jueves, 16 de octubre de 2014

Los beneficios para la salud de la bicicleta

El estudio de los beneficios que para la salud nos aporta el andar y el uso de la bicicleta son motivo de investigación y revisión. Un estudio reciente publicado en la revista Preventive Medicine analiza la relación entre ir al trabajo andando o en bicicleta y el bienestar emocional (Does active commuting improve psychological wellbeing? Longitudinal evidence from eighteen waves of the British Household Panel Survey). Los autores del estudio han encontrado beneficios en el bienestar emocional de aquellas personas que van andando o en bicicleta al trabajo frente a los que usan el coche, y esto debe ser tenido en cuenta a la hora de analizar el coste beneficio de implementar politicas para impulsar estas prácticas.
Estos resultados coinciden con los de la revisión que hizo la NICE en 2012 (Walking and cycling: local measures to promote walking and cycling as forms of travelor recreation), que además nos señala más beneficios para la Salud:
·         Reducción del riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, cáncer, obesidad y diabetes tipo 2.
·         Mantener el sistema músculo-esquelético saludable.
·         Reducir los viajes en coche, lo que lleva a la reducción de la contaminación del aire, las emisiones de dióxido de carbono y la congestión (Informe OMS).
·         Reducir el peligro de las carreteras y el ruido.
·        Aumentar el número de personas de todas las edades que están en las calles, haciendo espacios públicos más acogedores, y con más interacción social.
·        Proporcionar una oportunidad para todos, incluidas las personas con una discapacidad, a participar y disfrutar del ambiente al aire libre.
 
Ir en bicicleta puede ser divertido, puede practicarse en familia, y podemos hacerlo de forma segura, según las recomendaciones del programa Ghange 4 Life. Recientemente en Madrid hemos estrenado el sistema de bicicleta compartida que ya estaba en funcionamiento en otras ciudades españolas. Ya solo nos falta que los médicos de familia o las enfermeras podamos prescribir su uso como ya hacen en Boston para las personas con menos recursos, y/o incentivos para su uso (El País 15-10-14).