lunes, 16 de febrero de 2026

¿Es viable el modelo actual de actividades preventivas en Atención Primaria? El debate continua.

 

La pregunta no es retórica. Es el título de una reciente editorial publicada en Atención Primaria que recoge el debate celebrado en el XLI Congreso de la Sociedad Española de Calidad Asistencial con tres ponentes de lujo Rosa María Añel, Asensio López (nuestro presidente del PAPPS), y Verónica Casado: ¿Es viable el modelo de realización de actividades preventivas en Atención Primaria en el contexto actual?

En un momento en el que la Atención Primaria (AP) está tensionada en sus atributos fundamentales —accesibilidad, longitudinalidad e integralidad—, el debate no es menor. La editorial recuerda algo esencial:
El verdadero corazón preventivo de la AP no son los programas de cribado ni los chequeos rutinarios, sino la longitudinalidad y la atención centrada en la persona. Como ya hemos comentado en nuestro blog recientemente en   Salud y Prevención PAPPS: Porqué es importante la longitudinalidad en AP en prevención y promoción de la salud.

La evidencia es consistente: mantener la misma médica o médico de familia a lo largo del tiempo reduce mortalidad. Disminuyen hospitalizaciones y uso de urgencias, y mejora la seguridad y la adecuación terapéutica. Es decir, la longitudinalidad previene más que muchos cribados. Y, sin embargo, rara vez se protege como prioridad organizativa o política.




No es cuánto prevenimos, sino qué prevención hacemos

El debate no gira en torno a si la prevención es importante (lo es), sino a preguntas más incómodas: ¿Qué prevención?, ¿Para quién?, ¿A costa de qué?

El editorial subraya un riesgo creciente: la expansión acrítica de intervenciones preventivas, muchas basadas en evidencia de baja calidad. resultados intermedios, y umbrales cada vez más amplios de “anormalidad”. Cuando ampliamos constantemente los factores de riesgo y bajamos los puntos de corte, aumenta el sobrediagnóstico, el sobretratamiento, los efectos adversos, y la medicalización de la vida cotidiana. Y entonces la prevención deja de ser aliada para convertirse en fuente de daño..


Actividades preventivas de alto valor vs. bajo valor

Uno de los aspectos más interesantes del editorial es la distinción clara entre prevención de alto valor y de bajo valor.

 Ejemplos de alto valor: Consejo estructurado y apoyo farmacológico para abandono del tabaco en persona de alto riesgo, y la revisión de medicación y des prescripción en paciente mayor con riesgo de iatrogenia. Las intervenciones deben ser individualizadas, basadas en relación longitudinal, con  alto impacto clínico, y oportunistas y eficientes en tiempo clínico.

Ejemplos de bajo valor son las analíticas amplias de “chequeo” en personas sanas sin factores de riesgo, o el PSA anual en varón asintomático de riesgo estándar sin información adecuada. Son prácticas de be baja rentabilidad diagnóstica, con alto riesgo de cascadas diagnósticas, y con un balance beneficio-daño desfavorable.


La ley de cuidados inversos… también en prevención

El editorial señala también una paradoja que conocemos bien: sobreactuamos en personas informadas, de bajo riesgo, e infra actuamos en personas vulnerables, con mayor carga de enfermedad. La prevención, como la asistencia, también está atravesada por inequidades


Prevención prudente y prevención cuaternaria

Frente al intervencionismo excesivo, se reivindica la prevención prudente, la prevención cuaternaria, la toma de decisiones compartida, la entrevista motivacional, y las recomendaciones de “No hacer”

Y aquí el PAPPS aparece interpelado (y en evolución), avanzando hacia una selección más exigente de recomendaciones, y una priorización de un núcleo de actividades de alto valor, junto a una retirada de intervenciones de beneficio dudoso..


El coste de oportunidad: lo que dejamos de hacer

Uno de los mensajes más potentes del editorial es este: Una AP desbordada por actividades preventivas de bajo valor corre el riesgo de perder precisamente aquello que más previene: Escuchar, comprender, y acompañar

Cada nueva actividad preventiva tiene un coste de oportunidad que debe medirse según tiempo en agenda, impacto en longitudinalidad, impacto en equidad, e impacto en continuidad. Prevenir no es llenar agendas. Es decidir bien.


Conclusión: no se trata de hacer más, sino de hacer mejor

La editorial es clara: La prevención sigue siendo un pilar irrenunciable de la Atención Primaria, pero un modelo basado en la acumulación acrítica de actividades no es ni equitativo ni sostenible.

En el contexto actual, la pregunta no es si la prevención es viable. La pregunta es: ¿Es viable una prevención sin priorización, sin prudencia y sin longitudinalidad protegida? Prevenir en Atención Primaria no va de hacer más. Va de hacer mejor. Va de aplicar intervenciones de alto valor a quienes más las necesitan. Va de reducir la prevención de bajo valor. Y, sobre todo, va de proteger el verdadero motor preventivo de la AP: la relación clínica longitudinal.


En el
Forum EUROPREV 2026 Madrid 26 y 27 marzo 2026 vamos a tener la oportunidad perfecta para compartir evidencia y experiencias que ayuden a las redes de atención primaria europeas e internacionales a avanzar “hacia una prevención segura, eficaz y centrada en la persona”. Ya tenemos el programa avanzado.

Os esperamos en Madrid

Paco Camarelles

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