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domingo, 7 de abril de 2013

Recursos en Autocuidados. Semana del Autocuidado semFYC del 8 al 13 abril 2013


Podemos definir el autocuidado como las decisiones y acciones tomadas por una persona para afrontar un problema de salud en orden a su superación y a la mejora de su salud, también aquellas decisiones y acciones para promover la salud y prevenir la enfermedad (Supporting self-care: a shared initiative). Se incluyen una serie de actividades individuales para mejorar la salud, prevenir la enfermedad, evaluar los síntomas y restaurar la salud perdida. El autocuidado en salud es una estrategia frecuente, permanente y continua que utilizan las personas para responder a una situación de salud o enfermedad. Sin ella, el sistema sanitario se vería sobrepasado y se colapsaría (Fortalecimientodel autocuidado como estrategia de la Atención Primaria en Salud).
En la estrategia de Atención Primaria en Salud (APS) para los pueblos del mundo al año 2000, se propone que el autocuidado de la salud tome oficialmente un lugar preponderante en los servicios de salud para alcanzar los objetivos en salud. Para incorporar la filosofía del autocuidado en la práctica clínica necesitamos estrategias dentro y fuera de la consulta. En primer lugar necesitamos mejorar nuestra metodología de Educación Para la salud, y estrategias fuera de la consulta orientadas a incorporar el autocuidado en las políticas de salud a nivel nacional, con estrategias que produzcan cambios estructurales u organizacionales para facilitar la atención de salud con énfasis en el autocuidado.
 

Actualmente estamos asistiendo a un movimiento para fomentar la autorresponsabilidad de los individuos, familias y comunidades en el cuidado de su salud, como un medio de mejorar el nivel de vida en general.  Iniciativas como la Escuela de Pacientes de Andalucía , el Paciente Experto de Murcia , el Aula de Pacientes de Castilla Y León, el Paciente Activo de Euskadi, y la Universidad de los Pacientes son ejemplos de promoción del autocuidado.También han surgido loables iniciativas desde la medicina de familia y la enfermeria como el blog del médico sevillano Emilio Suarez “El medico en casa”, la ya veterana página “Fulls per a pacients” de la Societat Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria, y el estupendo blog de Rosa salud en red también tiene un interesante apartado de Autocuidado que utiliza el video de forma muy acertada. En la sociedad de la información actual, el individuo y los grupos que conforma están ampliamente informados y conscientes de sus derechos a la salud integral. Por ello cuestionan y exigen más conocimientos y recursos para auto cuidarse y mayor participación en las decisiones respecto a su salud.
Otro recurso de calidad para el profesional sanitario interesado en Autocuidados es el “Libro Autocuidado de la Salud” de Mª Carmen Griñán y colaboradores.





“la salud se produce cuando se devuelve a la gente el poder para efectuar las transformaciones necesarias que aseguren un buen vivir y se reduzcan las causas que atentan contra la salud y el bienestar”.
Carta de Ottawa, 1986


jueves, 1 de noviembre de 2012

Recomendaciones preventivas de ICSI, ahora en GRADE


El “Institute for Clinical System Improvement” ICSI es una organización norte americana sin ánimo de lucro que reúne a diversos grupos interesados en transformar el sistema de atención de la salud. Su objetivo es defender la causa de la calidad asistencial y la mejora de la asistencia sanitaria que se ofrece a la población. El ICSI junto con la US Preventive Task Force y la Canadian Task Force on Preventive Health Care son referentes valiosos en el tema de las actividades preventivas.
 
 
El pasado mes de septiembre de 2012 el ICSI ha dado a conocer su actualización de la guía de servicios preventivos para adultos Health Care Guideline Preventive Services for AdultsLas recomendaciones de la guía se dividen en cuatro niveles:

1.    Nivel 1. Servicios preventivos que los clínicos y los servicios sanitarios tienen que valorar la necesidad y recomendar a cada paciente. Serían los servicios preventivos más prioritarios a implementar.

2.    Nivel 2. Servicios preventivos que los clínicos y los servicios sanitarios deberían valorar la necesidad y recomendar a cada paciente. Serían los servicios preventivos en el segundo escalón de prioridad.

3.    Nivel 3. Servicios preventivos en los cuales la evidencia científica es actualmente incompleta y/o la carga de la enfermedad es alta con bajos costes de implementar. La provisión de estos servicios se dejan a criterio de los profesionales sanitarios y de sus pacientes.

4.    Nivel 4. Servicios preventivos no apoyados por la evidencia científica y que no se recomiendan.

Como novedad el ICSI ha adoptado para las nuevas recomendaciones preventivas el sistema GRADE (“Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation”). Se trata de un nuevo sistema común y razonable para calificar la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones.


El GRADE ha sido desarrollado por un representativo y amplio grupo internacional de desarrolladores de guías (semFYC incluida), y cuenta con un sistema para valorar la calidad de la evidencia científica. GRADE separa entre la calidad de la evidencia científica y la fuerza de la recomendación, e incluye un proceso transparente de como se ha hecho la valoración de las evidencias, y como se ha llegado a las recomendaciones. Que te digan de una forma clara y pragmática que fuerza tienen las recomendaciones que se dan puede de ser de gran ayuda y orientación tanto a clínicos, a pacientes como a gestores sanitarios. Por ejemplo el cribado y la intervención breve sobre el consumo de riesgo y nocivo de alcohol presenta, según la guía ICSI, una baja calidad en su evidencia pero es una recomendación fuerte ("Hágase").
En el PAPPS también hemos empezado a trabajar con el sistema GRADE y las nuevas recomendaciones de prevención del cáncer siguen sus directrices.
 
  

jueves, 29 de marzo de 2012

Consejos para comunicarse bien con los pacientes

La manera en que un profesional sanitario transmite la información a un paciente es tan importante como la información que se comunica. Los pacientes que entienden la información proporcionada son más propensos a reconocer sus problemas de salud, a entender sus opciones de tratamiento, a modificar su comportamiento, y  adherirse  a los tratamientos.  En el campo de la prevención y promoción de la salud, y del cambio de estilos de vida no saludables, una buena técnica de comunicación nos puede ser de gran ayuda.

Una interesante y reciente entrada en el blog KevinMD.com reflexiona sobre la mejor forma de comunicarse en la consulta. Para comunicar bien los profesionales sanitarios debemos ser competentes en cinco habilidades de comunicación clave:
1.    Escuchar con eficacia.
2.    Obtener la información adecuada.
3.    Proporcionar información a través de explicaciones.
4.    Asesorar e instruir a los pacientes.
5.   Tomar decisiones compartidas, teniendo en cuenta la información y las preferencias del paciente.


Además los profesionales sanitarios debemos ser activos en la educación sanitaria de nuestros pacientes, y corresponsables de su salud futura. La mejor forma e hacerlo es:
·         Evaluar lo que el paciente ya sabe. Antes de proporcionar información, averiguar lo que un paciente ya sabe acerca de su problema de salud, evitando ideas preconcebidas.

·         Evaluar lo que el paciente quiere saber. Los requerimientos y necesidades de información varían según el paciente que tenemos delante, y no hay que olvidar el verificar que la información proporcionada ha sido realmente comprendida. Una señal de que la información ha sido entendida es el tipo de preguntas que nos hace el paciente, si detectamos confusión es aconsejable volver al principio.

·         Ser empático. La empatía es una habilidad básica que los profesionales sanitarios debemos desarrollar para  ayudar a reconocer y explorar las emociones de los pacientes, sin minimizar o ignorar sus sentimientos Tratamos con personas y las consecuencias para ellos de la enfermedad son más importantes que los resultados clínicos. La satisfacción del paciente es probable que esté en relación con la empatía de los profesionales por los que son atendidos.

·         Tomarse el tiempo adecuado y no precipitarse. Debemos proporcionar información de una manera lenta y deliberada, y permitir el tiempo necesario para que los pacientes comprendan la nueva información. Puede ayudar el incluir pausas frecuentes y reforzar el silencio con un lenguaje corporal apropiado, dando tiempo a que nos formulen preguntas. En casos de crisis y de tensión emocional hay que tomarse más tiempo y dejar llorar en la consulta.

·         Hacerlo simple. Mejor dar explicaciones cortas, sencillas y claras, promoviendo el diálogo. Tener cuidado con la jerga medica, adaptando las explicaciones al nivel cultural del paciente.

·         Decir la verdad. Tener cuidado con los eufemismos que pueden dar lugar a confusión.

·         Transmitir esperanza cuando sea necesario al paciente y a su familia.

·         Mirar al paciente a la cara. Para el profesional sanitario y el paciente, las imágenes del lenguaje corporal y las expresiones faciales probablemente serán recordadas por más tiempo que cualquier recuerdo de las palabras habladas. El contacto visual del profesional sanitario se asocia por el paciente al compromiso e interés por parte del mismo.

·         Estar preparado para las distintas reacciones ante las informaciones, que puede ser estoica, de angustia, llanto, negación, ira, desconfianza o culpa.

Evitar obstáculos para la comunicación y aumentar las habilidades básicas de comunicación, pueden ayudar a  fortalecer el vínculo profesional sanitario-paciente, y  hacer más fácil el cambio en los estilos de vida.