domingo, 12 de febrero de 2017

Estrategia de detección y manejo de fragilidad y caídas del MSSSI, por buen camino!


En los últimos años mucho se habla de fragilidad en la persona mayor y de la importancia de la atención primaria en su detección y manejo, aunque es un tema que cuesta implantar en la práctica asistencial. El “documento de consenso sobre prevención de fragilidad y caídas en la persona mayor”, englobado en la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención del Sistema Nacional de Salud (SNS) del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI), aprobado en 2014 por el Consejo Interterritorial, contribuye a la difusión de esta importante actividad. Facilita el que se integre en una estrategia global, con el lanzamiento posterior del curso on line de detección y manejo de fragilidad y caídas dirigido a profesionales de la atención primaria, organizado por la Subdirección General de Promoción de Salud y Epidemiología, del que ya han concluido tres ediciones en 2016 y hay al menos dos previstas para 2017. También el Ministerio promueve y apoya el proyecto ADVANTAGE Joint Action sobre prevención de fragilidad, cofinanciado por el Tercer Programa Europeo de la Salud de la Unión Europea (EU) 2014-2020, y coordinado por el Hospital de Getafe del Servicio Madrileño de Salud. En este año 2017 se va a dar nuevo impulso a la implementación del consenso en las CCAA.


De todos los documentos y actualizaciones se puede establecer:
·        Se considera persona mayor frágil aquélla en una situación de prediscapacidad o mínima alteración funcional, con una disminución en sus reservas fisiológicas para reaccionar ante estresores, lo que les lleva a una mayor probabilidad de presentar eventos adversos de salud o mayor vulnerabilidad ante ellos (hospitalización, caídas, complicaciones postquirúrgicas, infecciones, inmovilismo u otros síndromes geriátricos…), y mayor deterioro de la función física y discapacidad-dependencia.  
·        Para la detección de la fragilidad lo más promovido actualmente son las “pruebas de ejecución o desempeño” (Short Physical Performance Battery –SPPB-, test de la marcha, o el test de “levántese y ande”), que valoran movilidad, marcha y equilibrio. Otras posibilidades son las escalas de actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) (importantes en la monitorización), o el empleo de escalas basadas en un concepto físico o multidimensional de la fragilidad. 
·         El ejercicio físico multicomponente (fuerza, aeróbico, equilibrio-marcha, y flexibilidad) es la intervención prínceps general en el manejo de la fragilidad. El proyecto “VIVIfrail” incluido en la Estrategia de Promoción de la Salud y Calidad de Vida de la Unión Europea, coordinado por la Universidad Pública de Navarra, tiene el objetivo de prevenir fragilidad y caídas en personas de 70 o más años a través de la aplicación de ejercicio de este tipo. 

Dr. Iñaki Martín Lesende
Grupo de Trabajo semFYC de Atención al Mayor
y del PAPPS de prevención en el Mayor.