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lunes, 9 de marzo de 2026

¿Sirve realmente aconsejar perder peso? Lo que dice la evidencia científica

 

Un reciente artículo publicado en The BMJ,  Beyond body mass index: rethinking doctors’advice for weight loss, plantea una reflexión importante para la práctica clínica: quizá ha llegado el momento de replantear el enfoque centrado en el peso en el manejo de la obesidad.

Durante décadas, el consejo médico habitual para las personas con obesidad ha sido promover intervenciones de estilo de vida dirigidas a perder peso. Sin embargo, la evidencia acumulada sugiere que este enfoque tiene limitaciones importantes, tanto en su efectividad como en sus posibles efectos adversos.

  • Las intervenciones de estilo de vida producen poca pérdida de peso a largo plazo

Una revisión sistemática de ensayos clínicos mostró que las intervenciones dirigidas a perder peso mediante dieta, ejercicio y cambios conductuales logran una pérdida media de apenas 1,8 kg a los dos años en personas con IMC ≥25.  Esto indica que, en la mayoría de los casos, la pérdida de peso sostenida es difícil de conseguir con estas estrategias.

  • Perder peso no siempre se traduce en mejores resultados clínicos

Aunque las intervenciones intensivas de estilo de vida pueden mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, la evidencia disponible muestra que no reducen los eventos cardiovasculares ni la mortalidad. Esto sugiere que los beneficios del estilo de vida saludable pueden producirse independientemente del peso corporal.

  • El peso no es un buen indicador único de salud

La salud depende de múltiples factores. Estudios poblacionales han demostrado que los hábitos saludables (actividad física, alimentación, etc.) se asocian con menor mortalidad independientemente del peso. Por tanto, centrarse exclusivamente en el peso puede simplificar en exceso la complejidad del estado de salud. Una persona con IMC alto puede estar sana y el peso alto puede no ser un indicador de salud tan importante como tradicionalmente hemos considerado.

  • El enfoque centrado en el peso puede generar estigma

Los autores también advierten sobre los efectos negativos del estigma relacionado con el peso, que puede provocar como discriminación, estigmatización internalizada, trastornos de la conducta alimentaria, insatisfacción con el propio cuerpo. y problemas de salud mental. Además, el sesgo relacionado con el peso puede afectar a la calidad de la atención sanitaria.

Los daños relacionados con el sesgo por peso no solo están interconectados, sino que también se vinculan con otras desigualdades sociales basadas en factores como el género, la orientación sexual, la clase social y la etnia


  • Hacia una atención más centrada en la persona

Cada vez más guías clínicas recomiendan abordar la salud más allá del peso corporal. Entre las recomendaciones prácticas destacan:

  • pedir permiso antes de hablar sobre el peso
  • evitar lenguaje estigmatizante
  • no atribuir automáticamente los síntomas al peso
  • centrarse en resultados de salud relevantes para el paciente
  • promover hábitos saludables independientemente de la pérdida de peso.

El articulo incluye una interesante tabla con ejemplos de recomendaciones terapéuticas en guías internacionales sobre pérdida de peso, con beneficios y daños esperados. Y unos consejos sobre cómo proporcionar una atención compasiva y centrada en el paciente para personas con cuerpos de mayor tamaño.

Las intervenciones farmacológicas, incluidos los agonistas del receptor GLP-1, pueden reducir el peso y algunos desenlaces clínicos relevantes, pero se asocian con frecuentes efectos adversos gastrointestinales, y es esperable que el peso se recupere cuando los pacientes suspenden el tratamiento. Estos enfoques farmacológicos centrados en el peso plantean preocupaciones similares a las de las intervenciones sobre el estilo de vida en cuanto al posible estigma. Además, las indicaciones actuales para el tratamiento farmacológico de la pérdida de peso podrían incluir al 20-30 % de la población en la mayoría de los países, y su implementación requiere importantes consideraciones de salud pública.

  • El objetivo: mejorar la salud, no solo el peso

Los autores concluyen que el objetivo de la atención médica debe ser proporcionar cuidados de calidad adaptados a las necesidades y preferencias de cada persona, independientemente de su peso. Esto no significa dejar de promover hábitos saludables, sino desvincularlos del objetivo exclusivo de perder peso y enfocarlos en mejorar la salud y el bienestar.

El articulo también considera que las intervenciones estructurales de salud pública, como reducir las barreras para la actividad física y facilitar el acceso a una alimentación saludable, pueden ser más eficaces que los programas de estilo de vida dirigidos individualmente para mejorar la salud de las personas con mayor peso.

El consejo médico sobre una alimentación saludable y la actividad física sigue siendo relevante, ya que puede contribuir a mejorar la salud. El objetivo principal es ofrecer una buena atención independientemente del peso, lo que no significa atender menos, sino más bien discutir los beneficios, los posibles daños y aquello que es importante para el paciente.

Paco Camarelles

lunes, 20 de abril de 2015

¿Qué programa comercial para perder peso es el mejor?

¿Qué programa comercial para perder peso es el mejor?, esta es la pregunta que se hacen en el reciente estudio publicado en la revista  Annals of Internal Medicine Efficacy of Commercial Weight-Loss Programs: An Updated Systematic Review. Pese a que hay muchos y populares  programas comerciales para perder peso, no hay estudios concluyentes sobre su eficacia. El estudio es una revisión sistemática de 39 ensayos clínicos aleatorizados de 11 programas comerciales para perder peso, y trata de averiguar la pérdida de peso que se consigue a los 12 meses, la adherencia, y los efectos dañinos de estos programas, comparándolos con no hacer nada o programas educativos, o asesoramiento para el cambio de conducta en personas con sobrepeso u obesidad.
 
Se han analizado programas populares para perder peso en USA como  Weight Watchers, o Jenny Craig (programa australiano americano no comercializado en España) que consiguieron perdidas de peso del 2,6 y 4,9% mayores que los controles asignados a no hacer nada o educación sanitaria.  Programas de alimentos preparados con bajas calorías como OPTIFAST o Medifast (no disponible en España) consiguen pérdidas de hasta el 4% de peso mayores que el grupo control de asesoramiento  en los primeros meses, que se atenúa pasados 6 meses. La dieta Atkins consigue resultados entre un 0,1 y un 2,9% mayores que el grupo de asesoramiento dietético. Hay limitada evidencia para evaluar la adherencia, los efectos dañinos y los resultados en pérdida de peso de estos programas. Los autores nos informa que hay limitaciones en los resultados encontrados ya que muchos estudios no alcanzaron los 12 meses de duración, había muchos abandonos, y carencia de enmascaramiento a la hora de asignar a grupo de intervención o grupo control.
Los autores concluyen que los clínicos deberíamos considerar referir a nuestros pacientes obesos o con sobrepeso  a los programas de  Weight Watchers, o Jenny Craig.

 
El estudio se acompaña de una editorial (The role of Commercial Weight-Loss Programs) en la que se comenta que no es sorprendente que estos programas tan estructurados y que cuentan con soporte social personal como Weight Watchers, sean más eficaces que programas menos estructurados. De todas formas, continúan los autores de la editorial, la pérdida de peso es modesta y por debajo de las expectativas previas de los pacientes.
Los investigadores del estudio también han analizado los programas para perder peso basados en Internet y muy populares en USA como  The Biggest Loser Club, eDiets, y Lose It!, y comentan que los tres ensayos clínicos que se han hecho han sugerido que son inefectivos.
 
 

lunes, 7 de octubre de 2013

Mitos y suposiciones sobre la obesidad


El campo de conocimiento de la pérdida de peso y de la obesidad está lleno de mitos y suposiciones. Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine trata de hacer frente a estas informaciones incorrectas o falsas que han detectado los autores en los medios de comunicación y en medios científicos:

·         La actividad sexual quema una considerable cantidad de calorías. El hecho es que practicar seis minutos de sexo solo quema 14 calorías más que ver la televisión ().

·         La lactancia materna protege de la obesidad a lo largo de la vida de los niños. Un estudio de seguimiento de niños hasta los 12 años ha encontrado que la lactancia materna no les previene del sobrepeso o la obesidad (JAMA).

·         Es más sensato y razonable ponernos objetivos alcanzables de pérdida de peso, ya que hay más probabilidad de éxito al no sentirnos frustrados. Aunque razonable el mito anterior, los hechos nos dicen que ponernos objetivos más ambiciosos conduce a mayores pérdidas de peso.

·         Pequeños cambios en la ingesta o la quema de calorías conducen a grandes cambios de peso a largo plazo. Esta suposición no tiene en cuenta que las necesidades energéticas cambian según cambia el índice de masa corporal, por lo que debemos ingerir menos y quemar más calorías para poder seguir perdiendo peso.

·         Una perdida rápida de peso se asocia con peores resultados a largo plazo que una pérdida gradual. De hecho parece que si se pierde rápidamente peso con una dieta muy baja en calorías, se pierde más y se mantiene más tiempo.
 
 

El articulo también analiza otras suposiciones que no han sido suficientemente demostradas como que desayunar bien previene la obesidad, que añadir frutas y verduras en la dieta conduce a la pérdida de peso, o que la pérdida de peso tipo yo-yo conlleva más mortalidad.
Finalmente los autores nos señalan algunas verdades sobre el tema como que aunque los factores genéticos tienen su importancia, no explican la obesidad en su totalidad. Cambios en el estilo de vida pueden llevar a pérdidas de peso similares a los tratamientos farmacológicos, y que la actividad física es buena para la salud independientemente del peso que se pierda. Dar una dieta hipocalórica o de intercambio de alimentos, conduce a mayor pérdida de peso que recomendaciones genéricas sobre los alimentos a consumir.