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lunes, 16 de abril de 2018

La subida de impuestos a los productos no saludables y la equidad

Una de las pegas que se ponen para el aumento de precios, vía impuestos específicos, a los productos no saludables como las bebidas azucaradas, el alcohol o el tabaco es el posible carácter “regresivo” de los mismos al "castigar" mas a las personas con menos recursos económicos. Un reciente artículo en The Lancet viene a rebatir este argumento Equity impacts of price policies to promote healthy behaviours. Los mensajes clave del artículo nos dicen que:

·         Las políticas de precios en productos potencialmente no saludables alteran el consumo y el gasto para todos los consumidores, pero los efectos pueden diferir según el nivel socioeconómico.
·         El gasto en productos potencialmente nocivos aumenta más para los hogares con altos ingresos que para los de bajos ingresos en respuesta a un aumento de precios, pero este cambio en los gastos suele ser una carga más pesada para los de bajos ingresos que para los de altos porque constituye una mayor proporción de su gasto global; esto es particularmente cierto para los productos de tabaco.
·         Es probable que los consumidores con bajos ingresos reciban grandes beneficios de salud porque generalmente responden mejor a los cambios en los precios.
·         Los efectos adversos sobre el patrimonio de los impuestos pueden mitigarse mediante un uso a favor de los pobres de los ingresos tributarios generados, o mediante ajustes en los efectos distributivos del sistema tributario en general.
Ya hay experiencias publicadas sobre el efecto del aumento del precio de las bebidas azucaradas en países como México,  donde la introducción de un impuesto a estas dio como resultado una disminución del 17 por ciento en las compras entre los grupos de menores ingresos (4,2 litros menos), y casi ningún cambio en los grupos de mayores ingresos, según el informe de the Lancet. Nuestro grupo ya se definió en este tema en la entrada Los médicos de familia a favor de la introducción del impuesto sobre las bebidas azucaradas , y revisamos el tema en la entrada Obesidad y azúcares añadidos:¿Reducimos el contenido de azúcar en los refrescos o aumentamos su precio?
Pero no hay que ir tan lejos, Cataluña ha conseguido reducir el consumo de refrescos azucarados un 22 por ciento gracias al impuesto sobre el azúcar que estableció el pasado mes de mayo de 2017, según un estudio elaborado por investigadores del Centro de Investigación en Economía de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra (ver estudio). Los investigadores calculan una disminución en la ingesta de calorías por persona consumidora de refrescos de 107 calorías a la semana. Teniendo en cuenta que el 22 por ciento de adultos de 20 a 80 años declaraba en la Encuesta de Salud Catalana consumir refrescos a diario, la disminución de ingesta de calorías revela el potencial que este tipo de medidas impositivas tiene para reducir las tasas de sobrepeso y obesidad.

Utilizar los impuestos para mejorar la salud de las personas con menos recursos también se puede aplicar a los productos del tabaco y el alcohol. Y ya comentamos en el blog que Los impuestos pueden ser buenos para tu salud.

En relación con el consumo de tabaco, destacar el reciente estudio publicado en el BMJ The health, poverty, and financial consequences of a cigarette price increase among 500 million male smokers in 13 middle income countries: compartmental model study. El objetivo del estudio fue predecir el efecto que tendría un aumento del 50% en los precios del cigarrillo sobre la salud, pobreza y la situación financiera de 13 países de ingresos medios con una población total de 500 millones de fumadores. Calculan que aumento del 50% de los precios conduciría a unos 450 millones de años de vida ganados en los 13 países por el abandono del consumo de tabaco. Los varones pertenecientes al grupo de ingresos más bajos (el 20% más pobre de la población) ganarían siete veces más años de vida que los del grupo de mayores ingresos (el 20% más rico de la población;155 v 23 millones). La cantidad promedio de años de vida ganados por dejar de fumar para cada fumador en el grupo de ingresos más bajos fue cinco veces mayor que la del grupo superior (1,46 v 0,23 años). Se evitarían costes médicos en países sin cobertura sanitaria universal, y se evitaría, además, que más de 8,8 millones de personas cayeran en la extrema pobreza. 


Con respecto al impacto en la salud de aumentar los precios del alcohol se ha publicado recientemente una infografía sobre sus beneficios. Significativo el dato de que un aumento del 1% en el precio del alcohol se asocia con un 5% menos de riesgo de ser víctima de violencia de genero. Y que el análisis de 112 estudios diferentes mostró que elevar el precio del alcohol disminuye su consumo y, por lo tanto, ayuda a reducir distintas enfermedades como el cáncer, las enfermedades de transmisión sexual, las tasas de suicidio y la mortalidad relacionada con el alcohol. Pero no solo enfermedades, estudios en 16 países han encontrado que el aumento del impuesto sobre el alcohol en un 1% dio como resultado una reducción del 0,19% en los robos, una reducción del 0,25% en la probabilidad de agresiones, y una reducción del 0,16% en la probabilidad de agresiones sexuales.
Y lo contrario (bajar precios) también tiene sus efectos. En Finlandia, una reducción del 33% en los impuestos sobre el alcohol redujo los precios minoristas en un 22%, lo que provocó un aumento del consumo y un aumento de las tasas de mortalidad en un 17%. La mortalidad se concentró particularmente en grupos socioeconómicos más bajos.

¿A que esperamos para subir impuestos al tabaco, alcohol y bebidas azucaradas?
Paco Camarelles



jueves, 4 de mayo de 2017

Los médicos de familia a favor de la introducción del impuesto sobre las bebidas azucaradas


La iniciativa de Cataluña de establecer un impuesto sobre las bebidas azucaradas ha vuelto a poner de actualidad la importancia de los impuestos sobre la salud. Ver  Los impuestos pueden ser buenos para tu salud.  Nuestro Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud de PAPPS de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ve positivamente la introducción de un impuesto sobre las bebidas azucaradas, y así lo hemos hecho público en nuestro posicionamiento, que ha sido dado a conocer desde semFYC a través de una Nota de Prensa, cuyas ideas principales son:
  • EL OBJETIVO DE LA TASA: La introducción de este impuesto podría ayudar a reducir, a medio plazo, la prevalencia de la obesidad y la diabetes en el conjunto de la población española.
  • LA ESTIMACIÓN DEL IMPACTO EN LA SALUD: En España se ha estimado que un impuesto del 20% podría lograr una reducción efectiva del 4,7% del consumo de calorías en la dieta, lo que puede suponer una pérdida de peso corporal de 725 gramos por año.




El tema de la relación entre bebidas azucaradas y edulcoradas  y obesidad esta también de plena actualidad científica. Una reciente revisión sistemática y metanalisis  publicada en abril de 2017 Sugar and artificially sweetened beverages linked to obesity: a systematic review and meta-analysis nos proporciona información de buena calidad sobre ello.  
Tras analizar 11 estudios que evaluaban la asociación entre el consumo de bebidas de soda con azúcar y obesidad, los autores encontraron un RR del 1,18 (IC del 95%, 1,10-1,27). Tres estudios evaluaron la asociación entre el consumo de bebidas de soda con edulcorantes y obesidad con un RR  de 1,59 (IC del 95%, 1,22-2,08), curiosamente mayor que el de las bebidas azucaradas.  Los autores nos dicen en la Discusión que este es el primer meta-análisis que apunta a que el consumo regular de soda edulcorada se asocia de forma significativa a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Las hipótesis sobre los mecanismos por los que los edulcorantes artificiales aumentan el peso son varias e incluyen que pueden interferir en los transportadores celulares de glucosa y/o en la flora microbiótica intestinal. Concluyen los autores afirmando que su estudio ha demostrado una asociación significativa entre el consumo de bebidas azucaradas y edulcoradas artificialmente y la obesidad.
Paco Camarelles

lunes, 12 de diciembre de 2016

Los impuestos pueden ser buenos para tu salud


La subida de impuestos acordada recientemente por el Gobierno de España y que afecta a las bebidas azucaradas, determinados tipos de alcohol y el tabaco, ha puesto de actualidad el papel que puede tener la subida de precios de estos productos, grabados con impuestos especiales, sobre el consumo de los mismos y la salud. Es hora de recordar la Tribuna que  publicamos en 2011 sobre este tema en El País Impuestos, salud y sanidad, y lo que hemos comentado sobre los impuestos en el blog.

La batalla por los impuestos sobre las bebidas azucaradas ha empezado ya a nivel mundial, y es la Organización Mundial de la Salud OMS la impulsora de la misma. Para ello ha dado a conocer un reciente informe “Fiscal policies for Diet and Prevention of Non communicable Diseases (NCDs)”, que afirma que las políticas fiscales que conducen a un aumento de al menos el 20% del precio de venta al público de las bebidas azucaradas podrían redundar en una reducción proporcional del consumo de estos productos, y también la prevalencia de la obesidad, la diabetes tipo 2 y la caries dental (ver Nota de Prensa).

 


Con respecto al tabaco ya sabemos desde hace muchos años que aumentar el precio es una de las mejores políticas de prevención y control del tabaquismo que un Gobierno puede hacer. El precio del tabaco tiene impacto en todas las dimensiones del consumo: prevalencia, cantidad consumida por los fumadores, iniciación y cesación. Además, dicho impacto varía entre grupos de la población, siendo en general mayor entre los jóvenes. Ver el informe del CNPT La Fiscalidad del Tabaco y la Salud. Preguntas y respuestas. Por cada 1% que aumenta el precio del tabaco disminuye la demanda total de tabaco (consumo y prevalencia) en -0,37 para los adultos y un -0,74 en jóvenes. Según la international Agency for Research On cancer IARC es una de las políticas prioritarias si queremos prevenir el cáncer (Ver Effectiveness of Tax and Price Policies for Tobacco Control). Para los gobiernos que necesitan ayuda en este campo la OMS publicó hace años su manual de ayuda (WHO Technical Manual on Tobacco Tax Administration).

También sabemos que aumentar el precio del alcohol produce una disminución en su consumo. La Organización Mundial de la Salud nos lo dice en su documento Estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol. Una subida del 10% del pecio del alcohol produce una disminución del 4% del consumo según la Universidad de Sheffield. Además, el consumo de alcohol a nivel mundial es unos de los obstáculos mayores para el desarrollo de los países, para reducir la desigualdad social y la pobreza. Para hacer frente a ello se propone un aumento del precio ALCOHOL AND THE SUSTAINABLE DEVELOPMENT GOALS. Major obstacle to development. 


Según datos de Eurostat, España es el país más barato para comprar alcohol en la eurozona y el quinto de la UE (europapress). Con respecto al tabaco también nos situamos entre los más baratos (Mapa del precio de los cigarrillos en Europa) con grandes diferencias (un paquete en España cuesta 4,6 euros y en Reino Unido 10,1). Por ello, la pretensión del Gobierno de subir los impuestos al tabaco y al alcohol (no incluye cerveza y vino) entre un 2,5% y un 5% es realmente insuficiente, es una oportunidad perdida y denota que están poco o nada preocupados por la salud de los españoles.

Nuestro grupo de educación sanitaria y promoción de la salud del PAPPS considera que los médicos de familia y enfermeras debemos ser conscientes de la importancia de los impuestos para cambiar estilos de vida no saludables de nuestros pacientes, y de la necesidad de exigir al Gobierno una política fiscal que mejore la salud de todos, y que vaya mas allá de su interés recaudatorio (lo recaudado debería ir destinado a la prevención y al tratamiento de las enfermedades que causan el consumo de alcohol, tabaco o bebidas azucaradas). La prevención y promoción de la salud en nuestro país pasa por un aumentó importante y sostenido de los impuestos al consumo de  productos dañinos para la salud.

lunes, 29 de febrero de 2016

Obesidad y azúcares añadidos: ¿Reducimos el contenido de azúcar en los refrescos o aumentamos su precio?


En la última entrada del blog de enero 2016 ¿Consejos nutricionales basados en pruebas o influenciados por la industria de la alimentación? hacíamos referencia a la excelente revisión sobre dieta y RCV del Dr. Mozaffarian, donde resaltaba la aplicación de tasas a los alimentos y bebidas menos saludables como una de las políticas a nivel poblacional basada en la evidencia Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity A Comprehensive Review.  

Un documento del Public Health England de octubre de 2015, Sugar reduction: the evidence for action, concluye que “aumentar el precio de los productos ricos en azúcares un 10-20% o más, a través del uso de tasas, probablemente tendría un efecto en el comportamiento del comprador y, por lo tanto, en su consumo de azúcar, por lo menos a corto plazo”.

Esta estrategia se ha visto sometida por el Cancer Research UK, la mayor agencia independiente de  investigación sobre el cáncer, y el UK Health Forum a un estudio de simulación (modelling study) publicado la semana pasada para evaluar el impacto de un aumento del 20% en las tasas de las bebidas azucaradas sobre la prevalencia de obesidad dentro de 10 años y el ahorro en coste sanitarios y sociales. Los resultados hablan por sí mismos: esta medida evitaría más de 3 millones y medio de individuos obesos, es decir, reduciría la prevalencia de obesidad en un 5% y se ahorrarían 10 millones de libras en costes directos socio-sanitarios. Por todo ello, demandan que el gobierno británico lleve a cabo esta medida dentro de las políticas de lucha contra la obesidad infantil.Short and sweet: why the government should introduce sugary drinks tax
 
Además, cita el ejemplo de varios países donde ya se ha puesto en marcha esta estrategia (ver tabla)
 
 
Como se puede ver en la tabla, aumentar el precio de las bebidas azucaradas puede disminuir sus ventas, por lo que esta medida podría chocar con la oposición de la industria alimentaria. Para soslayar esto, otra medida de Salud Pública destinada a limitar el consumo de azúcares sin afectar seriamente a sus ventas sería reducir la cantidad de azúcar de los refrescos de forma paulatina a lo largo del tiempo sin sustituirla por edulcorantes artificiales. En este sentido, la revista Lancet publica este mes otro modelling study británico que  evalúa el efecto de la reducción progresiva en 5 años del 40% de los azúcares añadidos a los refrescos y zumos de frutas sobre la diabesidad.
Los autores concluyen que esta estrategia “produciría al final del 5ª año una reducción media de energía de 38,4 kcal/día y de 1,20 kg de peso en adultos, lo que se traduciría en una disminución de la prevalencia de sobrepeso de 1% y de obesidad de 2,1%, esto es, evitaría medio millón de sujetos con sobrepeso y un millón de adultos con obesidad. En 20 años se podrían prevenir entre 274.000 y 309.000 diabetes relacionadas con la obesidad.
 
El editorial que comenta este trabajo Sugar: a shove to industry rather than a nudge to consumers? compara esta iniciativa con la implementada hace años sobre la cantidad de sal de los alimentos. FOOD STANDARDS AGENCY – UK SALT REDUCTION INITIATIVES.
 
En resumen, diversas políticas poblacionales podrían ser eficaces y eficientes en la lucha contra la obesidad. Ahora bien, Quién le pone el cascabel al gato?
Solo recordar que los impuestos pueden ser saludables Ver Impuestos, salud y sanidad
 
Joaquín San José
Grupo de educación sanitaria y promoción de la salud del PAPPS
 
 
 


 

 

jueves, 22 de septiembre de 2011

Impuestos, salud y sanidad

El País 19-09-11. Una creencia muy extendida en nuestra sociedad es que los ciudadanos son contrarios a subidas de todo tipo de impuestos. Esta afirmación habría que matizarla porque, en el caso de los impuestos del tabaco, diversas encuestas señalan que el 50%-55% de la población ve con buenos ojos un aumento de los impuestos especiales para disminuir los devastadores efectos de ese producto en la salud pública. Sin embargo no hay una opinión clara de la sociedad sobre los impuestos del alcohol o de otros productos potencialmente dañinos para la salud de los menores como las grasas saturadas o las bebidas azucaradas. Además del tabaco, existe un creciente consenso social de que la obesidad infantil, el abuso de alcohol y el de bebidas azucaradas son una seria amenaza para el futuro de las nuevas generaciones. Leer más  


  • Subir los impuestos que gravan el tabaco salva vidas, así lo afirma y cuantifica un reciente estudio de la American Cancer Society, además de ser una medida importante en la prevención y control del tabaquismo.
  • Los impuestos sobre las bebidas azucaradas podrían tener un efecto positivo en la Salud Pública al reducir su consumo y la obesidad
  • Por otra parte, la reducción de los precios del alcohol condujo a un aumento de mortalidad relacionada con el consumo de alcohol, según un estudio hecho en Finlandia.


Los impuestos son el precio que pagamos por vivir en una sociedad civilizada. Oliver Wendell Holmes