domingo, 4 de octubre de 2026

¿Puede un análisis de sangre detectar varios cánceres precozmente? Resultados del estudio NHS-Galleri


La posibilidad de detectar varios tipos de cáncer mediante un único análisis de sangre resulta muy atractiva. Los llamados MCED (Multi-Cancer Early Detection tests) buscan señales biológicas asociadas al cáncer —como alteraciones del ADN tumoral circulante— con el objetivo de diagnosticar tumores antes de que produzcan síntomas. Pero en prevención y cribado una pregunta es fundamental: ¿detectar más cánceres significa realmente obtener mejores resultados de salud?

Un importante ensayo clínico publicado recientemente en The New England Journal of Medicine aporta nuevos datos para responder a esta pregunta. Se trata del estudio NHS-Galleri, realizado en Inglaterra. PubMed. Se trata de un enorme ensayo clínico con más de 140.000 participantes. El estudio incluyó 142.250 personas de entre 50 y 77 años, distribuidas aleatoriamente en dos grupos: 71.122 participantes fueron asignados al grupo de intervención, en el que se realizó el test de detección multicáncer. 71.128 fueron asignados al grupo control, en el que las muestras de sangre fueron almacenadas pero no analizadas con el test.

Se realizaron hasta tres rondas anuales de cribado. El test se añadió a la atención habitual, por lo que no pretendía sustituir los programas de cribado ya establecidos. El objetivo principal no era simplemente comprobar cuántos cánceres encontraba el análisis. La pregunta era clínicamente mucho más importante: ¿El cribado multicáncer consigue reducir los cánceres diagnosticados en estadios avanzados?  El desenlace principal fue la incidencia de cánceres en estadios III o IV para 12 tipos de cáncer previamente especificados. Como desenlace secundario importante se estudió específicamente la incidencia de cáncer en estadio IV.

El resultado principal fue negativo

Después de tres rondas de cribado, no hubo una reducción significativa de los cánceres diagnosticados en estadios III o IV. La razón de tasas de incidencia fue: IRR 1,03 (IC95% 0,92–1,14; p=0,63). Es decir, la frecuencia de cánceres avanzados fue prácticamente la misma entre quienes realizaron el test y quienes recibieron únicamente la atención habitual.  Este es probablemente el mensaje más importante del estudio: el test no alcanzó su objetivo primario.

¿Y los cánceres en estadio IV?

Aquí aparece un resultado que merece atención. Cuando los investigadores analizaron únicamente los cánceres en estadio IV, encontraron: IRR 0,86 (IC95% 0,74–1,00). Esto es compatible con una posible reducción de alrededor del 14% en los diagnósticos en estadio IV en el grupo sometido al test. Sin embargo, se trata de un objetivo secundario, con un intervalo de confianza cuyo límite superior llega exactamente a 1,00. Por ello, este hallazgo debe interpretarse con cautela y no modifica el hecho de que el resultado principal del ensayo fue negativo.  Los propios autores consideran necesario prolongar el seguimiento para conocer cómo evoluciona esta diferencia.

Detectar antes no es necesariamente prevenir mejor

Este estudio ilustra uno de los principios fundamentales del cribado. Un nuevo test no debería incorporarse a un programa poblacional simplemente porque sea capaz de detectar cánceres. Lo relevante es demostrar que esa detección precoz produce un beneficio clínico para las personas. Idealmente, debería demostrarse una reducción de la mortalidad por cáncer —y valorar también la mortalidad global—, además de conocer los posibles daños asociados al cribado. La reducción de cánceres diagnosticados en estadios avanzados puede utilizarse como un resultado intermedio razonable, pero no equivale necesariamente a demostrar una reducción de mortalidad. Por eso tendremos que esperar al seguimiento del NHS-Galleri antes de conocer el verdadero impacto clínico de esta estrategia.

¿Qué pasa con los posibles daños?

Menos del 1% de los participantes presentó acontecimientos adversos relacionados con el ensayo y ninguno fue grave. Sin embargo, al valorar cualquier nueva estrategia de cribado también hay que considerar cuestiones más amplias: falsos positivos, pruebas diagnósticas adicionales, sobrediagnóstico, sobretratamiento, ansiedad y costes para el sistema sanitario. Son aspectos especialmente importantes cuando una prueba pretende aplicarse a millones de personas asintomáticas.

Un aspecto que también debemos tener en cuenta: quién financió el estudio. El ensayo fue financiado por GRAIL, la compañía que desarrolla el test Galleri, y varios autores están afiliados a GRAIL Bio UK. Esto no invalida los resultados, pero constituye una información relevante que debe conocerse al interpretar una investigación sobre una tecnología comercial.

¿Debemos cambiar actualmente los programas de cribado?

Con estos resultados, el estudio no demuestra que añadir este test multicáncer a la atención habitual reduzca globalmente los diagnósticos de cáncer en estadios III-IV, y todavía no demuestra una reducción de mortalidad. Por tanto, estos resultados no justifican abandonar ni sustituir los programas de cribado que cuentan con evidencia de beneficio. La llegada de los test multicáncer constituye una línea de investigación prometedora, pero el NHS-Galleri nos recuerda algo esencial en prevención: Una prueba capaz de detectar antes una enfermedad no se convierte automáticamente en una buena prueba de cribado. Para recomendar un cribado poblacional necesitamos demostrar que los beneficios clínicamente relevantes superan a sus posibles daños. No está de más recordar los criterios clásicos de Wilson y Jungner sobre los cribados OMS content y constatar que detección precoz y prevención efectiva no son sinónimos.

 

Paco Camarelles

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