jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Son los cigarrillos electrónicos menos dañinos que el tabaco? ¿Son eficaces para ayudar a dejar de fumar?



Una revisión a favor del uso de los cigarrillos electrónicos acaba de ser publicada en Reino Unido por dos autores de reconocido prestigio en el campo del tabaquismo (A McNeill y Peter Hajek) E-cigarettes:an evidence update A report commissioned by Public Health England. La revisión aborda diversos aspectos polémicos en relación con el uso del cigarrillo electrónicos (resumen):

  • Su seguridad de uso. Afirmando que son un 95% más seguros que los cigarrillos convencionales.
  • Su utilidad para ayudar a dejar de fumar. Asegurando que podrían útiles basándose en una revisión reciente de la Cochrane (Can electronic cigarettes help people stop smoking or reduce the amount they smoke, and are they safe to use for this purpose?), y pidiendo su inclusión en los servicios para ayudar a dejar de fumar del Reino Unido.
  • No parece que exista riesgo de que el cigarrillo electrónico “re normalice” el uso del tabaco.
  • Tampoco existe evidencia de que los cigarrillos electrónicos sean una vía de iniciación de los jóvenes en el consumo de tabaco.
La revisión publicada ha acusado un revuelo polémico y la revista The Lancet  ha respondido a dicha revisión con una contundente editorial cuestionando las conclusiones de la misma E-cigarettes: Public Health England's evidence-based confusion. Esta editorial se centra en rebatir la dudosa cifra de que son uno 95% menos dañinos que los cigarrillos convencionales, dato que se ha sacado de una encuesta de opinión a expertos en cigarrillos electrónicos con intereses comerciales, sin ningún tipo de estudios que la avalen. Los conflictos de intereses y la pobre metodología empleada en la revisión ponen en duda sus conclusiones. Es evidente que el cigarrillo electrónico contiene menos sustancias toxicas que el cigarrillo de tabaco pero esto no quiere decir que sea inocuo.
Con respecto a la revisión Cochrane sobre su eficacia para ayudar a dejar de fumar hay que decir que hay pocos estudios analizados de calidad en la misma, y que esta enfatiza que es necesaria más evidencia científica para afirmar que los cigarrillos electrónicos sean eficaces para ayudar a dejar de fumar.
Tampoco está claro que los cigarrillos electrónicos no sean una forma de iniciación en el consumo de tabaco en jóvenes porque otros estudios, entre ellos uno reciente publicado en la revista JAMA, llegan a diferentes conclusiones Association of Electronic Cigarette Use With Initiation of Combustible Tobacco Product Smoking in Early Adolescence.
Para finalizar hay otro aspecto a considerar que es el uso dual del cigarrillos electrónico y el cigarrillo convencional que complica la valoración de su uso y eficacia, y que no está convenientemente ponderado en la revisión.
Después de toda esta polémica, hay que decir que no hay nada sustancial que haga cambiar la postura de sociedades científicas como el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo CNPT con su vigente  Informe sobre los cigarrillos electrónicos de 2013, y de nuestro grupo de educación sanitaria y promoción de la salud del PAPPS sobre que decir a nuestros pacientes sobre el cigarrillo electrónico.