lunes, 29 de febrero de 2016

Obesidad y azúcares añadidos: ¿Reducimos el contenido de azúcar en los refrescos o aumentamos su precio?


En la última entrada del blog de enero 2016 ¿Consejos nutricionales basados en pruebas o influenciados por la industria de la alimentación? hacíamos referencia a la excelente revisión sobre dieta y RCV del Dr. Mozaffarian, donde resaltaba la aplicación de tasas a los alimentos y bebidas menos saludables como una de las políticas a nivel poblacional basada en la evidencia Dietary and Policy Priorities for Cardiovascular Disease, Diabetes, and Obesity A Comprehensive Review.  

Un documento del Public Health England de octubre de 2015, Sugar reduction: the evidence for action, concluye que “aumentar el precio de los productos ricos en azúcares un 10-20% o más, a través del uso de tasas, probablemente tendría un efecto en el comportamiento del comprador y, por lo tanto, en su consumo de azúcar, por lo menos a corto plazo”.

Esta estrategia se ha visto sometida por el Cancer Research UK, la mayor agencia independiente de  investigación sobre el cáncer, y el UK Health Forum a un estudio de simulación (modelling study) publicado la semana pasada para evaluar el impacto de un aumento del 20% en las tasas de las bebidas azucaradas sobre la prevalencia de obesidad dentro de 10 años y el ahorro en coste sanitarios y sociales. Los resultados hablan por sí mismos: esta medida evitaría más de 3 millones y medio de individuos obesos, es decir, reduciría la prevalencia de obesidad en un 5% y se ahorrarían 10 millones de libras en costes directos socio-sanitarios. Por todo ello, demandan que el gobierno británico lleve a cabo esta medida dentro de las políticas de lucha contra la obesidad infantil.Short and sweet: why the government should introduce sugary drinks tax
 
Además, cita el ejemplo de varios países donde ya se ha puesto en marcha esta estrategia (ver tabla)
 
 
Como se puede ver en la tabla, aumentar el precio de las bebidas azucaradas puede disminuir sus ventas, por lo que esta medida podría chocar con la oposición de la industria alimentaria. Para soslayar esto, otra medida de Salud Pública destinada a limitar el consumo de azúcares sin afectar seriamente a sus ventas sería reducir la cantidad de azúcar de los refrescos de forma paulatina a lo largo del tiempo sin sustituirla por edulcorantes artificiales. En este sentido, la revista Lancet publica este mes otro modelling study británico que  evalúa el efecto de la reducción progresiva en 5 años del 40% de los azúcares añadidos a los refrescos y zumos de frutas sobre la diabesidad.
Los autores concluyen que esta estrategia “produciría al final del 5ª año una reducción media de energía de 38,4 kcal/día y de 1,20 kg de peso en adultos, lo que se traduciría en una disminución de la prevalencia de sobrepeso de 1% y de obesidad de 2,1%, esto es, evitaría medio millón de sujetos con sobrepeso y un millón de adultos con obesidad. En 20 años se podrían prevenir entre 274.000 y 309.000 diabetes relacionadas con la obesidad.
 
El editorial que comenta este trabajo Sugar: a shove to industry rather than a nudge to consumers? compara esta iniciativa con la implementada hace años sobre la cantidad de sal de los alimentos. FOOD STANDARDS AGENCY – UK SALT REDUCTION INITIATIVES.
 
En resumen, diversas políticas poblacionales podrían ser eficaces y eficientes en la lucha contra la obesidad. Ahora bien, Quién le pone el cascabel al gato?
Solo recordar que los impuestos pueden ser saludables Ver Impuestos, salud y sanidad
 
Joaquín San José
Grupo de educación sanitaria y promoción de la salud del PAPPS