociadas al cáncer —como alteraciones del ADN tumoral circulante— con el objetivo de diagnosticar tumores antes de que produzcan síntomas. Pero en prevención y cribado una pregunta es fundamental: ¿detectar más cánceres significa realmente obtener mejores resultados de salud?

Un importante ensayo clínico publicado recientemente en The New England Journal of Medicine aporta nuevos datos para responder a esta pregunta. Se trata del estudio NHS-Galleri, realizado en Inglaterra. PubMed. Se trata de un enorme ensayo clínico con más de 140.000 participantes. El estudio incluyó 142.250 personas de entre 50 y 77 años, distribuidas aleatoriamente en dos grupos: 71.122 participantes fueron asignados al grupo de intervención, en el que se realizó el test de detección multicáncer. 71.128 fueron asignados al grupo control, en el que las muestras de sangre fueron almacenadas pero no analizadas con el test.

Se realizaron hasta tres rondas anuales de cribado. El test se añadió a la atención habitual, por lo que no pretendía sustituir los programas de cribado ya establecidos. El objetivo principal no era simplemente comprobar cuántos cánceres encontraba el análisis. La pregunta era clínicamente mucho más importante: ¿El cribado multicáncer consigue reducir los cánceres diagnosticados en estadios avanzados?  El desenlace principal fue la incidencia de cánceres en estadios III o IV para 12 tipos de cáncer previamente especificados. Como desenlace secundario importante se estudió específicamente la incidencia de cáncer en estadio IV.

El resultado principal fue negativo

Después de tres rondas de cribado, no hubo una reducción significativa de los cánceres diagnosticados en estadios III o IV. La razón de tasas de incidencia fue: IRR 1,03 (IC95% 0,92–1,14; p=0,63). Es decir, la frecuencia de cánceres avanzados fue prácticamente la misma entre quienes realizaron el test y quienes recibieron únicamente la atención habitual.  Este es probablemente el mensaje más importante del estudio: el test no alcanzó su objetivo primario.

¿Y los cánceres en estadio IV?

Aquí aparece un resultado que merece atención. Cuando los investigadores analizaron únicamente los cánceres en estadio IV, encontraron: IRR 0,86 (IC95% 0,74–1,00). Esto es compatible con una posible reducción de alrededor del 14% en los diagnósticos en estadio IV en el grupo sometido al test. Sin embargo, se trata de un objetivo secundario, con un intervalo de confianza cuyo límite superior llega exactamente a 1,00. Por ello, este hallazgo debe interpretarse con cautela y no modifica el hecho de que el resultado principal del ensayo fue negativo.  Los propios autores consideran necesario prolongar el seguimiento para conocer cómo evoluciona esta diferencia.

Detectar antes no es necesariamente prevenir mejor

Este estudio ilustra uno de los principios fundamentales del cribado. Un nuevo test no debería incorporarse a un programa poblacional simplemente porque sea capaz de detectar cánceres. Lo relevante es demostrar que esa detección precoz produce un beneficio clínico para las personas. Idealmente, debería demostrarse una reducción de la mortalidad por cáncer —y valorar también la mortalidad global—, además de conocer los posibles daños asociados al cribado. La reducción de cánceres diagnosticados en estadios avanzados puede utilizarse como un resultado intermedio razonable, pero no equivale necesariamente a demostrar una reducción de mortalidad. Por eso tendremos que esperar al seguimiento del NHS-Galleri antes de conocer el verdadero impacto clínico de esta estrategia.

¿Qué pasa con los posibles daños?

Menos del 1% de los participantes presentó acontecimientos adversos relacionados con el ensayo y ninguno fue grave. Sin embargo, al valorar cualquier nueva estrategia de cribado también hay que considerar cuestiones más amplias: falsos positivos, pruebas diagnósticas adicionales, sobrediagnóstico, sobretratamiento, ansiedad y costes para el sistema sanitario. Son aspectos especialmente importantes cuando una prueba pretende aplicarse a millones de personas asintomáticas.

Un aspecto que también debemos tener en cuenta: quién financió el estudio. El ensayo fue financiado por GRAIL, la compañía que desarrolla el test Galleri, y varios autores están afiliados a GRAIL Bio UK. Esto no invalida los resultados, pero constituye una información relevante que debe conocerse al interpretar una investigación sobre una tecnología comercial.

¿Debemos cambiar actualmente los programas de cribado?

Con estos resultados, el estudio no demuestra que añadir este test multicáncer a la atención habitual reduzca globalmente los diagnósticos de cáncer en estadios III-IV, y todavía no demuestra una reducción de mortalidad. Por tanto, estos resultados no justifican abandonar ni sustituir los programas de cribado que cuentan con evidencia de beneficio. La llegada de los test multicáncer constituye una línea de investigación prometedora, pero el NHS-Galleri nos recuerda algo esencial en prevención: Una prueba capaz de detectar antes una enfermedad no se convierte automáticamente en una buena prueba de cribado. Para recomendar un cribado poblacional necesitamos demostrar que los beneficios clínicamente relevantes superan a sus posibles daños. No está de más recordar los criterios clásicos de Wilson y Jungner sobre los cribados OMS content y constatar que detección precoz y prevención efectiva no son sinónimos.

 

Paco Camarelles

jueves, 1 de octubre de 2026

Día Internacional de las Personas Mayores 2026: cómo prevenir el edadismo en el ámbito sanitario

 

Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, una fecha promovida por Naciones Unidas para concienciar sobre la importancia de proteger los derechos de las personas mayores, reconocer sus contribuciones a la sociedad y favorecer un envejecimiento activo y saludable. En 2026 queremos poner el foco en un problema que también está presente en nuestros centros sanitarios: el edadismo o discriminación por razón de edad. La promoción del buen trato y la prevención del edadismo en las personas mayores constituyen líneas fundamentales para promover el envejecimiento saludable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las incluye entre las áreas de actuación de la Década del Envejecimiento Saludable.

¿Qué es el edadismo?

El edadismo se refiere a la forma de pensar mediante estereotipos, sentir mediante prejuicios y actuar mediante discriminación hacia otras personas —o hacia nosotros mismos— debido a la edad. No afecta exclusivamente a las personas mayores. Sin embargo, estas constituyen uno de los grupos que sufren con mayor frecuencia sus consecuencias. Además, el edadismo puede interactuar con otras desigualdades relacionadas con el sexo, la etnia o la discapacidad.

¿Cómo afecta el edadismo a la atención sanitaria a los mayores?

El edadismo en el ámbito sanitario puede influir en la atención, el diagnóstico y los tratamientos que reciben las personas mayores. En ocasiones se manifiesta de formas poco evidentes: atribuir automáticamente un síntoma a la edad, prestar menor atención a determinados problemas de salud o asumir que ciertas intervenciones no son necesarias simplemente porque la persona tiene una edad avanzada. Combatir estas actitudes es importante porque el edadismo se asocia con consecuencias negativas para la salud y el bienestar, entre ellas peor salud física y mental, recuperación más lenta de la discapacidad, mayor deterioro cognitivo, aislamiento social y soledad, menor calidad de vida e incluso menor esperanza de vida.


¿Cómo podemos prevenir el edadismo en la atención sanitaria?

Prevenir el edadismo requiere revisar no solo nuestras actitudes individuales, sino también las prácticas profesionales y la organización de la atención sanitaria. Con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores 2026, se han preparado dos recursos dirigidos a visibilizar este problema y favorecer una atención sanitaria más inclusiva y respetuosa:

Vídeo: “Prevención del edadismo en el ámbito de la salud”


Miniguía: “Prevención del edadismo en el ámbito de la salud”

Estos materiales ofrecen recomendaciones para reconocer y prevenir las prácticas edadistas y plantean alternativas para avanzar hacia una atención sanitaria centrada en las necesidades, preferencias y derechos de cada persona.

Un mensaje para el Día Internacional de las Personas Mayores

Promover el buen trato hacia las personas mayores es responsabilidad de toda la sociedad, incluido el sistema sanitario y sus profesionales. Prevenir el edadismo contribuye a proteger los derechos de las personas a lo largo de toda la vida y a promover un envejecimiento activo y saludable.

Para saber más

Ministerio de Sanidad

Organismos internacionales

Blog Salud y Prevención PAPPS. 

Lourdes Bermúdez Espinosa y Soledad Justo Gil
Área de Prevención. Subdirección General de Promoción, Prevención y Equidad en Salud. Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud. Ministerio de Sanidad.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Alcohol y Atención Primaria: cribado e intervención breve. Hablemos del alcohol en la consulta.

 

El Ministerio de Sanidad, en colaboración con el PAPPS de semFYC, ha publicado “Hablemos del alcohol. Promoviendo el cribado e intervención breve como práctica habitual en Atención Primaria”, un documento dirigido a impulsar una intervención preventiva sencilla y efectiva: preguntar por el consumo de alcohol y ofrecer ayuda para reducirlo cuando existe riesgo. Es la traducción del documento  de WONCA EUROPE y OMS Let's talk about alcohol: making alcohol screening and brief intervention routine in primary health care que ya comentamos en el blog en Salud y Prevención PAPPS: Let’s Talk About Alcohol. Cinco datos clave sobre el cribado e intervención breve (SBI) en alcohol en Atención Primaria que hay que conocer.

Hablar de alcohol debería formar parte de nuestra práctica clínica habitual, al igual que preguntamos por el tabaco, la alimentación o la actividad física.

¿Por qué debemos preguntar por el consumo de alcohol?

El consumo de alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades y lesiones y puede influir en problemas que atendemos diariamente en Atención Primaria, como hipertensión arterial, trastornos del sueño, depresión, obesidad y diversos tipos de cáncer. Sin embargo, seguimos preguntando poco por el alcohol. Y no deberíamos centrarnos únicamente en detectar dependencia: muchas personas presentan consumos de riesgo sin tener un trastorno por dependencia del alcohol. Detectarlas precozmente nos permite intervenir antes de que aparezcan consecuencias importantes para la salud. Iniciar una conversación sobre el alcohol puede marcar un punto de inflexión. 

Cribado del consumo de alcohol en Atención Primaria

El primer paso es conocer cuánto, con qué frecuencia y de qué manera bebe alcohol una persona. Para ello disponemos de cuestionarios validados como el AUDIT y su versión abreviada AUDIT-C, especialmente útil para el cribado inicial en Atención Primaria. También debemos conocer la Unidad de Bebida Estándar (UBE): En España, 1 UBE equivale a 10 gramos de alcohol puro. Cuantificar el consumo permite identificar mejor a las personas que pueden beneficiarse de una intervención. Uno de los datos más llamativos recogidos en el documento es que el alcohol suele ser el factor de riesgo conductual menos abordado en la consulta, por detrás del tabaco, la alimentación o la actividad física. En un estudio realizado en varios países, solo al 6 % de los pacientes encuestados se les había preguntado por su consumo de alcohol. Tenemos, por tanto, un amplio margen de mejora.

Intervención breve: pocos minutos pueden ser importantes

Cuando detectamos un consumo de riesgo de alcohol, podemos realizar una intervención breve en la propia consulta. Esta puede incluir informar sobre el nivel de riesgo, relacionar el consumo con la situación de salud de la persona, explorar su disposición al cambio, acordar objetivos de reducción y realizar seguimiento. La clave está en mantener una conversación empática, respetuosa, no estigmatizante y centrada en la persona. No se trata de etiquetar ni de preguntar simplemente “¿bebe?”, sino de conocer el patrón de consumo y ayudar al paciente a tomar decisiones informadas sobre su salud. Hay una cuestión especialmente importante para nuestras consultas: una intervención breve puede realizarse en pocos minutos.

Cinco mensajes para llevar a la consulta

  1. El alcohol afecta a numerosos problemas de salud que atendemos habitualmente.
  2. No debemos buscar únicamente dependencia: también importa detectar precozmente el consumo de riesgo, ya que existe un grupo mucho más numeroso de personas cuyo consumo aumenta su riesgo sin cumplir criterios de dependencia. Desde una perspectiva poblacional, en este grupo se produce una parte importante del daño relacionado con el alcohol.
  3. El cribado y la intervención breve funcionan y pueden integrarse en la consulta habitual.
  4. Hablar de alcohol es aceptable para la mayoría de los pacientes cuando se hace de manera respetuosa y sin estigmatizar. A veces somos los propios profesionales quienes anticipamos una posible resistencia.
  5. Atención Primaria ocupa una posición privilegiada para detectar el consumo de riesgo, intervenir y acompañar el cambio. La longitudinalidad, el conocimiento del paciente y la relación de confianza permiten detectar precozmente consumos de riesgo y acompañar los cambios.

Hablemos del alcohol

La prevención de los daños relacionados con el alcohol empieza mucho antes de que aparezca una dependencia. Preguntar, detectar e intervenir. Tres acciones sencillas que podemos incorporar a nuestras actividades preventivas habituales. Una de las aportaciones más prácticas del documento es recordarnos que no necesitamos esperar a que el paciente saque el tema. Podemos hablar del alcohol de tres maneras:

  • De forma sistemática, incorporando las preguntas sobre alcohol a nuestras actividades preventivas habituales. Por ejemplo: “Preguntamos a todas las personas sobre el alcohol como parte de la atención habitual. ¿Te importaría si te hago unas preguntas?”
  • Relacionándolo con el motivo de consulta, especialmente cuando atendemos problemas que pueden verse influidos por el alcohol, como hipertensión, insomnio, ansiedad, depresión o determinadas alteraciones metabólicas. “A veces el alcohol puede contribuir a este problema. ¿Te importaría si hablamos brevemente de tu consumo?”
  • Y también podemos aprovechar la iniciativa del propio paciente cuando manifiesta dudas o preocupación por su forma de beber.

 El documento “Hablemos del alcohol” nos ofrece herramientas para hacerlo y nos recuerda una idea fundamental: hablar de alcohol también es hacer prevención en Atención Primaria y debería formar parte de la práctica preventiva habitual de cualquier profesional de Atención Primaria

Paco Camarelles.

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Semana Europea de la Movilidad: movernos mejor para cuidar nuestra salud y la del planeta del 16 al 22 de septiembre.


Un año más, coincidiendo con la vuelta al colegio, al trabajo y a nuestras rutinas habituales, se celebra la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa que nos invita a reflexionar sobre cómo nos desplazamos y cómo nuestras decisiones cotidianas pueden influir tanto en nuestra salud como en la del planeta. La propuesta es sencilla: favorecer una movilidad más sostenible, segura y saludable, potenciando el transporte público y los desplazamientos activos, como caminar o utilizar la bicicleta, y reduciendo cuando sea posible la dependencia del vehículo privado. La movilidad activa aporta importantes beneficios. Caminar o desplazarse en bicicleta permite incorporar actividad física a la vida cotidiana, contribuye a prevenir enfermedades crónicas y favorece el bienestar. Al mismo tiempo, reducir el tráfico motorizado ayuda a disminuir la contaminación atmosférica, el ruido y las emisiones de gases de efecto invernadero.

El entorno también determina nuestra salud

Sin embargo, recomendar caminar o utilizar la bicicleta no es suficiente. Para poder hacerlo necesitamos entornos urbanos seguros y accesibles. El informe Dangerous by Design, publicado por Smart Growth America, pone el foco precisamente en este problema. A través de datos e imágenes de calles y cruces urbanos de Estados Unidos, muestra cómo determinados diseños urbanos pueden convertir algo tan cotidiano como caminar o cruzar una calle en una actividad peligrosa. La ausencia de aceras adecuadas, carriles bici, pasos seguros o medidas para reducir la velocidad del tráfico afecta especialmente a las personas que viven o trabajan en barrios más desfavorecidos.

La movilidad es, por tanto, también una cuestión de equidad en salud. No todas las personas tienen las mismas oportunidades de desplazarse de forma activa y segura. Las condiciones urbanísticas, sociales y económicas del lugar donde vivimos condicionan nuestras posibilidades de elegir opciones saludables. Lo importante es que muchas de estas situaciones pueden modificarse. Mejorar las aceras y los cruces, desarrollar redes seguras de carriles bici, reducir la velocidad del tráfico y favorecer el transporte público son intervenciones que pueden hacer nuestras ciudades más saludables, seguras y habitables.

¿Qué podemos aportar desde Atención Primaria?

La Semana Europea de la Movilidad es también una oportunidad para recordar el papel que podemos desempeñar los profesionales sanitarios, especialmente desde la Atención Primaria. Podemos promover la actividad física y los desplazamientos activos entre nuestros pacientes, pero también participar en iniciativas comunitarias y defender entornos que faciliten las elecciones saludables. Porque promover la salud no consiste únicamente en recomendar a las personas que caminen más. También implica contribuir a crear barrios y ciudades donde caminar, ir en bicicleta o utilizar el transporte público sean opciones fáciles, accesibles y seguras. La movilidad sostenible conecta así tres grandes retos de nuestro tiempo: salud, equidad y sostenibilidad ambiental.



La Semana Europea de la Movilidad puede ser un buen momento para preguntarnos: ¿Qué podemos cambiar en nuestra forma de desplazarnos y qué podemos hacer para que nuestras comunidades faciliten una movilidad más activa y saludable?

Dra Montserrat Romaguera Bosch. Especialista en medicina familiar i comunitaria. Especialista en medicina de l'esport. Coordinadora grup exercici físic i salut de CAMFIC. Coordinadora grup actividad física i salud de SEMFYC.