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lunes, 25 de enero de 2016

¿Consejos nutricionales basados en pruebas o influenciados por la industria de la alimentación?


Este mes de enero se estrena con dos ejemplos perfectos de lo que es nutrición basada en la ciencia y de lo que no lo es.
 
El primero de ellos es la nueva Guía Dietética 2015-2020 para estadounidenses realizada por dos departamentos de su gobierno, el USDA (United States Department of Agriculture ) y el Department of Health and Human Services. Dietary Guidelines for Americans 2015-2010-EIGTH EDITION. Esta guía se publica cada 5 años y se basa, fundamental pero no exclusivamente, en el informe del DGAC (Dietary Guidelines Advisory Committee) de 2015, elaborado por un grupo de expertos independientes a partir de una revisión sistemática. El informe se comentó en su día en nuestro blog: Nuevas directrices dietéticas norteamericanas.

 
Tras la difusión de la Guía 2015-2020 este mes, Frank Hu, uno de los autores del informe científico del DGAC, denuncia que algunas de las recomendaciones importantes que se recogen en su informe se omiten finalmente en la Guía. En concreto, la guía no menciona el consejo de reducir el consumo de bebidas azucaradas ni de carnes rojas. Como no podía ser de otra manera, los medios de comunicación se han hecho eco de la polémica (LAT).
 
Merece la pena que leáis los comentarios sobre las nuevas directrices dietéticas que los sabios de Harvard, entre ellos Frank Hu, hacen en este enlace. Como muy bien dice Walter Willet en este artículo: "Esta es una pérdida para el público estadounidense y una victoria para la industria cárnica y de bebidas azucaradas. El problema no es sólo que el público esta recibiendo información engañosa y censurada, sino que estas directrices van a tener repercusión en los programas nacionales de alimentos, así como en los menús para nuestros niños en las escuelas, las dietas para las mujeres embarazadas, y los programas para personas de bajos ingresos. Esto se va a traducir directamente en muertes prematuras innecesarias, diabetes y sufrimiento... por supuesto que esto va a significar mayores costos de atención a la salud para todos. Todo está conectado."
 
Para conocer más sobre el tema, no os perdáis esta entrevista sobre dieta y cáncer de hace unos pocos días en la que los autores citados insisten en los perjuicios de las carnes rojas y las bebidas azucaradas.

El segundo ejemplo de paradigma, esta vez de nutrición basada en pruebas científicas, es el artículo excelente y de lectura obligada de Dariush Mozaffarian, cardiólogo de Harvard y uno de los "popes" en dieta y RCV. Son 40 páginas y más de 400 referencias bibliográficas pero no tienen desperdicio. Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity A Comprehensive Review.
Estas serían sus conclusiones más relevantes:
·         Los hábitos dietéticos influyen de forma muy importante en la salud cardiovascular.
·         Los alimentos y el patrón de dieta son más importantes que los nutrientes aislados a la hora de hacer o seguir recomendaciones cardiosaludables, es decir, la calidad de la dieta prevalece sobre la cantidad de nutrientes.
·         Los alimentos promocionados y penalizados no difieren del documento del DGAC.
·         La dieta mediterránea y la dieta DASH (similar a la mediterránea pero sin el aceite de oliva) son los dos patrones que han demostrado mayores beneficios.
·         Existen estrategias efectivas para mejorar los hábitos alimentarios, tanto a nivel individual como poblacional.
Joaquín San José
Grupo de educación sanitaria y promoción de la salud del PAPPS
 
 

lunes, 28 de julio de 2014

La nueva Pirámide de la Dieta Mediterránea

La pirámide tradicional de la Dieta Mediterránea se ha puesto al día para adaptarse al estilo de vida actual. Un nuevo esquema enriquece la representación gráfica con la incorporación de elementos cualitativos. La nueva pirámide sigue la pauta de la anterior: sitúa en la base los alimentos que deben sustentar la dieta, y relega a los estratos superiores, gráficamente más estrechos, aquellos que se deben consumir con moderación. Pero además se añaden indicaciones de orden cultural y social íntimamente ligados al estilo de vida mediterráneo, desde un concepto de la dieta entendida en un sentido amplio. No se trata tan sólo de dar prioridad a un determinado tipo de alimentos, sino a la manera de seleccionarlos, de cocinarlos y de consumirlos. También refleja la composición y número de raciones de las comidas principales. VER Dieta Mediterránea: algo más que una forma de alimentarse.



Desde la Fundación Dieta Mediterránea nos destacan varios conceptos clave que son importantes:
  • Moderación. El tamaño de las raciones debería basarse en la frugalidad. El estilo de vida sedentario que caracteriza las sociedades urbanas actuales impone unas bajas necesidades energéticas.
  • Cocinar. Se debe dedicar tiempo a la preparación de los alimentos para hacer de ella una actividad relajada y divertida que se puede realizar en familia, con amigos o con la pareja. La cocina es cultura y tradición, y nada mejor que recopilar las recetas tradicionales como ha hecho la SAMFYC en Recetas de cocina popular paleña (Guía práctica de alimentación basada en la tradición y costumbres de la época)-
  • Socialización. Más allá del aspecto nutricional, la convivencia potencia el valor social y cultural de la comida. El hecho de cocinar y de sentarse alrededor de la mesa en compañía de la familia y de las amistades proporciona un sentido de comunidad.
  • Estacionalidad. Los alimentos de temporada, frescos y mínimamente procesados, contienen más nutrientes y sustancias protectoras. Siempre que sea posible, se debe dar prioridad a los productos tradicionales, locales, respetuosos con el medio ambiente y la biodiversidad. De este modo se contribuye a la preservación del medio ambiente y los paisajes mediterráneos.
  • Actividad. La práctica regular de la actividad física moderada (un mínimo de 30 minutos a lo largo del día) proporciona grandes beneficios para la salud, como regular el gasto energético y mantener un peso corporal saludable. Caminar, subir y bajar escaleras y realizar tareas del hogar son una forma sencilla y accesible de ejercicio físico. Siempre que sea posible, se recomiendan las actividades al aire libre y en compañía, para potenciar el atractivo del ejercicio físico y reforzar los vínculos con la comunidad.
  • Descanso. Descansar adecuadamente forma parte de un estilo de vida saludable y equilibrado.
Desde 1943 han ido apareciendo distintas formas gráficas de representar las recomendaciones de alimentación, con la aparición de la Pirámide Alimentaria hasta la más actual propuesta de Plato, según nos explica esta infografía de la Escuela de Salud Pública de Harvard.  
 

 

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Damos bien los consejos de alimentación?


El diario El País ha publicado recientemente un artículo sobre alimentación "semáforo rojo al aceite de oliva  y a los frutos secos". Me parece un artículo muy interesante  y viene a colación  de una campaña que se está llevando a cabo en el Reino Unido para la prevención y tratamiento de la obesidad, que sin duda es la pandemia del siglo XXI.   Para ello la Agencia de Seguridad Alimentaria del Reino Unido (FSA), está poniendo en práctica una campaña en la que clasifica a los alimentos con los colores de un semáforo. Los alimentos que llevan color rojo serían para un consumo ocasional (porque llevan exceso de grasa o de azúcar o de sal), los de color ámbar serían los intermedios y los de color verde serían los más saludables. Esta forma de clasificar  los alimentos es sencilla pero es muy engañosa para el consumidor. Así por ejemplo tienen puesto el color rojo al aceite de oliva y a los frutos secos. ¿Debemos recomendar  estos alimentos de consumo ocasional? Claramente no, DEBEN SER DE CONSUMO DIARIO. Lo que tendrá que saber el consumidor es la cantidad recomendable, según sus características personales que, cada día debe tomar. Sabemos que en una dieta equilibrada, que es la que se considera más saludable,  las grasas deben representar alrededor del 30% de las calorías de dicha dieta.  Por supuesto que las cantidades que hay que tomar de grasa - porque son más calóricas- deben ser menores que las cantidades de hidratos de carbono  pero no por ello son menos saludables.  Un gramo de grasa (de cualquier grasa) produce 9 Kcalorias al metabolizarse, mientras que  un gramo de proteínas ó un gramo de azucares solamente 4 Kcalorías.  El aceite de oliva el 98-99 % de su composición son grasas- es la parte saponificable- y el resto - parte no saponificable- son compuestos vitamínicos, vitamina E, terpenos, carotenos, ect. que son compuestos de alto poder antioxidante. Por esto es un alimento muy calórico, por lo que recomendamos el consumo diario entre 2  a  5 cucharadas por persona y día, variando según las características personales, para todos sus guisos.
 

          Hoy también sabemos que no todas las grasas de los alimentos son igual de beneficiosas para la salud. Precisamente el aceite de oliva y los frutos secos forman parte  y de forma destacada de la "Dieta Mediterránea", considerada como una dieta saludable y especialmente cardiosaludable.  En el 2010 la Unesco incluyó a la Dieta Mediterránea como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por  los beneficios que aporta a la salud de las personas.
          También el 4 de abril de este año 2013 se publicaron los resultados del Estudio Predimed (prevención primaria de la enfermedad cardiovascular con la Dieta Mediterránea) en el The New England Journal of Medicine  "Primary Prevention of Cardiovacular Disease  With a Mediterranean Diet" donde además de la dieta mediterránea se les daba un suplemento añadido de aceite de oliva virgen extra o un suplemento de frutos secos - nueces, avellanas, almendras- y las conclusiones de dicho estudio son:

  • Una Dieta Mediterránea  tradicional suplementada con  aceite de oliva virgen extra y frutos secos, reduce el 30% la incidencia de complicaciones cardiovasculares mayores (muerte de causa cardiovascular, infarto de miocardio y accidente vascular cerebral).
  • Este estudio aporta una evidencia científica de primer orden a favor de la eficacia de la Dieta Mediterránea tradicional en la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares..

          De todo esto podemos deducir fácilmente que poner semáforo rojo al aceite de oliva y a los frutos secos es un gran error que puede llegar a confundir al consumidor, aunque las autoridades sanitarias del Reino Unido lo digan,  y que en vez de mejorar perjudicará la salud de los consumidores, si les hacen caso.

          La recomendación del PAPPS es que el aceite de oliva y las grasas que llevan los frutos secos, son de las grasas más saludables y que por tanto deben formar parte de la dieta diaria, en la proporción que se ha referido anteriormente y que la cantidad dependerá de las características personales, sabiendo que si a una persona le sobra peso deberá tomar menos, pero no por ello dejar de tomarlo o solo tomarlo ocasionalmente.

 

          Damián Díaz
 
Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la salud del PAPPS