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lunes, 29 de diciembre de 2025

La importancia de los Determinantes Comerciales de la Salud: Por qué influyen más de lo que creemos en nuestra salud

 ¿Qué son los Determinantes Comerciales de la Salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los Determinantes Comerciales de la Salud (DCS) como el conjunto de actividades del sector privado que influyen en la salud de las personas, de forma directa o indirecta, con efectos positivos o negativos. En algunos casos, la actividad empresarial puede mejorar la salud de las poblaciones, por ejemplo, cuando aumenta la disponibilidad de medicamentos esenciales, se reformulan productos para hacerlos más saludables, se garantizan condiciones laborales dignas, o se desinvierte en productos claramente dañinos.

Sin embargo, el término Determinantes Comerciales de la Salud se utiliza habitualmente para describir estrategias corporativas que promueven productos y decisiones perjudiciales para la salud, como el tabaco, el alcohol, los alimentos ultra procesados o los combustibles fósiles. Estas estrategias no solo influyen en los estilos de vida individuales, sino que también condicionan los entornos, las políticas públicas y las decisiones de los gobiernos, con un impacto profundo sobre la salud poblacional y las desigualdades sociales.


¿Qué estrategias utilizan las empresas que afectan a la salud?

Las principales prácticas asociadas a los DCS incluyen:

🏛️ Influencia política

  • Lobbying o cabildeo para moldear, retrasar o debilitar políticas públicas.
  • Uso del poder económico para presionar a gobiernos y reguladores.

🔬 Manipulación del conocimiento científico

  • Prácticas científicas con el objetivo de remodelar, reformular y manipular el entorno de conocimiento en su propio beneficio a través de estrategias que involucran la producción y el uso de la ciencia para asegurar resultados favorables (o ambos) para la industria
  • Financiación selectiva de estudios.
  • Producción y difusión de evidencia sesgada para favorecer intereses comerciales.

📢 Marketing agresivo

  • Promoción intensiva de productos o servicios nocivos.
  • Publicidad dirigida a grupos vulnerables, especialmente niños y adolescentes.

👷 Condiciones laborales

  • Políticas de empleo que afectan negativamente a la salud de trabajadores y trabajadoras.
  • Impacto a lo largo de toda la cadena de suministro.

🌍 Impacto ambiental

  • Prácticas de producción y gestión de residuos que dañan la salud planetaria y humana.

🏷️ Gestión de la reputación

  • Uso estratégico de la responsabilidad social corporativa para moldear la legitimidad y la credibilidad la imagen de marca, y reducir la percepción de riesgo.

💰 Estrategias financieras

  • Prácticas orientadas a maximizar beneficios, incluso a costa de la salud pública.

¿Por qué son un problema de salud pública?

Los datos son contundentes:

🔴 Casi 7.500 muertes diarias en la Región Europea de la OMS por enfermedades no transmisibles
🔴 2,7 millones de muertes al año
🔴 El 25 % de todas las muertes se atribuyen a productos y prácticas comerciales dañinas

Tabaco, alcohol, alimentos ultra procesados, combustibles fósiles y prácticas laborales nocivas son responsables de una parte sustancial de esta carga de enfermedad.

Además, los DCS:

  • Aumentan las desigualdades en salud
  • Afectan de forma desproporcionada a países y poblaciones que no se benefician de los productos que causan el daño
  • Impactan especialmente en personas jóvenes, muy expuestas a la publicidad y a la promoción a través de personas famosas, influencers y celebridades



Desde el Ministerio de Sanidad se ha elaborado esta infografía para dar a conocer los DCS, sus estrategias y consecuencias pero también las acciones propuestas por la OMS para luchar contra ellos.

¿Qué propone la OMS para hacerles frente?

La OMS y el Ministerio de Sanidad plantean un conjunto de acciones clave:

✔️ Regular desde los gobiernos

  • Políticas fiscales.
  • Regulación de publicidad, promoción y patrocinio.
  • Transparencia y rendición de cuentas.

✔️ Cambiar las reglas del sistema

  • Priorizar la salud y el bienestar social por encima del beneficio económico.

✔️ Fortalecer el conocimiento y la conciencia social

  • Impulsar el interés académico, mediático y ciudadano sobre los DCS.

✔️ Mejorar la gobernanza corporativa

  • Promover prácticas empresariales responsables y saludables.

✔️ Impulsar la sociedad civil

  • Favorecer su papel como motor de transparencia, vigilancia y presión social.

Más información

Sara Gil Tarragato

Soledad Justo Gil

Área de Prevención. SG Promoción, Prevención y Equidad en Salud. DG Salud Pública y Equidad en Salud. Ministerio de Sanidad.

 

Bibliografía

  • Commercial determinants of health [Internet]. World Health Organization [citado 17 diciembre 2025]. Recuperado a partir de: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/commercial-determinants-of-health
  • Kickbusch I, Allen L, Franz C. The commercial determinants of health. Lancet Glob Health. 1 de diciembre de 2016;4(12):e895-6.
  • Nason Maani, Jeff Collin, Sharon Friel, Anna B Gilmore, Jim McCambridge, Lindsay Robertson, Mark P Petticrew, Bringing the commercial determinants of health out of the shadows: a review of how the commercial determinants are represented in conceptual frameworks, European Journal of Public Health, Volume 30, Issue 4, August 2020, Pages 660–64, https://doi.org/10.1093/eurpub/ckz197 Se abrirá en una ventana nueva.
  • Consejería de Salud. Dirección General de Salud Pública y Adicciones. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Traducción del Glosario de Términos de Promoción de la Salud OMS 2021. Región de Murcia: Consejería de Salud; 202.
  • Defining and conceptualising the commercial determinants of health. Gilmore, Anna B et al. The Lancet, Volume 401, Issue 10383, 1194 - 1213
  • Commercial determinants of noncommunicable diseases in the WHO European Region. Copenhagen: WHO Regional Office for Europe; 2024. Licence: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.
  • Commercial determinants of health [Internet]. World Health Organization [citado 17 diciembre 2025]. Recuperado a partir de: https://www.who.int/health-topics/commercial-determinants-of-health#tab=tab_3  


lunes, 12 de mayo de 2025

Cerrar la brecha: cómo reducir las desigualdades sociales en salud según la OMS (2025)


En 2025, persisten brechas inaceptables en la esperanza de vida saludable. Estas diferencias no son aleatorias ni inevitables: dependen de dónde vivimos, cuánto ganamos, nuestro nivel educativo, género, origen étnico o si tenemos alguna discapacidad.

👉 Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los determinantes sociales de la salud —las condiciones en las que nacemos, crecemos, vivimos, trabajamos y envejecemos— tienen un impacto decisivo sobre estas desigualdades, que son evitables, injustas y prevenibles. Las inequidades en materia de salud están acortando vidas en decenas de años. La OMS nos recuerda que abordar los determinantes sociales de la salud es una inversión ética, política y social imprescindible para construir sociedades más saludables, sostenibles y equitativas.

Informe Mundial sobre los Determinantes Sociales de la Equidad en Salud 


🧠 ¿Qué revela el nuevo Informe Mundial de la OMS (2025)?

El Informe Mundial sobre los Determinantes Sociales de la Equidad en Salud ofrece una evaluación crítica del lento avance logrado desde 2008, cuando la OMS lanzó su primera comisión sobre este tema. El nuevo informe presenta 14 recomendaciones clave para guiar a gobiernos, organizaciones y comunidades hacia un modelo de salud más justo.


🔑 Los 3 mensajes centrales del informe

  1. La injusticia social mata a gran escala: tanto en países ricos como pobres.

  2. Las desigualdades en salud son evitables, injustas y prevenibles.

  3. La equidad en salud es un interés común para toda la sociedad.


🛠️ Cuatro áreas clave de acción para lograr la equidad en salud

1. Reducir la desigualdad económica e invertir en servicios públicos universales

  • Financiar salud, educación y protección social con políticas fiscales progresivas.

  • Garantizar protección social en todas las etapas de la vida.

  • Regular los determinantes comerciales de la salud (como tabaco, alcohol, comida ultraprocesada).

  • Priorizar el bienestar sobre el PIB como indicador de progreso.

  • Impulsar la cooperación internacional para la equidad en salud.

2. Abordar la discriminación estructural y los impactos de conflictos y migraciones

  • Eliminar leyes y normas que perpetúan desigualdades por raza, género o clase.

  • Proteger los derechos y el acceso a servicios de personas desplazadas o migrantes.

  • Incluir la equidad como eje en emergencias sanitarias y sociales.

3. Enfrentar el cambio climático y la brecha digital desde la equidad

  • Alinear la acción climática con la salud pública y los derechos sociales.

  • Garantizar el acceso justo a tecnologías digitales y evitar nuevas formas de exclusión.

  • Proteger frente a la desinformación y la vigilancia digital injusta.

4. Transformar la gobernanza para maximizar el impacto

  • Fortalecer a los gobiernos locales y la participación ciudadana.

  • Avanzar hacia la cobertura sanitaria universal con atención primaria sólida.

  • Integrar los determinantes sociales en todas las políticas de salud.

  • Monitorear el progreso con datos desagregados y herramientas transparentes.


🌍 ¿Por qué es urgente actuar?

El mensaje es claro: la salud no depende solo de la atención sanitaria. Las condiciones sociales, económicas y ambientales determinan si vivimos más y mejor… o si nuestras vidas se ven acortadas por injusticias evitables. Este marco de acción requiere liderazgo político, colaboración intersectorial y participación comunitaria para lograr avances sostenibles en la equidad en salud. El informe concluye que la injusticia social sigue matando a gran escala y solo con un enfoque integral se podrá cerrar la brecha en salud dentro y entre países.

Paco Camarelles


jueves, 12 de diciembre de 2024

Nueva monografía sobre LOS DETERMINANTES COMERCIALES DE LA SALUD.

 

El pasado día 18 de noviembre se presentó en el Ministerio de Sanidad en Madrid la monografía “Determinantes comerciales de salud, trastornos adictivos y otros problemas”, editada por SEDET y financiada por el Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD).

En Europa enfermamos y morimos de enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas, diabetes, y otras enfermedades no transmisibles. El 90% de la mortalidad se debe a estas causas. Están relacionadas con distintos factores de riesgo, como son la hipertensión arterial, la dislipemia, la obesidad o la hiperglucemia. Además, determinadas conductas influyen sobre estos factores de riesgo, o lo son directamente, como el consumo de alcohol, el tabaco, las dietas poco saludables o la falta de ejercicio físico. No sabemos qué parte corresponde a nuestra predisposición genética y cuál a otros determinantes sociales, pero estos últimos tienen mucho que ver con los determinantes comerciales de la salud (DCS).

Hay distintas definiciones de lo que son los DCS, se podría decir que son los sistemas, vías, prácticas a través de las cuales los actores comerciales influyen en la salud humana y en la inequidad en salud. Es decir, cómo las distintas industrias afectan a la salud, generalmente con resultados negativos (aunque, teóricamente, también podrían ser favorables). Además, esos determinantes suelen afectar a la población más desfavorecida, que más frecuentemente acumulan conductas adictivas o perjudiciales y trabajan en ambientes de más riesgo. De esta manera, la OMS considera que los DCS constituyen una de las principales amenazas para la salud mundial.

Tenemos entonces unas industrias cuyos productos producen daños para la salud, por un lado, e importantes beneficios económicos para la empresa y sus accionistas, por otro. A pesar de los efectos sobre la salud, que habitualmente la industria conoce antes que nadie, pone en marcha todas las estrategias posibles para continuar aumentando su cuenta de resultados y evitar las regulaciones, influyendo e interaccionando con los distintos sistemas políticos, económicos, técnicos, sociales, etc, en un entramado complejo.  Aunque la influencia de los actores comerciales en la salud de la población se conoce desde hace mucho tiempo, el concepto de DCS no aparece en la literatura hasta 2012, poniendo nombre a una serie de prácticas habituales que utilizan algunas empresas. Posteriormente han aparecido distintos artículos y documentos que desarrollan las diferentes y numerosas estrategias que las industrias ponen en marcha.



El principal ejemplo de lo que son los DCS, el más sangrante, el más evidente, y del que más hemos aprendido, es el tabaco. En el año 2000, la OMS alertaba de que el tabaquismo no era como las otras amenazas para la salud mundial, ya que las enfermedades infecciosas no tienen empresas multinacionales detrás (“los mosquitos no tienen grupos de presión”). El tabaco parecía la excepción. Con el tiempo hemos comprobado cómo muchas otras industrias han copiado, utilizado o adaptado las tácticas de la industria del tabaco para conseguir maximizar sus beneficios a pesar de los efectos deletéreos sobre la salud humana o planetaria: el alcohol, el cannabis, la industria alimentaria, pero también los combustibles fósiles que generan el cambio climático o incluso la industria farmacéutica. El tabaco no ha sido la excepción, sino el modelo.

Desde que en los años 50 del siglo pasado se empezó a conocer la relación del cáncer de pulmón con el tabaco, la industria tabaquera ha hecho todo lo posible por ocultar, enmascarar, confundir sobre las evidencias disponibles, con el fin de impedir, obstaculizar o demorar la implantación de medidas regulatorias y seguir obteniendo beneficios. Han anunciado sus productos de manera abierta o, cuando no ha sido posible, solapada, han influido en gobiernos, han tratado de desprestigiar a la OMS, han fomentado la duda sobre las investigaciones científicas, y han financiado otras investigaciones favorables a sus intereses, se han introducido en revistas de prestigio, han anunciado resultados económicos y sociales negativos con cada regulación, se han valido de asociaciones pantalla, o de industrias aliadas, han enarbolado la bandera de la libertad para justificar su oposición a las medidas de control, han promovido debates espurios en los medios de comunicación. Han conseguido, en definitiva, que fumar sea visto como una conducta normal.

Los profesionales sanitarios hemos visto el tabaco como un problema sanitario y hemos tratado de ayudar a nuestros pacientes. La industria ha entendido que fumar es, antes, una conducta, un hecho cultural sobre el que influir, y ha conseguido normalizarlo. Por ello, las medidas más importantes son las que vienen de los gobiernos y los parlamentos y no tanto (aunque sean imprescindibles individualmente) las del ámbito sanitario. De ahí la importancia de tratados internacionales auspiciados por la OMS, como el Convenio Marco para la Prevención del Tabaquismo, y las estrategias MPOWER de él derivadas.

En esta monografía se abordan todas estas estrategias que creíamos que eran privativas de la industria del tabaco y que otros actores comerciales han utilizado: marketing, financiación de investigaciones, lobbying, responsabilidad social corporativa, alianzas con otros grupos o empresas, relaciones con profesionales de la salud, manipulación del lenguaje, etc.; en definitiva, todas aquellas que permiten sembrar la duda y transformar el debate científico en un debate social. Muchos de estas industrias tienen que ver con conductas adictivas, pero lo que caracteriza el concepto de determinante comercial es la utilización de estas tácticas. Nos enfrentamos frontalmente a industrias poderosas con enormes recursos materiales y humanos. Por todo ello, se trata de problemas complejos en los que la regulación, los convenios y las soluciones que protejan la salud humana y planetaria son un desafío para la sociedad y las administraciones. En el documento se repasan las características particulares y se ofrecen ejemplos de la manipulación de muchas de esas industrias: el alcohol, el big cannabis, la cafeína, la epidemia de opiáceos, la industria de los juegos de azar, los videojuegos, los problemas de alimentación, las redes sociales, y un par de capítulos relacionados con el género, cómo las industrias perpetúan los estereotipos, y las desigualdades en salud.

Esta monografía nos ayuda,  a los profesionales de Atención Primaria, a entender una buena parte de las conductas de nuestros pacientes y de nosotros mismos, y de los riesgos que generan sobre la salud.  

Cesar Minue.

lunes, 8 de enero de 2024

Obesidad y Diabetes: ¿Será suficiente con los nuevos fármacos?

 

Una reciente editorial de la revista The Lancet:  Treating obesity and diabetes: drugs alone are not enough nos aporta reflexiones sobre la comercialización de nuevos fármacos para el tratamiento de la obesidad y la diabetes. Estas son sus líneas argumentales principales:

  • La prevalencia mundial de la obesidad alcanzará la escandalosa cifra de 1000 millones de personas en 2030, y las políticas de Salud Pública para frenar esta escalada no consiguen controlar el problema. Para los pacientes que padecen obesidad, y que han probado con poco éxito otros abordajes, se abre una brecha de optimismo ya que la toma de un fármaco puede cambiar su vida.
  • Nuevos fármacos como la Retatrutide (triple antagonista de la GLP-1, GP y receptores glucagon) se ha ensayado con resultados notables en reducción de peso (reducción hasta un 24,2%), y va a competir con la Semaglutida y la  Tirzepatide en la feroz y competitiva carrera para comercializar el fármaco más eficaz para perder peso. Millones de euros están en juego. 
  • Las dudas sobre su seguridad son motivo de estudio (JAMA pancreatitis, obstrucción intestinal….), y no tenemos datos de su seguridad  a largo plazo. Hay otros potenciales efectos adversos como alopecia e ideación suicida en consideración (FDA)
  • ¿Dónde ponemos el dintel para empezar a tratar la obesidad: IMC 35?, y ¿Qué hacemos con  los pacientes que están entre un IMC entre 25-35 y que quieran usar los fármacos para perder peso?
  • ¿Quién puede asumir el costo de perder peso (300-1200 dólares al mes en USA)?, sobre todo si sabemos que tras dejar el tratamiento se recuperan las dos terceras partes de lo perdido. ¿Será un tratamiento para toda la vida?


Pero hay otros aspectos importantes sobre los nuevos fármacos sobre los que habla la editorial:

  • La desigualdad aumentará entre aquellos que pueden pagar (y con menos necesidades) y aquellos con mayores cargas de enfermedad en los grupos más desfavorecidos socialmente y en los países más pobres.
  • La obesidad es producto no sólo de las circunstancias y el comportamiento de un individuo, sino también de la sociedad en general, moldeada por los mercados mundiales de alimentos y los acuerdos comerciales. Se necesitan enfoques multidimensionales para frenar los efectos del entorno obesógenico, particularmente contra una industria internacional que promueve la sobreproducción de alimentos y bebidas baratos. Ver LA ILUSIÓN DE LA ELECCIÓN de los alimentos que comemos. Por qué alguien ya decidió que comerás en el almuerzo
  • Es necesario aumentar la actividad física; Caminar y andar en bicicleta para ir al trabajo o a la escuela debería normalizarse y hacerse más fácil y seguro. Es necesario implementar impuestos al azúcar y restricciones a la comercialización de alimentos ultra procesados con alto contenido energético y graso. La prevención debe ser la base sobre la que se sustenta todo lo demás.

Muchas dudas y reflexiones sobre los nuevos fármacos que ya, hace un año, se comentaron en la editorial de la revista Atencion Primaria ¿Podrán los nuevos fármacos frenar la epidemia mundial de la obesidad y el sobrepeso?



Paco Camarelles

Mas sobre obesidad 

lunes, 27 de marzo de 2023

Desentrañando los determinantes comerciales de la salud

 

El conflicto entre los beneficios de las industrias y la equidad en salud no es nuevo, como demuestra la lucha que se siguió para el acceso de los países con menos recursos a los medicamentos contra el VIH. Son muchos los actores comerciales que intentan influir negativamente en las políticas nacionales e internacionales, socavar la ciencia o atacar directamente a las personas que denuncian sus acciones. Los Determinantes Comerciales de la Salud, es un nuevo concepto que ha venido para quedarse como ya comentamos en el blog.

La revista The Lancet acaba de publicar una serie sobre ellos con hallazgos sorprendentes: cuatro industrias (tabaco, alimentos no saludables, combustibles fósiles y alcohol) son responsables de al menos un tercio de las muertes mundiales por año (Commercial determinants of health)


La editorial que acompaña la serie (Unravelling the commercial determinants of Health), nos resume las ideas principales:

  • Es necesario definir y conceptualizar mejor que son los determinantes comerciales de la salud (sistemas, prácticas y vías a través de las cuales los actores comerciales perjudican a la salud y la equidad), en un marco que nos permita comprender el impacto de las entidades comerciales en la salud y un compromiso para abordar sus desafíos de manera holística.
  • Los actores comerciales son diversos y muchos juegan un papel vital en la sociedad, pero los productos y prácticas de muchos tienen impactos cada vez más negativos en la salud humana y planetaria. La serie proporciona una agenda integral para la acción, reconociendo la necesidad de modelos comerciales regenerativos y políticas transparentes responsables (incluido el fin de la oposición de los actores comerciales a la regulación y a las políticas de salud).
  • No se trata de ir contra las empresas, se trata de ser pro-salud. Son muchas las empresas que han decidido no invertir en la mortífera industria tabacalera e impulsar las políticas de prevención y control del tabaquismo. La salud debe convertirse en una consideración crucial de los criterios de inversión y los mercados de capitales globales. Hacerlo requerirá repensar el  modelo económico, nuevas medidas legislativas y reglamentarias, una defensa y rendición de cuentas a la sociedad civil, y una mejor responsabilidad social corporativa.
  • Los actores comerciales y los líderes gubernamentales tienen una oportunidad vital para proteger y mejorar la salud y promover la equidad en salud. Para ello, tienen que priorizar siempre la salud humana y del planeta por encima de las ganancias.

No hace falta ir muy lejos para darse cuenta de la relación entre intereses comerciales y salud. Cuando vamos al super ya no elegimos solo el sabor de un yogur, elegimos que enfermedad queremos tratar o prevenir (colesterol alto, osteoporosis, problema intestinales, “subir las defensas”…..).  Aquí tenéis a Fernando Fabiani con una foto de los yogures que te puedes encontrar en el super. Fantástica su ponencia del congreso de comunicación y salud de Zaragoza 2023: Divulgar en los medios de comunicación: ¿Hay una Re-Z para hacerlo? (Más información).

Paco Camarelles





lunes, 2 de noviembre de 2020

Los retos sanitarios, sociales y políticos de la obesidad

 

La obesidad, un factor de riesgo importante para las Enfermedades No Transmisibles, se asocia con una disminución de la esperanza de vida de aproximadamente 5 a 20 años perdidos (según la gravedad de la afección y los trastornos comórbidos). Su patogénesis, su complejidad, la epidemiologia global y sus causas, los ambientes obesogénicos, los factores genéticos y socioculturales, y como podemos revertir la epidemia de obesidad, se tratan en el excelente artículo de Nature   Obesity:global epidemiology and pathogenesis.

En el resumen se sintetizan las ideas claves del articulo:

La prevalencia de la obesidad ha aumentado en todo el mundo en los últimos 50 años, alcanzando niveles pandémicos. La obesidad representa un importante desafío para la salud porque aumenta sustancialmente el riesgo de enfermedades como diabetes mellitus tipo 2, enfermedad del hígado graso, hipertensión, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, demencia, osteoartritis, apnea obstructiva del sueño y varios cánceres, contribuyendo así a una disminución de la calidad y la esperanza de vida. La obesidad también está asociada con el desempleo, las desigualdades sociales y la reducción de la productividad socioeconómica, lo que genera más carga económica. Hasta ahora, las estrategias de prevención y tratamiento de la obesidad, tanto a nivel individual como poblacional, no han tenido éxito a largo plazo. Las intervenciones en el estilo de vida y el comportamiento destinadas a reducir la ingesta de calorías y aumentar el gasto energético tienen una eficacia limitada porque las adaptaciones hormonales, metabólicas y neuroquímicas complejas y persistentes dificultan la pérdida de peso y promueven su recuperación. Reducir la carga de la obesidad requiere enfoques que combinen intervenciones individuales con cambios en el medio ambiente y la sociedad. Por lo tanto, una mejor comprensión de las notables diferencias regionales en la prevalencia y las tendencias de la obesidad podría ayudar a identificar las causas sociales de la obesidad y proporcionar orientación sobre cuáles son las estrategias de intervención más prometedoras.

El aumento de peso puede resultar de una combinación de una mayor ingesta de energía, una baja actividad física y una reducción del gasto energético.

El problema es que la prevención y los tratamientos de la obesidad suelen fracasar a largo plazo (por ejemplo, las intervenciones conductuales destinadas a reducir la ingesta energética y aumentar el gasto energético) o no están disponibles o no son adecuados (cirugía bariátrica) para la mayoría de las personas afectadas. ¿Qué le digo a un paciente que quiere perder peso?

Sabemos que los cambios en el sistema alimentario mundial, junto con el aumento de la inactividad física y el sedentarismo, parecen ser los principales impulsores de la pandemia de obesidad. Y que el mayor desafío es traducir nuestro conocimiento de las principales causas del aumento de la prevalencia de la obesidad en acciones efectivas; tales acciones podrían incluir cambios de políticas que faciliten la elección individual de alimentos con contenido reducido de grasa, azúcar y sal.

Los factores individuales (como los antecedentes genéticos o el eje intestino-cerebro-hormonas) influyen en la susceptibilidad a la obesidad, que puede desarrollarse en un entorno obesogénico (por ejemplo, influenciada por la cultura alimentaria, el transporte y la informatización).

El articulo concluye que, al igual que la prevención y control del tabaquismo, hacer frente a la epidemia de obesidad mundial implica poner en marcha políticas de Salud Pública específicas. Se debe promover la responsabilidad individual (comer sano y movernos más) mediante campañas de promoción de estilos de vida saludables, y se deben aplicar medidas políticas como los impuestos a las bebidas azucaradas, y la prohibición de anuncios de comida insana dirigida a niños. Es el momento de ponerlas en marcha.

Paco Camarelles

lunes, 22 de enero de 2018

Los Determinantes Comerciales de la Salud. Un nuevo concepto que ha venido para quedarse


Desde el campo de la educación y promoción de la salud siempre se ha sido crítico con el poder de las multinacionales tabacaleras, denunciando su negocio mortal. Pero el campo de denuncias se ha ampliado en los últimos años más allá del tabaquismo y la atención se ha dirigido a otras áreas como la promoción del alcohol, de las comidas procesadas,  las bebidas azucaradas,  y otros productos no saludables. Detrás hay enfermedades impulsadas por los beneficios de grandes empresas y las prácticas corporativas perjudiciales para la salud.  Hasta qué punto hacemos elecciones saludables se ha puesto en evidencia por todo el marketing de productos alimentarios insanos dirigido a niños. Ver Systematic reviews of the evidence on the nature, extent and effects of food marketing to children. A retrospective summary.
Muchas son las investigaciones en este campo de la salud en los últimos años. Los investigadores a menudo se dividen por disciplina, enfoque y tema de salud. Y los estudios quedan enmarcados dentro de “los factores que influyen en la salud que se derivan del afán de lucro”. Desde The Lancet creen que es valioso unir desde la taxonomía este trabajo bajo el paraguas del concepto "Determinantes Comerciales de la Salud": un campo sinérgico y multidisciplinario que aborda los factores y canales a través de los cuales las empresas propagan la pandemia de enfermedades no transmisibles. Es la propuesta publicada en The Lancet Global health The commercial determinants of health de la que resumimos las principales ideas.
Definen los Determinantes Comerciales de la Salud como "estrategias y enfoques utilizados por el sector privado para promover productos y elecciones que son perjudiciales para la salud". Este concepto único une varios otros: en el nivel micro, estos incluyen el comportamiento del consumidor y su salud, la individualización y la elección; a nivel macro, la sociedad del riesgo global, la sociedad del consumo global y la economía política de la globalización.








Tres factores interrelacionados han cambiado los negocios y los paisajes de consumo a la vez que impulsan el poder de las grandes empresas: el aumento de la demanda, el aumento de la cobertura del mercado y la continua internacionalización del comercio y la inversión.
La influencia corporativa se ejerce a través de cuatro canales: comercialización, que mejora la conveniencia y la aceptabilidad de los productos no saludables; acciones de lobby, que puede poner barreras políticas por ejemplo al envasado neutro del tabaco o a la edad mínima para consumir alcohol; estrategias de responsabilidad social corporativa, que pueden desviar la atención y encubrir las reputaciones empañadas; y extensas cadenas de suministro, que amplifican la influencia de la compañía en todo el mundo. 


Los resultados en la salud de esta realidad están determinados por la influencia de las actividades corporativas en el entorno social en el que viven y trabajan las personas: a saber, la disponibilidad, la conveniencia cultural y los precios de los productos no saludables. El entorno da forma a los llamadas formas de vivir, estilos de vida y elecciones de consumidores individuales, que determinan en última instancia los resultados de salud.
Como resumen final los autores nos dicen que "El aumento de las enfermedades no transmisibles es una manifestación de un sistema económico global que actualmente prioriza la creación de riqueza sobre la creación de salud. Muchos problemas y soluciones clave se encuentran fuera del sector de la salud, especialmente en los dominios de las finanzas internacionales, el comercio y las políticas de inversión. Las paradojas del siglo XXI exigen una colaboración interdisciplinaria profunda y el concepto de Determinantes Comerciales de la Salud proporciona un espacio conceptual distinto para unir a diferentes investigadores y creadores de políticas en la búsqueda de un objetivo común. Avanzar en la consideración sistemática del sector privado es vital para promover la salud en un mundo cada vez más globalizado y orientado al consumidor".
Nuestra salud depende de lo que consumimos o nos incitan a consumir
Paco Camarelles