lunes, 2 de junio de 2014

¿Hay que suplementar con yodo farmacológico a todas las embarazadas?

La necesidad o no de suplementar con yodo farmacológico a todas las embarazadas es motivo de discusión amistosa entre Isabel, la matrona de mi Centro de Salud, y yo. Durante el embarazo se produce un incremento de la función tiroidea, con aumento de los requerimientos diarios de yodo, pasando de 150 a 250 mg/día. En gestantes españolas se ha constatado que la dieta no aporta los requerimientos diarios de yodo necesarios para la formación de hormonas tiroideas maternas. Durante el primer trimestre de gestación el desarrollo cerebral y auditivo del feto está influido por las hormonas tiroideas maternas, por lo que organismos internacionales recomiendan la ingesta diaria a las gestantes de 200 mg de yodo (recomendaciones de actividades preventivas en la mujer PAPPS 2012).
Si este aporte debe ser en forma de suplementación es motivo de controversia incluso en documentos de organismos oficiales. Un documento  del Ministerio de Sanidad de 2010 recomienda la suplementación con yodo (Suplementos en embarazadas: controversias, evidencias y recomendaciones), sin embargo otro documento elaborado en 2012 por agencias evaluativas de la salud autonómicas no lo recomiendan (SUPLEMENTACIÓN CON YODO Y ÁCIDO FÓLICO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA). Distintas recomendaciones y pocas Guías de Práctica Clínica GPC existentes sobre este tema.
La reciente publicación de la excelente GPC de atención en el embarazo y puerperio del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (versión larga y versión reducida) nos va a proporcionar pautas de cómo actuar tanto a Isabel como  a mí. Tras analizar los estudios disponibles sobre el tema, de baja o muy baja calidad, los autores de la GPC consideraron formular una recomendación a favor de la intervención en un subgrupo específico de la población, teniendo en cuenta que existe una asociación entre la suplementación farmacológica con yodo durante el embarazo y resultados clínicos positivos sobre el desarrollo psicológico y neurocognitivo infantiles en poblaciones con deficiencia de yodo leve-moderada, y que en España, en mujeres en edad fértil que no utilizan sal yodada, la ingesta de yodo se halla en una situación limítrofe. La recomendación se formuló como débil por la baja calidad de la evidencia que la sustenta.
 


Bien distinta es la recomendación para la suplementación diaria con ácido fólico, y en esto si que hay unanimidad.


Con respeto a la alimentación y el embarazo la GPC hace otras recomendaciones:
    • Débil. Se sugiere no ofrecer de forma rutinaria la suplementación con hierro en mujeres gestantes.
    • Débil. Se sugiere realizar una valoración de los hábitos alimentarios de la embarazada en el primer contacto con profesionales sanitarios. En esta valoración debería estimarse cuál es la ingesta diaria de alimentos para poder cuantificar su valor nutricional, y así poder informar a la mujer sobre una dieta adecuada para sus necesidades y sobre la conveniencia de complementar la dieta.(consejos alimentación en el embarazo)
    • Se sugiere no suplementar a las mujeres con complejos multivitamínicos durante la gestación.
    • Se sugiere informar a las mujeres embarazadas que deben evitar la ingesta de suplementos de vitamina A en dosis superiores a 2.500 UI o 750 μg por su teratogenicidad.
       
      Espero que con estas recomendaciones de la GPC Isabel y yo actuemos de la misma forma, aunque ya se sabe que una cosa es lo que las guías recomiendan y otra lo que los profesionales sanitarios aplicamos.