lunes, 19 de octubre de 2015

El coste beneficio del autocuidado.

Ya queda menos para que celebremos la semana del Autocuidado semFYC 2015, cuya presentación se hará el 26 de octubre (Ver noticias SemFYC con el Autocuidado). Os mantendremos informados de los resultados de la encuesta de este año, y del nuevo material sobre autocuidado publicado.
 
Es tiempo de ir preparando la semana y nada mejor que comentar el interesante documento de la Comisión Europea  A cost/benefit analysis of self-care systems in the European Union. Se trata de un exhaustivo informe centrado en analizar si fomentar iniciativas que promuevan la participación de los pacientes en su autocuidado se puede considerar una política con un coste beneficio aceptable.
La primera e importante tarea de los autores del documento ha sido consensuar lo que entendemos por autocuidado, ya que en muchas ocasiones entendemos cosas diferentes y confundimos términos (auto control, automanejo, autocuidado). Su definición me parece muy acertada: El autocuidado es lo que los individuos, las familias y las comunidades hacen con la intención de promover, mantener o restaurar la salud y hacer frente a la enfermedad y la discapacidad, con o sin el apoyo de los profesionales de la salud tales como farmacéuticos, médicos, dentistas y enfermeras. Ello incluye, pero no se limita,  a la prevención, auto- diagnóstico, la automedicación y la autogestión de la enfermedad y la discapacidad.

En la siguiente figura se ejemplifica la distinta intervención del autocuidado en la salud según las circunstancias, desde una presencia muy alta en la elección diaria de  un estilo de vida saludable, hasta una situación donde el autocuidado no se puede ejercer por circunstancias medicas como puede ser por el ingreso hospitalario por un traumatismo grave.
 
 
En trabajo de los autores ha continuado haciendo una revisión de la literatura científica sobre la eficacia del autocuidado en síntomas menores como el pie de atleta, el catarro, la tos, el ardor de estómago y la infección del tracto urinario.
Además se han identificado y analizado iniciativas para el fomento del autocuidado en Europa según su alcance, eficacia, adopción, implementación y mantenimiento, con el fin de identificar las mejores prácticas. Son cuatro los  ejemplos seleccionados por el documento como mejores prácticas en autocuidado. Los dos primeros son recursos informativos para el paciente como la estupenda página web NHS Choices, y la línea telefónica NHS 111 (NHS Direct) que proporciona información a los pacientes ingleses sobre temas de salud que no sean emergencias médicas (dos claros ejemplos de iniciativas de autocuidado que tendríamos que poner en marcha en España). Las dos siguientes son cambios legislativos que se han producido en Reino Unido para hacer accesibles determinados productos farmacéuticos destinados a tratar síntomas de dolencias menores (Minor ailment schemes y Non-medical prescribing (NMP))

 
 
La realidad es que las interacciones de las personas con el sistema sanitario es la punta del iceberg del cuidado de la salud, el autocuidado es y será la forma mayoritaria de proporcionar cuidados de salud como se puede ver en la figura de arriba.

Los autores del documento nos dicen que un requisito previo para el éxito de las iniciativas de autocuidado es el cambio en la "cultura" de manera que los pacientes tomen la responsabilidad de su propia salud. Con el fin de hacerlo, los pacientes tienen que estar" Empoderados", y requieren el acceso a información fiable y comprensible sobre cómo participar en el autocuidado. Una parte inevitable de la información del paciente en relación con el autocuidado debe ser una comunicación clara de que el autocuidado no puede sustituir a la asistencia sanitaria por profesionales, y enseñar a los pacientes a distinguir entre dolencias menores y casos graves.
Para finalizar, nos recomiendan mayor colaboración entre médicos y farmacéuticos para el fomento del autocuidado. A este respecto recordar el trabajo que hizo semFYC con SEFAC con los  Protocolos de Indicación Farmacéutica y Criterios de Derivación al Médico en Síntomas Menores