La Encuesta de Salud de España 2025
revela más enfermedades crónicas, obesidad y síntomas depresivos, pero menos
tabaquismo. Analizamos sus resultados en esta entrada al blog.
Una radiografía de la salud de la
población española
El Ministerio de Sanidad y el Instituto
Nacional de Estadística (INE) han publicado los resultados de la Encuesta de
Salud de España 2025 (ESdE 2025), una herramienta fundamental para conocer
el estado de salud de la población, sus estilos de vida y la utilización de los
servicios sanitarios. La encuesta integra las anteriores encuestas nacionales y
europeas de salud y recoge información de 25.961 personas, mediante
entrevistas realizadas entre abril de 2025 y marzo de 2026. Sus resultados
permiten identificar tendencias, desigualdades y oportunidades para mejorar las
políticas de salud pública y las actividades preventivas en Atención Primaria. Ver principales resultados. y presentación.
Estos son los resultados mas destacados:
1. Empeora la percepción de la salud
Uno de los resultados más llamativos es
que solamente el 68,3% de la población considera que su salud es buena o muy
buena, frente al 74,1% de 2023. Se trata del porcentaje más bajo registrado
desde 1987. Las diferencias entre hombres y mujeres son importantes: Hombres:
73,6% y Mujeres: 63,1%. También existe un claro gradiente social: mientras que
cerca del 79% de las personas de la clase social más favorecida declara tener
buena salud, este porcentaje desciende hasta aproximadamente el 62% en la menos
favorecida. La salud no depende únicamente de las decisiones individuales,
sino también de las condiciones sociales y económicas en las que vivimos.
2. Aumentan las enfermedades crónicas y
los problemas de salud mental
El 66,2% de la población de 15 y más
años declara padecer alguna enfermedad o problema de salud crónico, frente al
57,7% de 2023. Entre los problemas más frecuentes destacan: colesterol elevado:
21,1%, hipertensión arterial: 20%, dolor lumbar crónico: 17,8%, y diabetes:
7,5%. Especialmente preocupantes son los resultados relacionados con la salud
mental. El 35,6% de la población presenta algún grado de sintomatología
depresiva, frente al 29,8% en 2023. La proporción es mayor entre las
mujeres (42,2%) que entre los hombres (28,8%). Es importante señalar que
presentar síntomas depresivos en un cuestionario no equivale necesariamente a
tener un diagnóstico clínico de depresión. Estos datos refuerzan la necesidad
de prestar atención al bienestar emocional, las condiciones de vida y los
determinantes sociales de la salud.
3. La obesidad continúa aumentando
La obesidad afecta al 17,2% de la
población adulta, frente al 15,2% en 2023. Además, el 37,2% presenta
sobrepeso. En conjunto, el exceso de peso afecta al 61,4% de los hombres y al
47,6% de las mujeres. La obesidad también muestra importantes desigualdades
sociales. Entre las mujeres, su prevalencia oscila entre el 8,8% en la clase
social más favorecida y el 23,4% en la menos favorecida. En la población
infantil de 2 a 17 años, la obesidad alcanza el 7,6%. Estos resultados
recuerdan que la prevención de la obesidad requiere intervenciones que vayan
más allá de recomendar una alimentación saludable y realizar ejercicio físico.
Es necesario actuar también sobre los entornos alimentarios, las oportunidades
para mantenerse activo y las desigualdades sociales.
4. Menos inactividad física y una
alimentación que mejora
Entre las noticias positivas destaca la reducción de la inactividad física durante el tiempo libre, que se sitúa en el 24,8%. Sin embargo, continúa siendo más frecuente entre las mujeres (28,5%) que entre los hombres (21%). La práctica de actividad física beneficiosa para la salud durante el tiempo libre, al menos un día a la semana, alcanza el 64,1% entre los hombres y el 55,1% entre las mujeres. En cuanto a la alimentación: El 58% consume fruta fresca diariamente, y el 36% consume verduras u hortalizas todos los días. Ambos indicadores mejoran respecto a 2023, aunque persisten diferencias sociales. Promover la actividad física y una alimentación saludable sigue siendo una prioridad, especialmente entre los grupos con mayores dificultades para adoptar y mantener estos hábitos.
5. El tabaquismo desciende a mínimos
históricos
Uno de los resultados más esperanzadores
es la evolución del consumo de tabaco. En 2025, el 15,4% de la población de
15 y más años fuma diariamente, frente al 32,1% registrado en 1993. El
consumo diario es mayor entre los hombres (18,4%) que entre las mujeres
(12,6%). Sin embargo, las desigualdades persisten. Entre los hombres, el
tabaquismo diario pasa del 8,8% en la clase social más favorecida al 26,6% en
la menos favorecida. Además, el 7,8% de la población continúa expuesta
diariamente al humo del tabaco en espacios cerrados. Estos datos muestran que
las políticas de control del tabaquismo han acompañado una evolución favorable,
pero también que es necesario mantener y reforzar las medidas de prevención,
protección frente al humo ambiental y ayuda para dejar de fumar.
6. La prevención y la Atención Primaria
siguen siendo esenciales
La encuesta también aporta información sobre la utilización de los servicios sanitarios. El 86,7% de la población acudió a una consulta médica de Atención Primaria o especializada durante los doce meses anteriores. Las listas de espera aparecen como una importante barrera de acceso a la asistencia sanitaria. En relación con algunas actividades preventivas: El 64% de las personas de 65 y más años recibió la vacuna antigripal en la última campaña, y el 50,1% de las personas de 50 a 69 años se había realizado una prueba de sangre oculta en heces para la detección precoz del cáncer colorrectal.
7. El consumo de alcohol vuelve a aumentar
Frente a la evolución favorable del
tabaquismo, la Encuesta de Salud de España 2025 muestra un aumento del consumo
de alcohol. El 8,9% de la población de 15 y más años consume alcohol
diariamente, mientras que el 35,1% lo hace habitualmente, es decir, al
menos una vez a la semana. Ambos indicadores han aumentado respecto a 2023 y
son más elevados entre los hombres. También aumenta el consumo intensivo
episódico de alcohol, especialmente entre la población joven. Entre los 15 y 24
años, el 26,9% de los hombres y el 20,9% de las mujeres declaran este patrón de
consumo al menos una vez al mes. Estos resultados son preocupantes porque el
consumo de alcohol constituye un factor de riesgo prevenible asociado a
numerosos problemas de salud, incluidos diferentes tipos de cáncer. Desde
Atención Primaria resulta fundamental continuar impulsando el cribado del
consumo de riesgo, la Intervención Breve y las intervenciones comunitarias. Estas
actuaciones deben complementarse con políticas de salud pública que reduzcan la
accesibilidad, la promoción y la normalización social del consumo de alcohol.
¿Qué podemos aprender desde el PAPPS?
Desde la perspectiva del Programa de
Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de semFYC, la
encuesta ofrece varios mensajes relevantes.
- La prevención funciona, pero sus
beneficios no llegan por igual a toda la población. La evolución del tabaquismo muestra que
es posible conseguir mejoras importantes y sostenidas en los hábitos
relacionados con la salud.
- Las desigualdades sociales deben ocupar
un lugar central en la prevención.
No todas las personas tienen las mismas oportunidades para alimentarse
saludablemente, mantenerse activas o acceder a los recursos sanitarios.
- La promoción de la salud mental necesita
mayor atención. Los
resultados sobre sintomatología depresiva señalan la importancia de abordar el
bienestar emocional desde una perspectiva integral.
- La Atención Primaria tiene un papel
fundamental. Su
accesibilidad, longitudinalidad y orientación comunitaria permiten integrar las
intervenciones preventivas en la atención habitual y adaptarlas a las
necesidades de cada persona.
Conclusiones
La Encuesta de Salud de España 2025
presenta una realidad con luces y sombras. Mientras disminuyen el tabaquismo y
el sedentarismo, aumentan la obesidad, los problemas crónicos y la
sintomatología depresiva. Pero quizá uno de sus mensajes más importantes sea
que las desigualdades sociales siguen condicionando profundamente nuestra
salud. La prevención no puede limitarse a recomendar cambios individuales
en los estilos de vida. Necesitamos entornos que faciliten las decisiones
saludables, políticas públicas eficaces y una Atención Primaria fuerte,
accesible y orientada a las necesidades de la población. Promover la salud
es también crear las condiciones para que todas las personas tengan
oportunidades reales de vivir mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario