Mostrando entradas con la etiqueta mensajes salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mensajes salud. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de noviembre de 2016

Como comunicar en temas de salud ante alarmas


Son frecuentes y variadas las alarmas sanitarias que trasciende desde los medios de comunicación a la población general: la gripe A, las vacas locas, el poder cancerígeno de consumir carnes procesadas y otras. Las organizaciones sanitarias tienen que reaccionar de la forma más adecuada ante la alarma comunicando los mensajes correctos sobre el tema de salud en el momento adecuado, recopilando rápidamente información y llegando a la gente que demanda y necesita ser informada. Pero no se trata de mover simplemente la información, hay una ciencia detrás de cómo hacerlo. Es lo que pretende el reciente e interesante artículo de  los CDC How We Decide What to Say in Emergencies.
Antes de empezar a comunicar hay que ponerse en los zapatos de la audiencia: ¿Quiénes son y qué necesitan saber para protegerse? Que, por qué, cómo, y cuál es la probabilidad de que eso les afecte. Además de considerar los mensajes a comunicar, hay que ver la mejor forma de que la gente escuche los mensajes. Aquí es donde entra en juego la ciencia de la comunicación, con las 7 cosas que hay que considerar cuando comunicamos en salud:
 
  • Confianza: ¿Debe confiar la población en la información suministrada? ¿Cuál es la mejor fuente fiable de información?
  • Información: ¿Qué información es necesaria, y cómo la encontrará la gente? ¿Cuánto es suficiente, o demasiado?
  • Motivación: ¿Cuál es la relevancia de la información para las personas que estamos tratando de alcanzar?
  • Medio ambiente: ¿Cuáles son las condiciones que rodean y afectan a la población a la que va  a llegar la información?
  • Capacidad:¿Qué capacidad tienen las personas para actuar con la información dada? ¿Hay barreras?
  • Percepción: ¿Qué piensa las personas sobre la información? ¿Seremos capaces de conseguir que actúen según la información proporcionada?
  • Respuesta: ¿Cómo responderán las personas? ¿Qué podemos hacer para permanecer comprometidos con ellos y darles apoyo cuando tomen medidas? 
A veces nos preocupamos por tener que comunicar la información antes de tener todas las respuestas. Está bien decir que no lo sabemos todo todavía, y estamos trabajando para averiguarlo.
Una buena guía para comunicar ante las alarmas en salud a tener en cuenta, con elementos comunicacionales que también podemos usar desde nuestra consulta.
 


 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Mensajes motivacionales para dejar de fumar: ¿En positivo o en negativo?

En una entrada de este blog de 2014 (Campañas sanitarias para dejar de fumar)  comentamos que se necesitaba más investigación que compare los efectos en el comportamiento de la exposición a campañas emotivas negativas, en contraposición con anuncios con emociones positivas para el abandono del tabaco. Parece que si los mensajes que se mandan en las campañas son con contenido emocional negativo (muerte, enfermedad, discapacidad, efecto sobre la salud de otros, pérdida), se consiguen más cambios que si los mensajes son en positivo (ganancia para la salud).
 
En el día a día de nuestras consultas se nos plantea si es mejor enviar mensajes negativos o mensajes en positivo. Un nuevo estudio publicado recientemente (Framing Pictorial Cigarette Warning Labels to Motivate Young Smokers to Quit) nos aporta más conocimiento sobre la cuestión. 740 fumadores jóvenes fueron expuestos a visualizar advertencias sanitarias de forma aleatoria. En un grupo las imágenes contenían mensajes de las consecuencias negativas y de perdida para la salud de fumar (“fumar puede matarte), y al otro grupo con frases que enfatizaban las ganancias para la salud (”dejar de fumar reduce el riesgo de muerte”). Además de datos sociodemográficos, el estudio midió la motivación para dejar de fumar, la percepción de riesgo de fumar, y la confianza en conseguir dejar de fumar, antes y después de la exposición a las imágenes y los mensajes.
Los mensajes de contenido negativo aumentaban más la motivación en aquellos fumadores con autoeficacia o confianza mayor en dejar de fumar si se comparan con fumadores con baja autoeficacia. En aquellos con autoeficacia baja los mensajes en positivo aumentaban en mayor medida la motivación. Los mensajes en positivo generaban mayor motivación para dejar de fumar entre los fumadores que tenían la percepción más alta de riesgo de la conducta de fumar que entre los que tenían una percepción de riesgo mas baja. Entre los fumadores con mayor percepción de riesgo, los mensajes en positivo funcionaron mejor que los mensajes en negativo.
Los autores concluyen que la combinación de mensajes en positivo (ganancias) y en negativo  (pérdidas) puede producir mejores resultados motivacionales.

En el día a día de la consulta muchos estamos acostumbrados a enviar mensajes en positivo sobre los beneficios de dejar de fumar y parece que nos cuesta mas emplear mensajes en negativo sobre enfermedad y muerte. ¿Ha llegado la hora de cambiar o empezar a combinar ambos?

 

jueves, 12 de diciembre de 2013

Consejos para manejar el stress


Existe literatura científica que evidencia la relación entre el estrés y diferentes enfermedades no transmisibles, de las que las más importantes son la enfermedad cardiovascular (promueve la aterosclerosis y los eventos cardiacos), el cáncer (posible), y la diabetes (por efectos neuroendocrinos directos y por estilos de vida poco saludables).
A su vez, el estrés influye sobre los estilos de vida, por un lado propicia conductas adictivas como el consumo de tabaco y alcohol, y por otro, hace más difícil entre las personas ya consumidoras el abandonar estos hábitos. En general, el estrés se asocia con peores estilos de vida, influye sobre la práctica de ejercicio físico y sobre los hábitos alimentarios.
Cualquiera de nosotros, en mayor o menor frecuencia, ha experimentado el stress en algún momento. En mi consulta les explico a mis pacientes que cierto nivel de stress nos permite sobrevivir en la jungla del día a día. El problema viene cuando hay una sobrecarga emocional que experimenta la persona, vinculada a una exigencia desproporcionada del ambiente, y que se manifiesta en un estado de nerviosismo que requiere un sobreesfuerzo por parte de la persona, lo que le pone en riesgo de enfermar.
 
 
Rasgos personales como la autoestima, el control, el afrontamiento de diferentes situaciones, el apoyo social y la fortaleza personal, determinan la respuesta personal frente al stress. Por otra parte en la consulta es frecuente encontrarnos con crisis psicosociales o situaciones vitales estresantes y conflictos potencialmente generadores de problemas como motivo de consulta o subyacentes a patología orgánica.

Hacer frente al stress en la consulta implica tener presente la importancia del bienestar emocional e informar y ayudar a los pacientes a abordar el estrés. Para ello me parece muy recomendable para dar a nuestros pacientes el documento “El stress y el arte de amargarnos la vida”, publicado por el Ayuntamiento de Madrid. Me gusta el documento porque hace un abordaje del stress no medicalizador, explica los mecanismos con los que actúa este, y nos da algunas claves para amargarnos menos la vida: fabricar un ambiente social adecuado, cuidarse, relajarse, estar activos físicamente, reírse, y evitar el exceso de ocupación. Todo ello en un lenguaje ameno y claro. No dejéis de leer, al final del documento, el Decálogo del buen trato (muy útil).



 

lunes, 18 de julio de 2011

Llama al 911 y dí "stroke"

Muchos de vosotros probablemente conozcáis la campaña  informativa del Departamento de Salud Pública de Massachusetts (USA) para el reconocimiento precoz de los signos y síntomas del accidente cerebro vascular agudo (ACVA),  la llamada urgente a emergencia medica (en USA el 911) y la remisión urgente al Hospital de los pacientes con sospecha de ACVA).
Son vídeos graciosos, con música pegadiza que invita a volverla a escuchar, el mensaje es claro y sencillo.




Muchas veces los mensajes en salud llegan al receptor, pero esto no quiere decir que los pacientes cambien su comportamiento. En un estudio publicado recientemente en la revista Stroke se preguntó a las personas de una área de Washintong que harían si tuvieran signos o síntomas de ictus, el 89 % contestaron que llamarían al 911 (muy bien). Sin embargo se analizó lo que realmente ocurrió con más de 100 personas atendidas en el hospital  de la misma área por ictus y solo el 12 % llamaron al 911 en primer lugar. La mayoría llamó antes a su familia (el 75%), porque pensaban que los síntomas no eran serios, que se resolverían por si solos, o que no se podrían beneficiar de una remisión urgente al hospital, produciendo una demora en la atención que puede afectar al pronostico del ictus.

También el vídeo se puede ver en inglés.


 
Leído en LAT.

El sábado 22 de octubre de 2011 en la Escuela Nacional de Sanidad (Madrid) está convocada la 1ª Jornada de Comunicación Audiovisual y Salud, donde se van a tratar, entre otros temas, la innovación en los mensajes de salud a los pacientes. Es una estupenda iniciativa de reflexión propuesta por Juan Gervas y Salvador Casado, en la que podemos todos participar.