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jueves, 10 de septiembre de 2026

Cómo toman los pacientes sus decisiones de autocuidado.

 

Los pacientes que viven con varias enfermedades cardio metabólicas —como diabetes tipo 2, hipertensión, cardiopatía, ictus o enfermedad renal crónica— tienen que tomar continuamente decisiones relacionadas con su salud: qué comer, cuándo hacer ejercicio, cómo tomar la medicación, cuándo controlar sus constantes o en qué momento consultar a un profesional sanitario. Pero ¿cómo toman realmente estas decisiones en su vida cotidiana? Un interesante estudio cualitativo publicado en Annals of Family Medicine en 2026, “Naturalistic Decision-Making Patterns in Cardiometabolic Multimorbidity Self-Care: AQualitative Study”, analiza precisamente este proceso desde la perspectiva de la toma de decisiones naturalista.

¿Cómo se realizó el estudio?

Los investigadores entrevistaron a 27 personas con multimorbilidad cardio metabólica, con una edad media de 62,7 años, atendidas en un hospital y un centro de salud comunitario de la provincia de Zhejiang (China). A partir de las entrevistas identificaron 134 cadenas de decisiones relacionadas con el autocuidado. Las más frecuentes estaban relacionadas con la adherencia a la medicación, el control de constantes vitales y el ejercicio físico. El objetivo no era simplemente conocer si los pacientes seguían o no las recomendaciones, sino comprender qué ocurre antes de tomar una decisión, qué factores intervienen y por qué finalmente actúan de una determinada manera.

Cuatro situaciones que desencadenan decisiones

Los investigadores encontraron cuatro grandes contextos que condicionaban las decisiones de autocuidado: dificultades persistentes para manejar los síntomas; aparición de crisis agudas de salud; malestar psicológico y emocional; incertidumbre sobre la enfermedad o sobre su tratamiento. Es decir, las decisiones no se producen de forma aislada. Surgen dentro de situaciones reales en las que interactúan los síntomas, las emociones, la experiencia previa, los conocimientos, las prioridades personales y el entorno del paciente. Los autores han utilizado el Naturalistic decision-making theory para hacer su estudio.

Cuatro formas de tomar decisiones sobre la propia salud

El principal hallazgo del estudio es la identificación de cuatro patrones de toma de decisiones.

  1. Decisiones basadas en la experiencia previa. El paciente reconoce una situación porque ya la ha vivido anteriormente y actúa rápidamente basándose en esa experiencia. Por ejemplo, una persona con diabetes reconoce los síntomas que anteriormente acompañaron a una hipoglucemia y actúa inmediatamente. La experiencia puede ser una herramienta muy útil, pero también puede conducir a errores cuando se aplican conocimientos o estrategias que han quedado desactualizados.
  2. Decisiones basadas en un equilibrio de valores y prioridades. El paciente sopesa las recomendaciones sanitarias frente a otras necesidades de su vida. La salud no es siempre la única prioridad. El trabajo, la familia, las relaciones sociales, el bienestar emocional o determinadas preferencias personales pueden competir con las recomendaciones médicas. Este patrón recuerda algo fundamental: las decisiones sobre salud se toman dentro de una vida, no dentro de una consulta médica.
  3. Patrón pasivo-reactivo. Algunos pacientes actúan fundamentalmente cuando aparece una crisis, empeoran los síntomas o reciben una advertencia clara de un profesional sanitario. Mientras no perciban una amenaza inmediata, pueden retrasar cambios de estilo de vida, controles o búsqueda de ayuda. En estos pacientes, la intervención profesional debería intentar pasar de una actitud reactiva a una mayor capacidad de anticipación y autocuidado.
  4. Patrón proactivo e integrador. El paciente busca información, utiliza diferentes recursos, anticipa posibles problemas y participa activamente en las decisiones sobre su salud. Integra sus propios conocimientos y experiencias con el apoyo de profesionales sanitarios, familiares y recursos comunitarios. Este patrón favorece una mayor autonomía y capacidad para manejar enfermedades crónicas complejas.
Los pacientes no pertenecen a una categoría fija.  Un aspecto especialmente relevante es que estos cuatro patrones no representan cuatro tipos permanentes de pacientes. Una misma persona puede utilizar diferentes formas de decidir dependiendo del problema, del momento de su enfermedad o de sus circunstancias personales. Por ejemplo, puede ser muy proactiva respecto a su diabetes y, al mismo tiempo, adoptar una actitud pasiva respecto al ejercicio físico o la alimentación. Por ello, los autores proponen entender el autocuidado como un proceso dinámico y dependiente del contexto, y no simplemente como una cuestión de adherencia o falta de adherencia.

¿Qué puede hacer el médico de familia? De la comprensión a la acción.

El estudio tiene implicaciones especialmente interesantes para Atención Primaria. Conocer cómo toma decisiones cada paciente puede permitirnos: adaptar nuestra comunicación; explorar sus valores y prioridades; establecer objetivos compartidos y realistas; reforzar su autoeficacia; identificar cuándo necesita apoyo adicional; facilitar recursos comunitarios, familiares o psicosociales; y favorecer una búsqueda de ayuda más precoz. En definitiva, antes de recomendar un cambio de conducta puede ser útil preguntarnos cómo está tomando ese paciente sus decisiones sobre salud y qué factores están influyendo en ellas.


Una reflexión para la práctica clínica

Con frecuencia hablamos de pacientes “adherentes” o “no adherentes”. Sin embargo, esta clasificación puede resultar demasiado simplista. Las personas con enfermedades crónicas toman cada día numerosas decisiones en condiciones de incertidumbre, combinando experiencia, síntomas, emociones, conocimientos y prioridades personales. Comprender ese proceso puede ayudarnos a sustituir la pregunta: “¿Por qué este paciente no hace lo que le recomendamos?” por otra probablemente más útil: “¿Cómo está tomando esta persona sus decisiones y cómo podemos ayudarle a tomar decisiones más saludables?” Ese cambio de perspectiva encaja plenamente con una Atención Primaria basada en la toma de decisiones compartida, la educación sanitaria, el apoyo al autocuidado y la atención centrada en la persona.

Paco Camarelles

domingo, 21 de junio de 2026

¿Por qué no preguntamos e intervenimos más sobre el alcohol? Una experiencia práctica utilizando el modelo COM-B en implementación

 

En Atención Primaria sabemos que preguntar por el consumo de alcohol e intervenir brevemente cuando existe un consumo de riesgo es una de las actividades preventivas más efectivas y coste-efectivas disponibles. Sin embargo, la realidad es que esta recomendación sigue implementándose mucho menos de lo deseable.

¿Por qué ocurre esto?

Con frecuencia atribuimos el problema a la falta de tiempo. Pero cuando analizamos con más profundidad la práctica clínica descubrimos que las razones son mucho más complejas. Precisamente para explorar estas barreras he utilizado recientemente el modelo COM-B (Capability, Opportunity, Motivation-Behaviour) en el curso de formación de formadores en cribado e intervención breve de la RIOJA 2026, una de las herramientas más utilizadas en Ciencia de la Implementación para comprender por qué los profesionales realizan —o no realizan— determinadas conductas clínicas.

Más allá de la falta de tiempo

El curso ha sido organizado por el Servicio de Promoción de la Salud de la DGSP de La Rioja. Durante la actividad formativa con profesionales de Atención Primaria (médicos y enfermeras de familia y salud pública, trabajadoras sociales, matrona y fisioterapeuta) utilizamos una ficha basada en COM-B para reflexionar sobre las dificultades y posibles soluciones relacionadas con el cribado e intervención breve en alcohol. Las respuestas fueron especialmente reveladoras. Os resumo las respuestas y las reflexiones que se han hecho durante la actividad y durante todo el curso.

Capacidad: saber y saber hacer

Los profesionales identificaron barreras relacionadas con el conocimiento y las habilidades necesarias para intervenir. Aparecieron aspectos como: falta de formación en entrevista motivacional, escasa familiaridad con AUDIT-C, dudas sobre cuándo y cómo introducir la pregunta sobre alcohol, y desconocimiento de circuitos de derivación. Las soluciones propuestas fueron muy prácticas: formación breve, simulación clínica, guías rápidas y herramientas integradas en la consulta.

Oportunidad: que el entorno ayude

La dimensión de oportunidad fue probablemente la más señalada. Las barreras incluyeron: presión asistencial, falta de integración del AUDIT-C en la historia clínica, ausencia de recordatorios, escasez de indicadores de seguimiento, poca cultura preventiva en algunos equipos. Los participantes propusieron medidas organizativas concretas: trabajo en equipo, plantillas de registro, alertas automáticas, indicadores de centro y profesionales referentes que lideren el proceso.

Motivación: querer hacerlo

La motivación también emergió como un elemento clave. Algunos profesionales expresaron dudas sobre la efectividad de la intervención breve o sobre la capacidad real de los pacientes para modificar sus hábitos. Otros reconocieron sentirse incómodos al hablar de alcohol o temer que la conversación pudiera deteriorar la relación clínica. Las soluciones planteadas incluyeron compartir evidencias científicas, mostrar experiencias exitosas, reforzar las habilidades comunicacionales y normalizar la pregunta sobre alcohol como una parte rutinaria de la atención clínica.

Una lección importante

La experiencia confirmó algo que la Ciencia de la Implementación lleva años demostrando: los problemas de implementación rara vez tienen una única causa. Cuando una actividad preventiva no se realiza, la explicación suele encontrarse en una combinación de factores relacionados con la capacidad, la oportunidad y la motivación. Por eso las intervenciones exclusivamente formativas suelen tener un impacto limitado. Formar es importante, pero no suficiente. También debemos actuar sobre los sistemas, la organización, la cultura profesional y los hábitos de trabajo.

Del análisis a la acción

Tras el ejercicio, el grupo seleccionó tres acciones prioritarias:

  1. Formación práctica de todo el equipo en AUDIT-C e intervención breve.
  2. Integración del AUDIT-C en la historia clínica electrónica de forma facil.
  3. Designación de un profesional referente con seguimiento periódico de indicadores.

Estas medidas constituyen un pequeño pero realista plan de implementación para avanzar hacia una Atención Primaria que pregunte más y mejor sobre el consumo de alcohol.

Reflexión final

La pregunta no es si debemos hablar del alcohol con nuestros pacientes. La pregunta es qué necesitamos cambiar para que esa conversación forme parte de la práctica habitual. Porque el problema no es solo conocer las recomendaciones. El verdadero reto es conseguir que ocurran en la vida real.

Paco Camarelles

El martes 23 de junio tendrá lugar la próxima reunión de la Comunidad de Buenas Prácticas en Estudios del Comportamiento del Instituto de Salud Carlos III, un espacio pensado para compartir conocimientos, experiencias y fortalecer la colaboración en torno a las ciencias del comportamiento y la salud pública. En la ponencia Del “deberíamos hacerlo” al “lo hacemos”: implementación de la prevención en la consulta mediante el modelo COM-B, presentaré los datos de la experiencia. Unidad de Estudios del Comportamiento (Behavioural Health Insights) del Instituto de Salud Carlos III y Punto Focal Nacional de la OMS

Os dejo la PRESENTACION de la ponencia.

 

 

jueves, 28 de mayo de 2026

La ciencia de la implementación para principiantes. I Seminario de Buenas Prácticas en la Atención Primaria Mallorca.

 

El articulo A beginner’s guide to implementation science nos proporciona una visión muy “organizativa” de la implementación que seguro que va a ser de interés para los participantes en el I Seminario de Buenas Prácticas en la Atención Primaria 29 de mayo de 2026 Mallorca: Dale valor a la salud. El seminario se inaugura con una ponencia sobre «¿Porqué tardamos tanto en implementar el nuevo conocimiento? Ciencia de la implementación». En la misma se dará una visión general de lo que es la ciencia de la implementación.

En implementación no es suficiente con dar una charla informativa, hay que ponerse a idear como organizarnos. Muchos clínicos piensan que implementar una innovación consiste básicamente en enviar un protocolo, hacer una sesión clínica, o difundir una guía.  Pero el artículo insiste continuamente en que la implementación es un proceso organizativo complejo. Por eso el primer paso que proponen es crear un Comité de Implementación. Y esto no es un detalle menor ya que los autores consideran que la implementación necesita liderazgo, coordinación, seguimiento, adaptación continua, y personas específicamente responsables del proceso. De hecho, señalan algo muy realista: los responsables asistenciales o administrativos suelen estar demasiado sobrecargados para liderar adecuadamente cambios complejos. Por eso recomiendan incorporar investigadores en implementación, personal con experiencia en calidad, educadores, profesionales “de primera línea”, y personas directamente implicadas en ejecutar la intervención. Una idea muy potente: la implementación debe perder dependencia del “experto”

El artículo menciona algo muy interesante: al inicio puede ser necesario alguna persona con formación en implementación muy activo, pero con el tiempo el sistema debe ganar autonomía. Si una intervención solo funciona mientras está “el líder motivador”, a lo mejor no está realmente implementada. La sostenibilidad aparece continuamente como un concepto central.

El papel central de los marcos teóricos

Otro de los grandes mensajes del artículo es que la implementación no debe hacerse “a intuición”. Los autores dedican bastante espacio a explicar los marcos teóricos. El principal es el CFIR (Consolidated Framework for Implementation Research). Lo importante aquí no es memorizar el modelo, sino entender su filosofía. La implementación depende simultáneamente de: la intervención, el contexto externo, el contexto interno, las personas implicadas, y el propio proceso de implementación.

La figura del CFIR del artículo es muy ilustrativa porque muestra que los problemas de implementación rara vez dependen de un único factor. Por ejemplo: una intervención puede fracasar porque es compleja, no encaja con la cultura organizativa, no existen recursos, falta formación, no hay incentivos, o simplemente nadie la considera prioritaria.

La implementación como ciencia del comportamiento

El artículo también menciona modelos conductuales como el Theoretical Domains Framework, o el COM-B, y la Behavior Change Wheel. Y esto es muy relevante. Porque en el fondo implementar significa cambiar comportamientos: de profesionales, pacientes, gestores, y organizaciones. No basta con decir “esto hay que hacerlo”. Hay que entender: qué barreras existen, qué motiva, qué facilita, qué impide el cambio.

Una de las partes más interesantes: los pacientes suelen olvidarse

Creo que esta es una de las reflexiones más potentes del artículo. Los autores dicen explícitamente que pacientes y familias son a menudo olvidados durante la implementación de una nueva intervención. Es una crítica muy importante. Muchos procesos de implementación están diseñados desde la lógica profesional o institucional, pero no desde la experiencia del paciente. El artículo propone incluir pacientes desde el diseño, recoger feedback, usar grupos focales, hacer una ruta del paciente y talleres de diseño compartido.  La implementación no debe ser únicamente de arriba abajo.

La implementación necesita adaptación continua

Otro aspecto central del artículo es que implementar no es ejecutar un plan rígido. La implementación se adapta continuamente. Los autores utilizan la lógica de medir, cambiar, volver a medir.  Muy parecido al ciclo clásico de mejora de calidad. Esto es importante porque rompe con una visión lineal de las intervenciones. La implementación se entiende como dinámica, iterativa, dependiente del contexto.

El artículo insiste mucho en la educación

La educación aparece constantemente como facilitador clave con sesiones presenciales, recordatorios, posters, materiales visuales, formación continuada. Y señalan un problema muy habitual: la rotación del personal. Esto me parece especialmente aplicable a Atención Primaria ya que si no existe formación continua, las intervenciones se “desgastan” con el tiempo.

Interesante: automatizar facilita implementar

El artículo menciona que integrar procesos en la historia clínica electrónica mejora mucho la adopción. Esto tiene enormes implicaciones. Muchas actividades preventivas fracasan no porque los profesionales estén en contra, sino porque dependen de su memoria, aumentan carga cognitiva, o añaden pasos extra. Automatizar recordatorios, órdenes o circuitos reduce fricción.

Las barreras descritas son extraordinariamente reconocibles

Los autores resumen barreras muy clásicas como la resistencia al cambio, la falta de motivación, la mala comunicación, los costes, la escasez de recursos, la falta de conocimiento, o la rotación del personal. Lo interesante es que el artículo no presenta estas barreras como “fallos individuales”. Las presenta como problemas estructurales y organizativos.

Una parte muy valiosa: los resultados de implementación

La Tabla 1 es probablemente una de las secciones más útiles del artículo. Porque diferencia claramente entre resultados clínicos, y resultados de implementación. Esto es fundamental. Una intervención puede ser clínicamente eficaz… pero imposible de implementar. Los resultados de implementación que destacan son la aceptabilidad, la adopción, la adecuación, el coste, la factibilidad, la fidelidad, la penetración, y la sostenibilidad.  Esta idea cambia mucho la forma de evaluar proyectos sanitarios.

El caso práctico del artículo es muy revelador

El artículo termina con un caso real de implementación de cribado y descolonización de Staphylococcus aureus en cirugía cardíaca para reducir infecciones quirúrgicas. Lo interesante no es solo el resultado clínico. Lo importante es cómo describen el proceso identificando barreras anticipadamente, reuniones con actores clave, formación repetida, adaptación continua, creación de órdenes preimpresas, feedback constante, y análisis cualitativo y cuantitativo. La implementación exitosa no ocurre espontáneamente. Requiere estructura, estrategia y seguimiento.

La gran idea de fondo del artículo

Creo que el mensaje más profundo del artículo es que implementar una intervención no es el final de la investigación; es otra fase de investigación en sí misma. Y eso obliga a cambiar mentalidades. Porque muchas veces en sanidad damos por hecho que si algo funciona, automáticamente se utilizará. Y el artículo deja claro que eso raramente ocurre.

Paco Camarelles




 

domingo, 22 de marzo de 2026

¿Por qué no cambiamos conductas preventivas? Lo que nos enseña un estudio europeo sobre cáncer y comportamiento

 

Un reciente estudio publicado en The Lancet Regional Health – Europe (2026) Exploring individual and contextual determinants of cancer prevention behaviour change in the European Union: a qualitative study to inform implementation of the European Code Against Cancer - The Lancet Regional Health – Europe analiza una cuestión clave para la prevención:  ¿Por qué las personas no adoptan conductas saludables, incluso cuando saben que son importantes?

El reciente Código Europeo Contra el Cáncer CECC nos proporciona una serie de recomendaciones que, para su correcta implementación, requiere que se estudian los factores individuales y contextuales de su adopción. Para ello, los autores del estudio han realizado entrevistas a 141 paciente europeos, de diferentes países,  estudiando la Capacidad, la Oportunidad y las Motivaciones para adoptar las recomendaciones del CECC. Todo ello con la intención de aplicar en la vida real el Nuevo Código Europeo contra el Cáncer (2025): ¿Qué cambia y por qué es importante?

La idea clave del estudio es que no es solo una cuestión de conocimiento individual. El cambio de conducta depende de una interacción compleja entre: factores individuales, factores sociales, y factores organizativos y estructurales.

El estudio utiliza el modelo COM-B, que plantea que toda conducta depende de la Capacidad (Capability), la oportunidad (Opportunity), y la motivación (Motivation).  Y encuentra barreras y facilitadores en los tres niveles.

🔍 ¿Qué barreras se identifican?

1. 🧩 Capacidad (Capability): baja alfabetización en salud, desinformación, falta de habilidades prácticas, y dificultad para aplicar recomendaciones. Un ejemplo: no saber cómo reducir riesgos ambientales o interpretar recomendaciones.

2. 🌍 Oportunidad (Opportunity)

Sociales: normas culturales (alcohol, dieta, tabaco), presión social, falta de apoyo

Estructurales: falta de tiempo, dificultad de acceso a servicios sanitarios, coste de alimentos saludables o actividad física, y entornos poco saludables, Hay que destacar que muchas barreras dependen del sistema, no del individuo

3. 🔥 Motivación (Motivation)

Barreras: hábitos arraigados, miedo (por ejemplo, a pruebas diagnósticas), y preferencia por recompensas inmediatas

Facilitadores: deseo de salud, responsabilidad familiar, y experiencias cercanas con enfermedad. Y encadenar hábitos diarios que ayuden a prevenir el cáncer. 

La motivación suele estar presente… pero no es suficiente.  Hay más facilitadores en motivación, pero la capacidad y la oportunidad limitan el cambio. Está claro que los pacientes quieren cuidarse… pero no siempre pueden.




🏥 Implicaciones para Atención Primaria

Este estudio refuerza algo que vemos cada día en consulta. Es un error habitual centrar la intervención solo en informar, aconsejar, y motivar. El enfoque correcto sería actuar sobre: la 🧩 Capacidad → educación + habilidades. La🌍 Oportunidad → organización + sistema. Y la🔥 Motivación → comunicación + valores.

El🚀 Mensaje clave para clínicos es que no es falta de voluntad del paciente. es un problema de comportamiento en contexto. El estudio es muy claro: La prevención del cáncer no puede basarse solo en el individuo. Se necesitan políticas públicas, entornos saludables, y sistemas sanitarios orientados a la prevención. Las estrategias de implementación multinivel, la mejora de la alfabetización en salud, la garantía de un acceso equitativo, el fortalecimiento de entornos de apoyo y la adaptación de los enfoques motivacionales son esenciales.

El estudio destaca que solo alrededor del 24% de los participantes informó haber oído previamente hablar del Código Europeo contra el Cáncer. Necesitamos mas alfabetización como en  ¿Se puede prevenir el cáncer? Lo que la ciencia nos dice… y cómo aplicarlo”

👉 Cambiar conductas no es convencer más… Es diseñar mejor los contextos donde ocurren esas conductas.

Mas Información en la web de IARC New study explores individual andcontextual determinants of behaviour change for cancer prevention in theEuropean Union: a qualitative study to inform adoption of the European CodeAgainst Cancer

Paco Camarelles




lunes, 2 de febrero de 2026

Encadenar hábitos diarios que ayuden a prevenir el cáncer. Día Mundial contra el Cáncer 2026.

Cambiar hábitos no es fácil. Lo sabemos bien en Atención Primaria. La mayoría de las personas no fallan por falta de información, sino porque les cuesta mantener los cambios en el tiempo. Aquí es donde entra en juego una estrategia sencilla, realista y con mucha base conductual: el encadenamiento de hábitos o habit stacking. Para celebrar el Día Mundial contra el Cáncer 2026 del miércoles 4 de febrero de 2026, nos hacemos eco hoy en el blog del articulo What is Habit Stacking and Why is It Important? publicado recientemente en el blog del American Institute for Cancer Research.

¿Qué es el encadenamiento de hábitos?

El habit stacking consiste en aprovechar hábitos cotidianos que ya tenemos incorporados para añadir otros nuevos y saludables justo después. En lugar de “empezar de cero”, se trata de construir sobre lo que ya hacemos cada díaEjemplo sencillo:👉 Después de cepillarme los dientes por la mañana, salgo a caminar 10 minutos.

Esta técnica puede ayudarnos a integrar en la vida diaria muchas de las recomendaciones del Código Europeo contra el Cáncer, como moverse más, comer mejor o reducir conductas de riesgo.

¿Por qué funciona?

Muchos de nuestros actos diarios son automáticos: levantarnos, desayunar, cepillarnos los dientes, ir al trabajo… Cuando un hábito está bien consolidado, sirve como “ancla” para otro nuevo. Desde el punto de vista neuroconductual, la repetición refuerza las conexiones neuronales asociadas a un comportamiento. Cuanto más se repite una secuencia, más probable es que se mantenga en el tiempo.

Las cuatro fases del encadenamiento de hábitos o habit stacking

Para que un hábito nuevo se consolide, intervienen cuatro fases clave:

  1. Señal (cue). Es el desencadenante inicial. Algo que ya ocurre de forma habitual. Ejemplo: terminar de desayunar.
  2. Deseo (craving). La motivación para cambiar o mejorar. Quiero sentirme menos rígido y cuidar mis articulaciones.
  3. Respuesta (response). El nuevo hábito que incorporamos. Hacer 10 minutos de estiramientos tras el desayuno.
  4. Recompensa (reward). El beneficio percibido. Me noto más ágil y con menos molestias.

Estas cuatro fases ayudan a transformar una acción puntual en un ritual estable. Los estudios sugieren que se necesitan alrededor de 60 días para consolidar un nuevo hábito. Si un día se falla, no pasa nada: se retoma al día siguiente.

Cómo empezar: un ejemplo práctico

Imaginemos que queremos aumentar la actividad física diaria, uno de los pilares de la prevención del cáncer:

  • Señal: Después de desayunar.
  • Deseo: Quiero moverme más y cuidar mi salud.
  • Respuesta: Salgo a caminar 10 minutos.
  • Recompensa: Me siento mejor físicamente y con más energía.

La clave está en que la señal sea muy concreta y repetible. Señales vagas como “cuando tenga tiempo” o “cuando suene el teléfono” suelen fracasar.

Ideas sencillas para encadenar hábitos saludables

Algunos ejemplos fáciles de aplicar: salir a caminar después del desayuno, Hacer yoga o pilates después de cepillarte los dientes, practicar tai chi después de comer, estirarte después de sacar al perro, hacer ejercicios de fuerza mientras ves tu programa favorito

Pequeños cambios, bien anclados, pueden tener un gran impacto.



¿De verdad sirve con tan poco tiempo?

Sí. Y esto es clave para no desanimarse. Un gran estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine, con más de 30 millones de personas, mostró que solo 11 minutos diarios de actividad física moderada, como caminar, se asocian con una reducción del riesgo de mortalidad prematura, enfermedad cardiovascular y varios tipos de cáncer. Aunque las recomendaciones generales hablan de 150 minutos semanales, este estudio nos recuerda un mensaje poderoso en consulta: 👉 hacer algo siempre es mejor que no hacer nada. Non-occupational physical activity and risk of cardiovascular disease, cancer and mortality outcomes: a dose–response meta-analysis of large prospective studies | British Journal of Sports Medicine

Un mensaje claro para la prevención del cáncer

El habit stacking es una herramienta sencilla, basada en la vida real, que puede ayudarnos a traducir las recomendaciones preventivas en acciones cotidianas. No se trata de cambios drásticos, sino de sumar pequeños hábitos sostenibles, día a día. En prevención, como en salud pública, la constancia gana a la perfección.

 Paco Camarelles


lunes, 20 de octubre de 2025

Concepto de Intervención Breve en estilo de vida en Enfermedades No Transmisibles

 

Las intervenciones de estilo de vida (dietéticas, y de actividad física) en Enfermedades No transmisibles ENT tienen evidencia de efectividad, pero en la práctica clínica se enfrentan a barreras como el tiempo limitado, los costes, y la adherencia entre otras. En ese contexto, surgieron las llamadas “Intervenciones Breves de estilo de vida” como una forma más factible en Atención Primaria. En estas intervenciones es clave el papel de los profesionales sanitarios en facilitar los cambios de conducta del paciente, y es importante que las intervenciones sean breves, coste-efectivas y fáciles de implementar por las barreras existentes (tiempo, recursos, adherencia).

Sin embargo, el término de Intervención Breve en estilo de vida estaba poco definido. Se ha publicado recientemente el articulo Towards a better understanding of brief lifestyle interventions in non communicable diseases: a concept analysis (2025) publicado en BMC Public Health, cuyo objetivo es realizar un análisis de concepto para definir mejor qué es una intervención breve de estilo de vida en el contexto de las ENT, y proponer un modelo conceptual que facilite su implementación y estudio.

Para ello los autores han realizado una revisión sistemática en siete bases de datos, incluido 49 estudios y aplicado un análisis de conceptos de Walker & Avant.

Los autores nos dicen que, con estas intervenciones, los pacientes pueden mejorar sus hábitos (más frutas/verduras, más actividad física), y mejorar sus parámetros clínicos (IMC, presión arterial, lípidos en algunos estudios). Los sistemas de salud reducir sus costes comparada con intervenciones tradicionales más largas. Y que es muy importante que las intervenciones breves sean vistas como factibles, aceptables y más implementables en la práctica clínica habitual por los profesionales sanitarios.

🧩 Resultados principales: definición de atributos definitorios

El estudio identifica siete atributos clave para que una intervención pueda considerarse “breve de estilo de vida” en ENT:

  1. Enfoque: centrada en un “estilo de vida saludable” (principalmente dieta saludable y actividad física).
  2. Participantes: liderada por proveedores sanitarios y centrada en el paciente.
  3. Forma: se realiza principalmente mediante asesoramiento o counseling.
  4. Proceso: incluye evaluación de hábitos o etapa de cambio + retroalimentación al paciente.
  5. Características adicionales: tiempo limitado muy breve, pocas sesiones o contacto reducido.

Definición propuesta

Con base en lo anterior, los autores proponen esta definición: «Una intervención breve de estilo de vida es un enfoque de asesoramiento de tiempo limitado, que propugna una filosofía de atención “liderada por el proveedor y centrada en el paciente”, diseñado para capacitar a las personas a adoptar y mantener un estilo de vida saludable mediante evaluación y retroalimentación»

🧑‍⚕️ Relevancia para medicina de familia / atención primaria

  • Las consultas de atención primaria son un lugar idóneo para aplicar este tipo de intervenciones breves: el tiempo es limitado, la carga de pacientes con ENT es alta y es clave aprovechar cada contacto.
  • La claridad conceptual que aporta el estudio permite al profesional diseñar acciones concretas: por ejemplo, una charla de 10–15 min para valorar hábitos, dar feedback personalizado y fijar un pequeño objetivo.
  • Al conocer los atributos (por ejemplo “counseling”, “assessment”, “feedback”, “time-limited”), se puede estructurar el encuentro de forma eficiente: primero evaluación rápida, luego feedback y recomendación, luego seguimiento o derivación si procede.
  • Para que sea viable el profesional debe saber que sí cabe hacer algo breve: No hace falta un programa largo, pero sí bien diseñado.

📌 Consideraciones y líneas de futuro

  • Los autores señalan que aún falta evidencia comparativa robusta entre intervenciones breves vs intervenciones intensivas: se necesitan ensayos de tres brazos (breve vs intensiva vs control) para ver si los resultados son comparables.
  • También se necesita consenso sobre cuánto debe “ser breve”: ¿menos de 15 min? ¿una sesión única? ¿hasta 5 sesiones? El estudio recoge que muchos han sido <15 min, <5 sesiones, pero no está estandarizado.
  • Aunque el estudio se centra en dieta y actividad física, los autores advierten de que la definición no necesariamente se aplica a otros estilos de vida (tabaquismo, alcohol) sin más investigación.
  • Desde la práctica clínica, es necesario adaptar estos modelos a realidades locales (personal, tiempo, recursos) y formar a profesionales para que el “counseling breve” sea efectivo.


📝
Conclusión

Este estudio aporta una base conceptual robusta para entender qué es una “intervención breve de estilo de vida” en el contexto de las ENT, definiendo sus elementos clave, sus condiciones previas y sus efectos. Para quienes trabajamos en atención primaria, ofrece una guía práctica para estructurar de forma eficaz encuentros breves orientados a cambiar hábitos sin necesidad de grandes programas o recursos. En definitiva: menos tiempo, más enfoque, mejor impacto si se hace bien.

Paco Camarelles

 

domingo, 5 de enero de 2025

Trucos para cambiar hábitos de salud en el nuevo año 2025. !Pequeños cambios, grandes resultados!.

 

Año nuevo, ¡vida nueva! Si tu propósito para el 2025 es adoptar un estilo de vida más saludable, estás en el lugar indicado. En esta entrada, exploramos cómo los pequeños cambios pueden ser tu mejor aliado para modificar hábitos de manera efectiva y sostenible..

 Inspirados por el artículo del blog Psychology TodaySmaller Is Often Better for Habit Change del blog Psychology Today. compartimos estrategias prácticas para transformar tus rutinas y alcanzar tus objetivos, y/o ayudar  a tus pacientes a conseguirlo. 

El cambio de hábitos puede parecer desafiante, pero dividir el proceso en pasos pequeños lo hace más manejable. Así, no solo disminuyes la resistencia al cambio, sino que también aumentas tus probabilidades de éxito.

Puntos clave de la entrada del blog:

  • Aceptar que se necesita emprender una acción es esencial para realizar un cambio en la vida.
  • Elegir pasos pequeños en lugar de grandes tiene muchas ventajas.
  • La preparación, paciencia y práctica son necesarias en el proceso de transformación.

Este es un resumen del articulo:

Para empezar:
Los cambios intrapersonales y de comportamiento son difíciles, ya que los humanos somos criaturas de hábito que tienden a resistirse al cambio. Aceptar que un cambio es necesario es el primer paso esencial. Aunque deseamos que los nuevos hábitos surjan fácilmente, normalmente requieren esfuerzo y acción consciente.


Estos son algunos de los trucos para cambiar hábitos de salud en 2025. 


Prepararse para el cambio:

Como quien construye una base de ladrillos, es importante reunir las herramientas necesarias y reflexionar sobre los desencadenantes del comportamiento antes de intentar cambiarlo. La preparación aumenta las probabilidades de éxito.


Aceptar que será difícil:

Cambiar un hábito es como crear un nuevo camino en un bosque, enfrentando obstáculos en lugar de recorrer un sendero ya transitado. Este proceso es incómodo, pero la neuro plasticidad del cerebro permite crear nuevas conexiones neuronales con repetición y esfuerzo.


Reducir el agobio:

Dividir metas grandes en tareas pequeñas las hace más manejables, aumenta la motivación y permite al cerebro adaptarse gradualmente al cambio. Pasos pequeños, como "microdosis" de cambio, facilitan la modificación si es necesario.


Ser paciente:

Los cambios significativos son como crear una obra maestra: requieren tiempo y pasos pequeños que, aunque parezcan insignificantes, se acumulan para lograr un progreso sostenible. Celebrar pequeños logros es clave para mantener la motivación.


Reconocer la tristeza:

Cambiar hábitos puede generar orgullo, pero también tristeza al dejar atrás comportamientos que solían ser valiosos. Este proceso es como limpiar un armario, donde se debe hacer espacio para nuevos hábitos mientras se valida el valor de lo que se deja atrás.


Conclusión:
El cambio gradual es más sostenible. Como en la fábula de la tortuga y la liebre, es la persistencia constante, no la velocidad, lo que lleva al éxito.


"Tu vida no mejora por casualidad, mejora por los cambios." – Jim Rohn

Para diseñar una meta de cambio de conducta para el año nuevo, te propongo que seas realista y que, para que tus objetivos sean alcanzables, seguir estos pasos:

  • Escribe tus metas: Tenerlas por escrito las hace más tangibles.
  • Detalla el cambio: Define específicamente qué quieres lograr.
  • Cuantifica tus metas: Por ejemplo, “leer 10 páginas al día” en lugar de “leer más”.
  • Fija un límite de tiempo: Establece una fecha para evaluar tu progreso.
  • Diseña un plan: Divide la meta en pasos accionables.
  • Evalúa y recompensa: Reflexiona sobre lo alcanzado y date un premio por tus logros

Paco Camarelles



lunes, 29 de julio de 2024

La salud móvil en atención primaria. Nuevos desafíos en el desarrollo de soluciones para promover la actividad física y el bienestar

 

El uso de dispositivos inteligentes como los teléfonos móviles (smartphones) o relojes inteligentes (smartwatch) para promover la actividad física y el bienestar se ha incrementado en los últimos años entre los pacientes y los profesionales en atención primaria. Este cambio se ve impulsado por el acceso de los pacientes y de los profesionales a un gran catálogo de aplicaciones en salud, las cuales pueden complementar la prestación de servicios y promover el empoderamiento de los pacientes en su propia salud y los estilos de vida. Estas aplicaciones se están empezando a integrar con áreas como la inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas médicas (IoMT) y el almacenamiento de datos en la nube, entre otros sistemas tecnológicos emergentes, ofreciendo un nuevo enfoque complementario a la práctica clínica conocida hasta el momento. A pesar del gran potencial, existen numerosas limitaciones y grandes desafíos para su implementación plena en la práctica clínica.

Este es el resumen del articulo recientemente publicado en la revista Atencion Primaria:  La salud móvil en atención primaria. Nuevos desafíos en el desarrollo de soluciones para promover la actividad física y el bienestar. Francesc Alos, primer autor, ha colaborado anteriormente con este blog en la entrada sobre este interesante tema ¿Qué app debo prescribir a mis pacientes para ayudarles a autogestionar su salud y fomentar cambios en sus estilos de vida?


Los autores nos hablan en el artículo sobre la necesidad de desarrollar la salud móvil, sobre la aplicación de las tecnologías emergentes en la salud móvil con nuevas aplicaciones y oportunidades en la práctica clínica, sobre las limitaciones y barreras para la implementación de la mSalud en atención primaria, y acaban con unas propuestas para integrar la tecnología móvil para promover la actividad física y el bienestar en la atención primaria.

Concluyen que el uso de la tecnología móvil debe individualizarse según las necesidades, los deseos, el nivel de conocimientos y la disponibilidad de los dispositivos del paciente y los profesionales. Es necesario abordar las barreras y las limitaciones en la implementación de la mSalud a la AP. Las principales propuestas para promover su implementación son mayor formación entre los profesionales, la creación de grandes directorios públicos y la evaluación del impacto de las intervenciones de mSalud para cambiar estilos de vida inactivos y promover el bienestar entre los pacientes con patología crónica en la práctica clínica.

Un prometedor campo para mejorar la salud de todos-todas.

Paco Camarelles