jueves, 2 de julio de 2015

Que aconsejar con respecto al consumo de grasas


Ha sido noticia en las últimas semanas, en los medios de comunicación, la intención de la FDA de prohibir en USA, a partir de 2018, las grasas trans en los alimentos. La ingesta de grasas trans (aceites parcialmente hidrogenados) se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer cardiopatías coronarias, al contribuir a una acumulación de placa en el interior de las arterias que puede provocar un problema coronario, y no hay un nivel de consumo seguro. Pretenden con ello prevenir hasta 20.000 ataques cardiacos y 7.000 muertes por enfermedad cardiaca al año en USA (Medlineplus español). Las grasas trans se utilizan en la industria alimentaria para aumentar el tiempo de conservación de los alimentos y las características de frescura y textura.

La publicación de esta noticia es un buen pretexto para revisar las recomendaciones que damos en la consulta sobre la ingesta de grasas. El tema es complejo por la variedad de grasas alimenticias existentes: Ácidos grasos saturados (AGS), Ácidos grasos trans (AGT), Ácidos grasos monoinsaturados (AGM), Ácidos grasos poliinsaturados n-6 (AGP n-6), y Ácidos grasos poliinsaturados n-3 (AGP n-3). Hay que considerar que el papel del consumo de grasas en nuestra alimentación ha sufrido importantes cambios conceptuales en la última década. Han cambiado las guías y recomendaciones de las instituciones académicas, sociedades científicas y los organismos supranacionales. Para saber mas del tema podemos recurrir al extenso y completo CONSENSO SOBRE LAS GRASAS Y ACEITES EN LA ALIMENTACIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA ADULTA que ha publicado recientemente la  Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).
 

Se echa en falta que el documento de la FESNAD no tenga una tabla resumen de las principales conclusiones. Si tenemos poco tiempo para leer el documento de consenso os aconsejo la noticia que publicó EFEsalud sobre el tema que resume las fuentes alimentarias de las grasas, la evidencia científica de su consumo sobre la salud, y la recomendación de uso. Y sobre todo os recomiendo la infografía que ha publicado la Clinica Cleveland que nos da las claves para entender el papel de las grasas en nuestra alimentación:
Las últimas investigaciones científicas están cambiando las ideas que teníamos  sobre la relación entre consumo de grasas y la enfermedad cardiaca. Estas son las nuevas recomendaciones:    
  • Minimizar las grasas saturadas. Aunque menos malas de lo que se creía, hay que consumirlas con moderación. Se encuentran principalmente en carnes, productos lácteos y en el aceite de coco.
  • Maximizar grasas insaturadas. Provienen de plantas e incluyen las mono insaturadas (aceite de oliva, almendras, aguacate, aceite de sésamo) y las poli insaturadas. Las poli insaturadas pueden contener omega 3 (salmón y nueces) o Omega 6 (aceite de girasol y maíz).
  • Eliminar ingesta de grasas Trans. En USA se encuentran en margarinas vegetales, pizzas congeladas. cremas para café y palomitas de maíz para microondas entre otros.  

Además nos dan una serie de consejos:
  1. Leer las etiquetas nutricionales de los alimentos, viendo su composición en grasas.
  2. Evitar los alimentos preparados o procesados.
  3. Minimizar las calorías provenientes de grasas en nuestra alimentación.

Es el momento de recordar que la mejor manera de alimentarnos es seguir una alimentación variada y equilibrada, en la que no hay alimentos buenos o malos, sino que todos ellos se pueden incluir pero en las cantidades adecuadas (ver ¿Damos bien los consejos de alimentación?
 
 
 

 

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