lunes, 5 de marzo de 2018

¿Son necesarias las leyes para promover una vida saludable?


La junta de Andalucía ha aprobado recientemente el proyecto de Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada. La futura ley establecerá el derecho de la población andaluza a la información, el conocimiento, la promoción, la prevención y la participación en las iniciativas de salud pública vinculadas con la alimentación equilibrada, la actividad física y el entorno físico y psicosocial saludable. La ley establece medidas como la exigencia de disponer de menús saludables y de diferentes tamaños de raciones en los establecimientos de restauración; tener alternativas de adquisición de alimentos frescos y perecederos en cantidades adaptadas a la composición de las unidades familiares; y habilitar aparcamientos de bicicletas en los lugares de trabajo con más de 50 empleados. Una medida clave de la futura norma andaluza será la de favorecer el acceso gratuito al agua potable en los centros educativos, lugares públicos y centros de ocio infantil.
Una interesante y necesaria iniciativa de la Junta de Andalucía que abre el debate sobre el papel de la legislación en la promoción de una vida saludable. Tenemos el ejemplo de la exitosa Ley del Tabaco de 2010 que nos ha proporcionado a  todos más salud ( Ver 5 años de la Ley del Tabaco: más salud). Y ya hablamos en el blog de que los impuestos pueden ser buenos para nuestra salud.
Sobre el papel de la legislación en la promoción de una vida saludable se ha hablado en un reciente reportaje de Diario Medico: “Educación y legislación en salud deben ir de la mano”.



Durante la entrevista, ha sido el momento de repasar el marco conceptual que propone la Rueda del cambio (Ver  Cómo cambiar conductas de salud (5): la rueda del cambio).  Cambiar las conductas en salud no es fácil, y por ello una de las cosas que necesitamos es disponer de un marco conceptual que intente explicar cómo podemos intervenir para caracterizar y diseñar intervenciones y políticas destinadas a conseguirlo.

En el centro de la rueda se sitúan tres condiciones individuales esenciales para el cambio que interactúan entre ellas: la Capacidad, la Motivación y la Oportunidad. Sobre ellas están las intervenciones (actividades destinadas a cambiar el comportamiento) y políticas (acciones por parte de las autoridades responsables que permiten o apoyan las intervenciones). Las intervenciones pueden abarcar la Educación, la Persuasión, la Incentivación, las medidas Coercitivas, el Entrenamiento, la Restricción, el Modelaje, el Cambio del contexto físico o social, y la Reducción de barreras para el cambio. Las políticas incluyen la Comunicación, las Guías, la Fiscal, la Regulación, la Legislación, la Planificación y la Provisión de servicios.

Las intervenciones y las políticas de potencian entre ellas al aplicarlas simultáneamente. Y las normativas deben ir acompañadas de programas de educación y formación que enseñen a la sociedad por qué les benefician. Sin duda alguna las leyes son necesarias para promover una vida saludable. 
Paco Camarelles

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